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¿Quién no ha recibido nunca un WhatsApp de un amigo pidiendo dinero? El Bizum de la cena de ayer o del regalo de 'fulanito'. El mensaje llega desde aquel contacto conocido que tienes guardado con algún mote cariñoso, con su número de siempre y su típica foto de perfil. Incluso sigue ahí la última conversación que mantuvisteis. Por eso, si de repente un día te escribe de nuevo para pedirte dinero, lo más seguro es que no sospeches. Sin embargo, puede que detrás haya alguien que no es quien crees que es.

La Policía Nacional ha alertado este viernes de un importante incremento de denuncias durante el último mes por la usurpación de cuentas de WhatsApp. Los ciberdelincuentes utilizan la identidad de la víctima para escribir a sus contactos y pedirles transferencias o Bizums aprovechándose de la confianza que existe entre ellos. Pueden hacerse pasar por tu madre, tu pareja, o incluso algún compañero de trabajo. Quien sea. Los expertos lo llaman Ghostpairing.

Todo empieza con una urgencia. Según explica Judit Meriño, experta en ciberseguridad, la ingeniería social juega aquí un papel fundamental. Los estafadores estudian el comportamiento de las personas y utilizan lo que la experta define como "gatillos de urgencia": un hijo que está en peligro, un familiar que necesita dinero, un compañero de trabajo que tiene un problema o cualquier situación que obligue a reaccionar rápido.

En este caso concreto, una de las vías utilizadas para hacerse con la identidad digital de la víctima pasa por conseguir códigos de verificación de WhatsApp. El primer contacto puede llegar a través de un SMS fraudulento o de un correo electrónico.

A partir de ahí, el objetivo es aprovechar la identidad de esa persona para llegar a sus contactos. "Si le suplantan la identidad a tu madre, tú empezarías a recibir mensajes de tu madre pensando que es tu madre", explica la experta. Pero detrás de esa conversación ya no estaría ella.

Y hay algo que hace que esta estafa sea todavía más difícil de detectar. Aquella persona cuya identidad ha sido suplantada puede continuar utilizando WhatsApp con normalidad, mientras el 'hacker' contacta a su vez con sus familiares, amigos o conocidos. Además, en estos casos no necesariamente aparecen sesiones desconocidas en el apartado de "Dispositivos vinculados".

"Es fácil caer", explica Judit Meriño, experta en ciberseguridad. Y no tiene tanto que ver con ser una persona mayor, despistada o poco familiarizada con la tecnología. "Todas las personas que han caído me han dicho: 'Es que yo ya sabía esto'", cuenta. El problema es que los ciberdelincuentes saben cómo darle la vuelta a la situación hasta conseguir que el mensaje parezca completamente real.

El objetivo final suele ser económico. "Envía un Bizum de 500 euros, me han bloqueado la tarjeta, estoy en peligro, hazme una transferencia", ejemplifica Judit. El ciberdelincuente busca que el receptor actúe antes de pararse a comprobar si realmente es su familiar o amigo quien está escribiendo.

Y precisamente ahí está una de las claves para evitarlo: pararse.

Una llamada puede evitar la estafa

Si un contacto nos pide dinero por WhatsApp, lo recomendable es no continuar la conversación por el mismo canal. Hay que coger el teléfono y llamar directamente a esa persona. Si no responde, buscar otra vía para comprobar que realmente es quien dice ser.

"Si yo te pido un código por WhatsApp, llámame", recomienda Judit. Incluso aunque en el mensaje aparezca una excusa como que no tiene cobertura. La idea es sencilla: utilizar un canal diferente para comprobar la identidad del interlocutor.

Otra medida que puede parecer extraña, pero que cada vez recomiendan más los expertos, es establecer una palabra clave familiar. Una especie de contraseña que solo conozcan los miembros de la familia y que sirva para comprobar que, al otro lado, realmente está la persona que dice estar. "Si hay un código, dinero o urgencia, usamos una palabra clave", explica Judit. Cualquiera para saber si esa persona es quien dice ser.

No hace falta ser un "experto" para caer

Una de las ideas que quiere desterrar la experta es que estas estafas solo pueden afectar a personas mayores o poco acostumbradas a utilizar la tecnología.

Los ciberdelincuentes no necesariamente buscan a una víctima concreta cuando se trata de pequeñas cantidades. "Es masa, les vale cualquiera", explica. Otra cosa ocurre con grandes empresas o corporaciones, donde sí puede existir un estudio previo porque detrás hay grandes cantidades de datos y un posible beneficio económico mayor.

Además, detrás de estos ataques puede haber auténticas organizaciones dedicadas a los delitos informáticos. "Tienen equipos", explica Judit, que señala que no solo cuentan con conocimientos informáticos, sino también con estrategias para conseguir que las víctimas terminen haciendo aquello que ellos quieren.

Por eso insiste en la importancia de poner barreras. La principal: activar la verificación en dos pasos en WhatsApp y también en otras aplicaciones importantes, como el correo electrónico o la banca online.

La Policía Nacional recomienda, además, actualizar el sistema operativo del teléfono y reinstalar la última versión disponible de WhatsApp. También recuerda que nunca se deben facilitar a otra persona códigos SMS, códigos QR, de registro o de verificación.

¿Qué hago si ya me han suplantado?

Si se detecta que alguien está utilizando nuestra identidad para contactar con otras personas, lo primero es avisar a nuestros contactos por otra vía para que ignoren cualquier petición de dinero.

Después hay que reportar la suplantación a través de los mecanismos oficiales de soporte de WhatsApp. Y si la estafa ha llegado a materializarse y se ha producido una pérdida económica, la Policía recomienda acudir a dependencias policiales para presentar una denuncia.

Porque, al final, la mejor defensa frente a este tipo de engaños no es desconfiar de todo el mundo. Es desconfiar durante unos segundos cuando aparece una petición inesperada de dinero. Una llamada antes de hacer un Bizum puede ser suficiente para descubrir que esa madre, ese amigo o ese compañero que nos escribe desde su número de siempre no es realmente quien está detrás de la pantalla.