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Al grito de "Raúl culpable, Xunta responsable", "estamos en loita por un convenio digno" o "convenio xustos, salarios dignos", una decena de trabajadores se han vuelto a manifestar esta mañana en la estación de autobuses de Santiago de Compostela parar continuar demandando un nuevo convenio y la mejora de conciones laborales y salariales. Tras un mes de enero con cinco días en los que se convocaron parones, el próximo lunes 2 de febrero la huelga se podría convertir en indefinida si no se llega a ningún acuerdo.

Ernesto López, representante de la CIG, critica que nunca existieron unas negociaciones y que la actitud de Raúl López, presidente de Monbus, es "como padriño da mafia, condicionando ao resto das empresas". Erneste López explica que "temo noticias de empresas grandes que teñen interés en negociar, pero teñen que bailar a auga a este señor".

"Raúl López ten secuestrada a mesa da negociación", continuan desde el sindicato, "impedindo que se fale do importante, propostar para achegar a posturas, acadar un acordo e solucionar o conflito. Todos os conflitos se acaban solucionando no mesmo sitio, que é unha mesa negociadora".

Denuncian, también, que el presidente de la compañía de autobuses le dio "un portazo" al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda y "maltrata" a los viajeros. Ante la declaración por parte de los sindicatos de que no va a haber indidentes y que piden las empresas para volver al diálogo, Ernesto López explica que "non temos constancia de que se pedira ningunha declaración de nada".

"Cando alguén non quere negociar, véselle moi claro" y añade que "nós non imos condenar os piquetes informativos, a xente que vén aquí á estación de autobuses a manifestar e a poñer de manifesto de que fai falta un convenio, nós non o imos condenar".

Ante la pregunta de si la unidad sindical está en riesgo, por la escalada de tensión en el conflicto y a la espera de la huelga indefinida, desde el sindicato siguen "facendo un chamamento á unidade sindical porque é fundamental para que o conxunto da parte social se vexa representada".

Óscar Ramos, de UXT, denuncia que, como medida de presión, a los trabajadores de los autobuses urbanos de Santiago le están llegando expedientes disciplinarios"cando a empresa non permitiu a entrada nas instalacións, desde o terceiro día de folga. Non teñen moito sentido eses expedientes".

Por el incumplimiento de servicios mínimos y por los que la Xunta anunció que podría haber sanciones, Óscar Ramos apunta que "estamos obligados a cumprilos", pero critica que esos servicios mínimos son "abusivos". "Quitas dúas liñas de todos os servizos diarios ou estiras media hora a frecuencia do autobús, eso non son servicios mínimos", explica.

Desde los sindicatos han enviado una solicitud al Consello y al mediado para convocar una reunión urgente. "Temos tres días e medio para intentar solucionar o conflito, hai marxe de sobra", comentaba Ernesto López, quien criticaba que no sabía "se hai vontade pola outra parte" para solucionarlo. 

"Cando quieran sentámonos e empezamos a falar do importante: do salario, da xornada, dos asuntos propios, da conciliación da vida laboral e familiar, da xubilación parcial. Hai moitísimos temas dos que falar", añaden. De no conseguir llegar a ningún acuerdo, los parones se convertirán en indefinidos a partir del lunes 2 de febrero.