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Los gallegos destacamos del resto por muchos motivos y, sin duda, uno de ellos es la enorme riqueza de palabras y refranes que usamos y que, fuera de nuestras fronteras, pocos entienden. Muchos de estos vocablos o expresiones pierden su sentido cuando los traduces al castellano o, al menos, no conservan el mismo significado que tienen en Galicia.

Hay una frase utilizada por cualquier gallego que se precie que, seguro, más de uno que no sea de aquí ha pensado que se refiere únicamente al tiempo. Sin embargo, no es así: "Nunca choveu que non escapara", una expresión que muchos asocian solo a la lluvia, cuando en realidad va más allá y es un ejemplo de la resiliencia que nos caracteriza a los gallegos, como siempre se ha demostrado a lo largo de la historia.

El optimismo de los gallegos

Los refranes gallegos son auténticos tesoros culturales transmitidos de generación en generación. No son simples expresiones populares, sino pequeñas señales de memoria colectiva que recogen la forma de vivir y la manera de entender el mundo de un pueblo.

Entre todos ellos, "nunca choveu que non escampara" ocupa un lugar especial, tanto por su uso cotidiano como por el significado profundo que encierra, que no es más que un ejemplo de la idiosincrasia gallega por excelencia.

Traducido literalmente como "nunca llovió que no escampase", este refrán puede parecer similar a expresiones castellanas como "no hay mal que cien años dure". Sin embargo, esa traducción pierde parte de su verdadera esencia y del sentir de Galicia.

Aunque haga referencia a la lluvia -tan presente en Galicia-, el refrán no habla únicamente del tiempo. Habla de la vida, de las dificultades, de los momentos duros, de las épocas en las que parece que todo se viene abajo, recordando que incluso las situaciones más complicadas se transforman. Porque si algo sabemos los gallegos, es ser optimistas.

Seguro que tu abuelo/a te lo ha dicho más de una vez y, sin darte cuenta, empezaste a incluirlo en tu forma de hablar. Este mensaje está profundamente ligado al carácter gallego. A lo largo de su historia, Galicia ha atravesado épocas muy distintas y duras: intentos de borrar su lengua, su cultura y sus raíces, así como largos períodos de olvido. Y, pese a todo, ha resistido.

Por eso, "nunca choveu que non escampara" no es solo un refrán, sino una forma de entender la vida. Refleja el optimismo aprendido con el tiempo. Porque si algo hemos aprendido los gallegos, es que incluso cuando el cielo está cubierto, siempre se sigue adelante, confiando en que, tarde o temprano, acabará escampando.