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Este miércoles ha dado comienzo la huelga indefinida en el transporte de viajeros por carretera en la provincia de A Coruña que ha dejado en servicios mínimos tanto los autobuses urbanos de Santiago de Compostela, como los que han salido desde la estación.

Esta situación se debe al rechazo de los trabajadores por el preacuerdo alcanzado entre UGT, CCOO y patronal, y que también ha sido rechazado por la CIG. Tras días de reuniones para alcanzar un acuerdo, y diez días de huelga durante los meses de diciembre y enero, los trabajadores han vuelto a manifestarse, esta vez de manera indefinida. Se espera que este jueves ocurra una reunión entre sindicatos y patronal con la mediación del Consello Galego de Relaciones Laborales.

La huelga indefinida ha dejado casi una estación de autobuses de Santiago vacía, con retrasos en algunas líneas y otras que han sido canceladas. La incertidumbre de saber si había o no autobuses también ha sido la protagonista en el lugar, una sensación que tenía Ana, una de las pocas viajeras que estaba sentada en la estación.

"Voy a Lugo a las once y no sé nada aún, arriba me dijeron que bajase a esperar el bus, pero yo tengo que irme hoy", comenta. Algunos viajeros de buses han optado por el tren, pero una vía imposible para Ana para llegar a la ciudad lucense, que carece de tren. "Si no viene el bus, tiene que venir mi abuelo desde Fonsagrada", lamenta Ana.

Los hay quien vienen ya con tiempo para no llevarse sustos, como es el caso de Mateo, un estudiante que vino a preguntar a la estación si tendrá autobús para ir a Pontevedra este viernes, 13 de febrero.

"Pregunté si la huelga afectaba solo a los buses urbanos o si también afectaba a los que salen de la provincia, y me dijeron que sí", explica el estudiante. "Les pregunté si iba a haber servicios mínimos y me dijeron que aún no saben, que dependen de si dejan salir a los buses o no. En todo caso quien tenga billete comprado, como por ejemplo es mi caso, me puedan devolver el dinero".

A Mateo no es la primera vez que se ha visto afectado por los servicios mínimos, el pasado mes de diciembre, cuando dieron comienzo los parones, "llegué aquí y no había servicios mínimos ni nada". Aclara que "tuve suerte y pude coger un sitio en un tren en el primero que pude, estábamos todos desquiciadísimos".

De no conseguir un autobús el viernes, intentará volver en algún tren, "aunque sea a primera hora de la mañana o última hora de la tarde, porque los que son a horas de más de mediodía están completos, coger un tren es imposible", aunque también añade que "los trenes últimamente está delicada la situación", por la cancelación, algunas veces sin previo aviso, de los trenes.

Incumplimiento de los servicios mínimos en los urbanos

La situación se ha repetido en las paradas de autobuses urbanos de Santiago, donde no se han cumplido totalmente los servicios mínimos. "Estoy esperando pero no sé si llegará el bus, la verdad", comenta Rocío. Esta vecina de Fontiñas lleva esperando el C11 en Xeneral Pardiñas, "sobre 20 minutos".

El mal tiempo que hace en la capital gallega ha sido uno de los motivos por los que muchos han decidido, sin saber si habrá o no, un autobús urbano para llegar a su destino. "Pensé en ir andando, pero con el malísimo tiempo que hace que casi es imposible andar decidí esperar por el bus", menciona Rocío.

El escecario de Antón ha sido un poco parecido, "pola mañá collín o 1 con sorte, estaba esperando na parada durante casi 20 minutos e dixen "se non ven, baixo andando ao centro", pero tiven sorte e apareceu", narra este vecino de Salgueiriños. Ahora, se encuentra con la situación al revés, tiene que volver a su casa desde el centro, con un temporal y un paraguas roto en su mano. "Non estou moi preparado para volver andando", dice entre risas, "así que toca volver esperar a ver si me pasa algún que me deixe cerca da casa".

Una vecina de Amio está esperando en la parada en frente de la estación de autobuses para volver a casa, lleva esperando "hace 20 minutos" por el 6. Por la mañana tuvo que coger un taxi por la aplicación porque tenía una consulta médica a la que asistir y la línea 6 no llegaba.

La huelga le pilló un poco de sorpresa, "estoy de baja y no sabía la verdad", fue su hijo quien le comentó por la mañana que había servicios mínimos.