Conocí el proyecto ENKI por casualidad. Una de esas maravillosas casualidades que hicieron que se transformara mi modo de ver el mundo.

No podría asegurar la fecha, pero sí que cuando lo conocí la Fundación ENKI no era lo que es hoy. Diría que fue hace por lo menos10 años. Por aquellos tiempos reunían a unas 1.500 personas. El próximo sábado participarán en la Carrera ENKI 2026 en A Coruña más de 16.000 con un solo objetivo: visibilizar que es posible hacer un mundo inclusivo.

Por eso para mí la F. ENKI y las personas que la hacen posible representan el claro ejemplo de cómo la constancia, el esfuerzo y que, sobre todo, las ganas te mueven pasito a paso. Porque si ellos fueron capaces desde 2013 de lograr esta repercusión, qué sería de este mundo si cada persona buscara la mínima posibilidad de que cualquiera, independientemente de sus capacidades, no se quede sin disfrutar de la vida a su manera.

Mi adicción a ENKI fue progresiva: primero apoyando desde fuera, contribuyendo al boca a boca. Después como voluntaria, disfrutando incluso más que cuando decidí participar. Porque cuando te implicas en hacer realidad los sueños de los demás, también estás logrando los propios. Y ahora una parte de ENKI también es mía, porque no puedo sentir más orgullo de que, tras tantos años alrededor de este proyecto, la gente me asocie directamente con él: “Ah, la carrera de obstáculos que conocí por ti”.

La esencia de ese boca a boca perdura y seguiré llevando a ENKI allá donde vaya, porque no es una iniciativa para un colectivo, es un proyecto común para lograr la sociedad que debemos conocer. Una sociedad que debería ser consciente de que la Carrera ENKI, en la que se reúnen más de 16.000 personas esta vez, es una semilla más para lograr que cada día de nuestra vida sea más inclusiva, la que nos merecemos.

El lema de este año es Mucho por correr, pero por mi parte celebro todo el camino recorrido. Me siento una afortunada por ser parte de esta historia y contribuir a que la Carrera ENKI sea lo que es hoy: la fiesta de la inclusión. Pero también la manera de hacer ver que, si un día podemos compartir el mismo espacio y recorrido, podemos hacerlo cada día de nuestra vida. Solo tenemos que generar el contexto adaptado para que todas las personas que habitamos este planeta podamos disfrutar y vivir en todos los ámbitos de nuestra sociedad.

Ojalá que este “Mucho por correr”, el año que viene sea un poquito menos. Está en nuestras manos. ¿Te sumas?