"Las Marías", "Las dos Marías o "As dúas en punto", posiblemente estemos hablando de la estatua más fotografiada de Santiago de Compostela, una escultura que homenajea a las hermanas Coralia y Maruxa Fandiño, iconos de la ciudad donde decoran paredes, pendientes, camisetas o bolsas de tela. Estos dos símbolos picheleiros no pasaron desapercibidos tampoco para la Asociación Cultural San Martiño Pinario que, desde hace cuatro años, llenan de color y música las calles de Compostela a la vez que reivindican la figura de ambas hermanas.
A finales del año 2022 abría las puertas, en pleno casco histórico, el centro sociocultural Maruxa e Coralia y, pocos meses después, llegó febrero y con él Carnavales, por lo que la Asociación decidió comenzar a homenajear a las hermanas, donde también tienen cabida disfraces de curas, estudiantes o personajes de la época.
"Como o centro se chamaba así, decidimos vestirnos de Maruxas e Coralias, de estudiantes de época, obreiros ou personaxes da época", explica Carmen de la entidad quien recuerda que fueron hasta la propia casa de las Marías, en la rúa do Espirito Santo, "pasámolo moi ben, divertímonos un montón e a xente encantoulle".
Carmen comenta que algunos disfraces estaban hechos desde el propio centro sociocultural gracias a las monitoras del centro, sobre todo los de tunos. Para el disfraz de las protagonistas, señala que "todo o mundo ten roupa, entón non había problema en buscar".
El código de vestimenta parece sencillo, un pañuelo para ponerse en la cabeza, joyas (cuanto más llamativas mejor), un buen maquillaje y, como no, abrigos o medias coloridas tan características de Maruxa y Coralia. "Na miña casa agora mesmo teño cinco abrigos, non me sirve ningún pero sirve para intercambiar despois ca xente", comenta Carmen.
El año pasado decidieron hacer un recorrido "máis bonito". Salieron desde el centro sociocultural y recorrieron las calles del Preguntorio, Caldeirería o la praza do Toural para llegar hasta la Alameda, donde las estaban esperando As dúas en punto. Todo esto acompañado de música de la mano de una charanga que pone el propio centro.
"Hai máis xente, hai máis ambiente, e a xente venos e sae das portas das tendas e dos bares a saludarnos, encántalle a todo o mundo", señala Carmen. La fiesta acaba en el centro con chocolate con churros y la degustación de filloas y orejas.
"A festa nunca pasa, só volve", dice Carmen en un día que recuerda siempre muy divertido. Está abierto a que todo el mundo participe, solo se tiene que ir disfrazado de esos personajes el lunes 16 de febrero y estar en el centro alrededor de las cinco de la tarde, cuando comenzará el pasacalles.
Un homenaje a Las Marías
Maruxa y Coralia son mucho más que una estatua y unas hermanas, son símbolo de resistencia de una época que querían silenciarlas. "É unha forma de reivindicalas", explica Carmen sobre esta iniciativa. Lejos de ser una parodia, sino todo lo contrario, desde la asociación también buscan hacer "unha homenaxe" a Maruxa y Coralia.
Las dos hermanas trabajaban en el taller de costura de su madre, en el número 32 de la rúa da Algalia de Arriba, y cada día salían a pasear por las calles de Compostela a las 12 de la mañana y finalizaba a las dos del mediodía. Todo cambió con la llegada de la Guerra Civil, sus hermanos, sindicalistas de la CNT, tuvieron que huir de Galicia o esconderse. La Policía se presentaba ante la casa familiar para que Coralia y Maruxa les confesaran dónde estaban escondidos sus hermanos.
Ante la negativa, las hermanas sufrieron todo tipo de vejaciones que les llevarían a padecer graves secuelas psicológicas y traumas, que ellas mismas pretendían esconder tras sus indiscretos maquillajes, sus coloridos trajes o sus piropos a los hombres. Una conducta que no encajaba nada con la que tenían que tener las mujeres de esa época, pero Las Marías eran más que unas mujeres adelantadas a su época, eran también un grito de la libertad en un tiempo de censura y el color a una época oscura.
