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La memoria de un barrio la guardan o la difunden sus vecinos. Con la tradición oral, en soportes audiovisuales, en libros o en dibujos e ilustraciones. Con lápices y acuarelas, Engracia Peral Villaverde lleva tres años dibujando y retratando el pasado del Gurugú y los rostros de sus residentes.

Los de siempre llaman así, Gurugú, a la red de calles que protegen Juan Flórez, ronda de Nelle y Pla y Cancela, lo que hoy se llama A Falperra o Santa Lucía, por el nombre del mercado de la zona, futuro centro de salud.

Engry, como todos conocen a Engracia Peral, se dedica a recuperar con sus dibujos las fachadas antiguas de las calles del barrio, con sus comercios y negocios, la mayoría desaparecidos. Esa es su propia memoria de un lugar donde vivió cuando a los once meses de nacer regresó de Suiza y al que volvió hace tres años tras vivir en Os Mallos.

Montaje con dibujos de casas y antiguos negocios del Gurugú realizados por Engry. Cedidos

No se limita a los bajos y a los edificios antiguos, también ha dibujado los rostros de sus familiares y de más de una veintena de vecinos de toda la vida, fallecidos o vivos, como el mítico Parodi, de 94 años, todo un histórico del fútbol modesto coruñés vinculado al Unión Sportiva, o Jaime Suárez, presidente de la asociación vecinal de A Falperra.

"Empecé cuando vivía en Os Mallos durante la pandemia", repasa Engry. "Dibujaba las fachadas de los comercios mientras estábamos encerrados y al acabar el confinamiento regalé los dibujos a los comerciantes, fue un obsequio para la gente".

Una antigua librería del Gurugú dibujada por Engry. Cedido

En A Falperra (o el Gurugú), la artista mantuvo esta costumbre. Recopiló o consultó antiguas imágenes del barrio y con sus lápices reprodujo fachadas que ya no existen, como en la que vivió con su familia, librerías, floristerías, mercerías, bares o cines que crearon comunidad y dieron vida a la zona.

"Me pintaste con arrugas"

Parodi (Manuel García Martínez) llega al bar del Unión Sportiva con un gorro ruso. En el retrato sonriente que le ha hecho Engry sale con una visera en la que lucen tres pines, uno del Deportivo. "Me sacaste con demasiadas arrugas", protesta con picardía. "Pero si sales más joven", le replica la autora del dibujo.

Retratos de dos familiares de Engry y de Jaime Suárez. Cedidos

A su lado, Jaime Suárez está con gorra, como casi siempre, aunque en su retrato aparece con un gorro que abriga más. "Es una artista, los hace en un pispás y tiene muchísimos", piropea a Engry.

"Me lleva dos horas cada uno y los hago en una tarde", presume Peral. Tiene decenas de imágenes pintadas del barrio y sus vecinos, y aún quiere hacer más. Algunas las ha plastificado para confeccionar pequeños calendarios, como los antiguos que se coleccionan, y que regala a los conocidos.

No se considera una artista. Empezó pintando con acuarelas "compradas en un chino" (ahora las tiene de mejor calidad, dice), y atribuye su afición a su dedicación anterior como restauradora de antigüedades. "Por nuestras manos en Dársena 14 pasaron muchas piezas de las iglesias de la Ciudad Vieja", recuerda.

Engry quiere que sus creaciones a lápiz sean más conocidas. Con la ayuda de su hijo y de la asociación de vecinos prevé juntar un número alto de obras con las que dar forma a un libro que, al tiempo que repase esa memoria colectiva y emocional del Gurugú, sirva de gesto con el que celebrar, dentro de uno o dos años, la inauguración del centro de salud del barrio. Mientras, sus dibujos no se agotan.