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Cerca de 180 estudiantes de 2º de la ESO de 18 centros educativos gallegos tendrán que diseñar, programar y pilotar drones capaces de detectar señales de una posible erupción volcánica y enviar una alerta para activar los mecanismos de emergencia. Este es el desafío de la sexta edición de la Liga Maker Drone, una iniciativa de la Fundación Barrié y el centro tecnológico ITG que busca acercar la tecnología a los jóvenes a través de problemas con aplicaciones reales.

El nuevo reto, presentado este jueves, 15 de octubre, en el Centro de Experimentación Avanzada de ITG, lleva por lema "Drones para anticiparse a los volcanes". Los participantes deberán desarrollar un sistema que permita vigilar un entorno volcánico, identificar indicios de actividad peligrosa y transmitir la información a una central para facilitar una respuesta rápida.

La misión pondrá a prueba las capacidades de los estudiantes en diseño, programación y pilotaje. En la gran final, prevista para el 27 de mayo de 2027, los equipos tendrán que demostrar el funcionamiento de sus creaciones en un escenario que simulará un volcán y en el que deberán completar las distintas fases de la operación.

El objetivo es que los drones puedan sobrevolar la zona, detectar posibles señales de erupción y comunicar la alerta sin necesidad de exponer a personas a un entorno peligroso. De esta forma, los jóvenes trabajarán en una solución tecnológica en la que anticiparse a una emergencia y ganar tiempo de reacción resulta fundamental para proteger a la población.

La responsable del área de Educación y Ciencia de la Fundación Barrié, Helena Bouza, y el responsable de I+D de la división de drones de ITG, Jorge Seoane, fueron los encargados de presentar la propuesta y dar la bienvenida a los participantes durante la jornada celebrada en las instalaciones del centro tecnológico.

Un reto inspirado en erupciones históricas

La nueva edición de la competición toma como referencia el impacto que pueden tener las erupciones volcánicas sobre las poblaciones. Entre los ejemplos históricos figuran la destrucción de Pompeya tras la erupción del Vesubio en el año 79, la del Tambora en 1815 y la del Nevado del Ruiz en 1985.

Más recientemente, la erupción de La Palma en 2021 puso de manifiesto las consecuencias de este fenómeno en España. Miles de personas tuvieron que abandonar sus hogares y la lava provocó importantes daños en viviendas, cultivos e infraestructuras.

En este contexto, los drones ofrecen posibilidades para vigilar zonas de difícil acceso, recoger información en tiempo real y reducir la exposición de los equipos de emergencia a situaciones de riesgo. Estas capacidades son las que los estudiantes deberán trasladar a sus proyectos, adaptando sus conocimientos tecnológicos a una misión concreta de prevención y respuesta ante catástrofes naturales.

La Liga Maker Drone mantiene así la línea de trabajo de sus anteriores ediciones, centradas en buscar soluciones tecnológicas a problemas con repercusión social. En convocatorias anteriores, los participantes tuvieron que afrontar desafíos relacionados con la recogida de basura marina, la extinción de incendios, la neutralización de nidos de avispa velutina, el transporte de medicamentos a centros sanitarios de difícil acceso y los trabajos de mantenimiento en altura para reducir accidentes laborales.

Siete meses para desarrollar sus proyectos

Los 18 equipos dispondrán de casi siete meses para diseñar y poner a prueba sus sistemas, con el trabajo en equipo y la creatividad como elementos esenciales del proceso. Durante este periodo, los estudiantes deberán aplicar los conocimientos adquiridos en las distintas sesiones formativas y preparar sus soluciones para superar las pruebas de la competición.

La final se celebrará el 27 de mayo de 2027 y servirá para comprobar el rendimiento de los proyectos en el escenario planteado por la organización. En la edición anterior, la exhibición tuvo lugar en el Coliseum de A Coruña y el equipo ganador fue el que logró completar el desafío en el menor tiempo. También se entregaron cuatro reconocimientos especiales al mejor diseño, la propuesta más innovadora, la destreza en vuelo y la mejor presentación.

La formación constituye una parte importante de la iniciativa, que combina teoría y práctica para acercar a los adolescentes a disciplinas como la mecatrónica, la fabricación, los sistemas avanzados y el manejo seguro de drones. La organización proporciona, además, los materiales necesarios para construir los dispositivos, de manera que los equipos puedan trabajar en sus propias soluciones durante el desarrollo del programa.

Siete centros de la provincia de A Coruña

La competición cuenta con representación de las cuatro provincias gallegas. A Coruña es la que más centros aporta, con siete participantes: el CPR San José de Cluny, de Santiago de Compostela; el CPR Montespiño, de Culleredo; el CPR Peñarredonda y el CPR Compañía de María, ambos de A Coruña; el IES de Elviña, también de la ciudad herculina; el IES de Ortigueira y el IES Isaac Díaz Pardo, de Sada.

La provincia de Pontevedra participa con cuatro centros: el CPR Rosalía de Castro y el CPR Compañía de María, de Vigo; el CPR Ángel de la Guarda, de Nigrán, y el CPR Eduardo Pondal, de Cangas.

También hay cuatro representantes de Lugo: el CPR Divina Pastora, de la capital provincial; el IES Francisco Daviña Rey, de Monforte de Lemos; el CPI Dr. López Suárez, de O Saviñao, y el CPI Castroverde.

Por último, Ourense cuenta con tres centros participantes: el CPR Franciscanas, el CPR Santa María-Maristas y el CPR María Auxiliadora-Salesianos.