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El próximo sábado, Raiola Marketing Conference regresa a A Coruña, donde reunirá a profesionales y referentes del mundo digital y tecnológico. Entre ellos estará David Bonilla, cofundador de Pétalo y autor de La Bonilista, una de las voces más conocidas del ecosistema tech español, especialmente por su trabajo en comunidades tecnológicas y talento.

Con décadas de experiencia en el sector y tras haber fundado (y vendido) compañías como Otogami y Manfred, Bonilla hablará en su charla sobre un concepto que rompe con la obsesión por las grandes audicencias: cómo es posible vivir de una comunidad de apenas 1.000 personas.

El próximo 26 de septiembre participas en Raiola Marketing Conference, ¿Qué es lo que vas a exponer?

Que en una época como la que nos está tocando vivir, el mayor reto ya no es crear productos o servicios sino llegar a las empresas y personas que quieran consumirlos. Competimos por la atención de la gente. Y esa competencia es feroz.

Tu charla lleva por título Vivir de una audiencia de 1.000 personas., ¿Cómo es posible?

Intentando capturar la mayor parte de la cadena de valor. Muchos profesionales se obsesionan con crear una audiencia de millones de personas, pero hay millones de empresas que generan un montón de beneficios con apenas 1.000 clientes… o con uno. Pregunta a los proveedores de Inditex, a ver qué te cuentan.

Llevas décadas sumergido en el ámbito tecnológico, ¿Cómo ha cambiado? Y quizá lo más importante, ¿Cuáles crees que son sus retos futuros?

La IA nos ha puesto delante del espejo. El trabajo de los informáticos siempre fue gestionar la materia prima más cara y peligrosa del mundo, la información. El hardware y el software solo eran algunas de las herramientas que usamos para conseguirlo, pero hay muchos compañeros y empresas que siguen sin asumirlo.

"La IA no va a cambiar la forma de trabajar en el ámbito tecnológico sino en general. Vamos a poder hacer muchas más cosas en mucho menos tiempo… y con mucha menos gente"

Descripción del sumario...

Has fundado dos compañías, Otogami y Manfred, y ambas las vendiste. ¿Por qué tomaste esta decisión? ¿Y cómo recuerdas esa etapa?

Vendí Otogami porque no tenía más opciones y vendí Manfred para poder tener todas las opciones. Para ser dueño de mi tiempo.

Y, ahora que soy dueño de mi tiempo, no hay nada que me apetezca más que seguir haciendo cosas con la gente con la que fundé y construí esas compañías.

Con el avance imparable de la IA ¿Cómo crees que está cambiando o cambiará la forma de trabajar en el ámbito tecnológico?

La IA no va a cambiar la forma de trabajar en el ámbito tecnológico sino en general. Vamos a poder hacer muchas más cosas en mucho menos tiempo… y con mucha menos gente.

Tenemos que empezar a debatir cómo vamos a adaptarnos a este nuevo paradigma. Qué vamos a hacer con todo ese tiempo y con toda esa gente.

¿Crees que hoy es más difícil para una persona joven hacerse un hueco en el sector tech que cuando tú empezaste?

Puntualmente, más difícil.

Meter el pie en cualquier sector siempre ha sido complicado, pero en tecnología había tanta demanda de perfiles que era relativamente sencillo… hasta ahora. La IA ha puesto el sector «patas arriba» y aún estamos intentando definir cómo serán los perfiles que se adapten a esa nueva realidad, seniors y juniors.

Si tuvieras que dar ahora mismo un consejo a alguien que empieza su carrera en tecnología, ¿qué le dirías que hiciera y qué le recomendarías evitar?

Les diría que recuerden que el trabajo no es escribir código, sino lo que hacemos con él. Mientras lo tengan claro y se formen para ser los que más valor aporten a los clientes, nunca les faltará trabajo.