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MoureDev es una de las voces más conocidas del desarrollo de software en español. Detrás de este proyecto está un gallego: Brais Moure. Con miles de seguidores en sus redes sociales, Moure trabajó como arquitecto de software para grandes multinacionales, pero en 2014, apostó por crear su propia marca.

"Comencé creando mis propios proyectos y trabajando para negocios locales, startups y empresas nacionales e internacionales", asegura este profesional, quien este viernes dará una charla en Raiola Marketing Conference bajo el título Cómo sobrevivir a una IA que intenta reemplazarte.

Aunque Moure reconoce que la IA "no es la primera revolución tecnológica que vivimos", sí se muestra preocupado por "la velocidad a la que está entrando en nuestro día a día": "Hace que resulte difícil asimilar todos los cambios".

Eres ingeniero de software, desarrollador y divulgador. Hace años dejaste tu trabajo y lanzaste MoureDev. ¿Cómo surgió la idea y cómo ha evolucionado?

MoureDev surgió por dos motivos: la desmotivación en mi puesto de trabajo y la inquietud por explorar nuevos caminos dentro del desarrollo de software. Llegué a la conclusión de que el trabajo que buscaba era difícil de encontrar, así que decidí intentar crearlo yo mismo.

Desde 2015, la evolución del proyecto no ha seguido un plan cerrado. Siempre he buscado que fuera sostenible, sentirme realizado y, sobre todo, ser feliz con lo que hacía.

Comencé creando mis propios proyectos y trabajando para negocios locales, startups y empresas nacionales e internacionales. Incluso cofundé una empresa. Pero algo que profesionalmente iba muy bien acabó por superarme a nivel mental y de carga de trabajo.

Necesitaba reconciliarme con mi profesión y encontrar un equilibrio personal. Así surgió la divulgación en 2018: como un pequeño proyecto para devolver a la comunidad parte de lo que yo había aprendido gracias a otras personas que compartían sus conocimientos.

Empecé a combinar desarrollo y divulgación. En 2018, la creación de contenido ocupaba aproximadamente el 5% de mi tiempo; en 2024, el 90 %. Con jornadas que rondaban las doce horas, o más, decidí apostar por una profesión que me permitía seguir avanzando como programador y, al mismo tiempo, ayudar a quienes querían formar parte del sector.

Hoy sigo desarrollando proyectos personales, pero ya no trabajo para clientes. Me dedico a una faceta que nunca había imaginado y que acabó cambiando mi vida.

Vas a participar en la Raiola Marketing Conference. ¿Qué vas a contar allí y qué crees que puede aportar un perfil más vinculado al desarrollo y la tecnología a un evento de marketing?

El desarrollo de software está muy vinculado al crecimiento de la IA. Al mismo tiempo, su capacidad para generar código ha abierto un debate sobre el futuro de nuestra profesión.

Trabajar en este sector me ha permitido conocer esta transformación desde una perspectiva técnica y práctica. Mi intención es aportar un poco de «sentidiño»: ayudar a entender qué podemos aprovechar ya, qué limitaciones debemos conocer y dónde sigue siendo imprescindible nuestro criterio.

Son preguntas que también se hacen quienes trabajan en marketing y creación de contenidos. Creo que compartir lo que estamos viviendo en el desarrollo de software puede aportar perspectiva a otros profesionales que están intentando adaptarse.

La inteligencia artificial está cambiando tanto la programación como el marketing y la creación de contenidos. ¿Crees que estamos preparados para todo lo que va a suponer esta revolución?

Sinceramente, creo que todavía no. La IA no es la primera revolución tecnológica que vivimos, pero la velocidad a la que está entrando en nuestro día a día hace que resulte difícil asimilar todos los cambios. Basta pensar en cuánto ha pasado desde que ChatGPT se lanzó a finales de 2022.

Tenemos un reto enorme por delante: adaptarnos. Confío en que aprenderemos a hacerlo, aunque eso nos exigirá revisar muchas de nuestras formas de trabajar y aprender si queremos seguir aportando valor.

Como ocurrió con internet, veo muchas oportunidades, pero también consecuencias que todavía estamos intentando comprender. No todo el mundo dispone del mismo conocimiento, tiempo o recursos para afrontar estos cambios.

No lo digo desde el tremendismo, sino desde la responsabilidad. Podemos ilusionarnos con lo que viene y, al mismo tiempo, prestar atención a cómo nos afecta.

En tu caso, ¿qué ha cambiado en tu forma de trabajar con la IA? ¿Cómo la estás implantando?

El principal cambio es que reviso continuamente qué tareas puedo automatizar con IA para dedicar más tiempo a aquello en lo que aporto valor y criterio.

La pregunta que me hago es: «¿Qué parte de esta tarea puede resolver la IA y en qué parte sigue siendo necesaria mi intervención?». A partir de ahí, busco cómo incorporarla a mi trabajo.

Para mí, lo importante es que el tiempo que gano me permita concentrarme mejor en desarrollar mis proyectos y ayudar a otras personas a aprender. Eso exige mantener el criterio para valorar el resultado y decidir cuándo es útil.

Desde Galicia se está generando mucho contenido sobre tecnología y están surgiendo empresas con proyección nacional e internacional. ¿Crees que Galicia tiene potencial para convertirse en un referente tecnológico o seguimos teniendo que marcharnos fuera para encontrar oportunidades?

Creo que vamos en la dirección correcta y que Galicia tiene potencial para ser un referente en ámbitos concretos. Estoy convencido de que muchos proyectos que nacen aquí pueden alcanzar relevancia internacional.

Otra cosa es competir en escala con los grandes polos tecnológicos mundiales. Ahí debemos ser realistas: todavía tenemos camino por recorrer y buena parte de las grandes compañías del sector están fuera de Galicia.

Pero eso no significa que todas las oportunidades estén fuera ni que marcharse sea la única opción. Mi propia experiencia me ha permitido desarrollar proyectos y llegar a personas de muchos lugares desde aquí. Personalmente, no cambiaría por nada poder vivir y trabajar desde Galicia.

¿Qué consejo le darías a un joven que quiere dedicarse a la programación?

Que, pese al ruido y la sobreinformación, estamos en un momento con muchísimas posibilidades para aprender y construir software.

Le diría que aprenda los fundamentos, desarrolle proyectos propios y utilice la IA para experimentar y resolver dudas, asegurándose de entender lo que está creando. Saber explicar por qué una solución funciona y detectar cuándo falla es una parte esencial de este trabajo.

Estamos viviendo una etapa de mucha experimentación e incertidumbre. Aprender a utilizar estas herramientas con criterio puede abrir oportunidades, pero construir una base sólida sigue requiriendo curiosidad, práctica y constancia.

Ante todo, la IA debe ser una herramienta que potencie nuestras habilidades. El criterio y el control los ponemos nosotros.