Cuando pensamos en inteligencia artificial, a veces la primera imagen que nos viene a la cabeza es la de robots. Pero detrás de la IA hay personas que la diseñan, aplican y la convierten en una herramienta que, tal y como está quedando demostrado, ha venido para cambiar las reglas del juego.
La forma en la que vivimos y trabajamos ya no es la misma que antes. Y si no que se lo digan a Alba Meijide, una joven coruñesa que con solo 25 años es una voz de referencia en el ámbito de la Inteligencia Artificial.
Responsable de IA en una multinacional española, esta joven ingeniera, que trabaja también como consultora independiente con empresas del ámbito audiovisual y tecnológico, estudió IA en Manchester cuando en España casi nadie sabía lo que era. Hoy en día, el escenario es muy diferente y, tal y como ella misma nos cuenta, "en España se pueden formar profesionales igual de buenos que se forman en cualquier otro lado".
La IA ha venido para quedarse, pero ¿de qué forma? Y lo más importante, ¿cómo adaptarnos a ella? Alba defiende un uso responsable de la misma, y por ello incide en la importancia de la formación desde muy pequeño: "Al igual que es necesario saber convivir con internet, también es importante que todos tengamos un conocimiento mínimo de cómo se convive con esa tecnología".
Con ella charlamos sobre el presente de la IA, pero por supuesto también del prometedor futuro de esta tecnología. Una tecnología que, para Alba Meijide, revolucionará la Medicina: "Cambiará cómo comprendemos la salud". Para esta joven experta, el mayor temor sobre el imparable avance de la IA, la pérdida del pensamiento crítico.
Empezamos por los inicios, estudiaste IA cuando era algo bastante desconocido. Te formaste en Manchester porque en ese momento en España no había la formación que buscas, ¿no? ¿Cómo fue tomar esa decisión tan joven de irte a estudiar al extranjero?
En mi caso estuvo bien la inocencia, porque cuanto menos sabes, a menos le temes. Tuve mis momentos de duda: "me voy, no me voy". El miedo a otro país. Yo no había estado nunca en Reino Unido: pasé de no estar nunca a vivir allí 4 años de golpe. Entonces, de ahí esa inocencia de no saber realmente lo que es un cambio tan drástico. Después, hice una pequeña casita con los españoles que me encontré en Manchester. Fue un cambio tanto en la forma de aprender como de vivir.
En apenas unos años, el paradigma ha cambiado en España, donde ya se ofrecen formaciones vinculadas con la IA. ¿Cómo ves hoy en día la formación en este ámbito?
Aquí se pueden formar profesionales igual de buenos que se forman en cualquier otro lado. De hecho, yo creo que la formación, tanto en ESO, Bachillerato, como en universidades y FPs en España es muy rigurosa. Aquí de hecho son 4 años, para mí fueron 3 de carrera, luego también hice el máster. Además ahora, por suerte, lo tenemos en las universidades en Galicia. En A Coruña, por ejemplo, tenemos la FIC, la Facultad de Informática, que es reconocida a nivel nacional por la calidad que tienen la enseñanza.
No creo que sea necesario que nadie se vaya fuera. En mi caso se dieron una serie de circunstancias, incluyendo el hecho de que en España aún no había esa formación. Parecía que iba a empezar la primera, que en su momento, si no me equivoco, fue Barcelona. Se hablaba pero aún no la había. Yo tenía que empezar la universidad y por eso me fui fuera. No lo cambiaría por nada, me lo pasé muy bien y aprendí mucho; pero yo creo que en España, en Galicia y en concreto en Coruña, tenemos un nivel tanto en universidades, como en FPS, que también los hay los FPS para formar a un profesional de IA totalmente cualificado.
¿Por qué te decantaste por la IA?
Pues porque soy una friki (risas).Yo no sabía qué hacer y mis padres me dijeron: "en vez de encontrar algo que te guste, vete descartando". Empecé descartando biosanitarias porque no era lo mío. Descarté letras porque tampoco me apetecía y al final acabé en la rama de las ingenierías y empecé a descartar también ingeniería industrial y me quedé en la informática. Cuando ya tenía decidido estudiar Informática, mi madre me dijo que había unas becas de la Unión Europea, esto pre Brexit, por supuesto. Empecé a mirar y vi que allí ya estaba implantado este sistema de especialidades dentro de la facultad de informática, ya tenían IA.
Hoy en día, la IA ya se estudia en los colegios, en la ESO y Bachillerato. Cada vez se introduce en edades más tempranas.
La IA debería enseñarse de la misma forma que el uso de los dispositivos tanto a pequeños como a mayores, de todas las edades. No estoy diciendo que todos tengamos que tener un conocimiento técnico, pero sí creo que es importante conocer ciertas aplicaciones que en Europa no vamos a ver porque no son legales y otras zonas del mundo sí la pueden tener, los riesgos éticos que tiene, los fraudes que se pueden llevar a cabo con esa tecnología.
Al igual que es necesario saber convivir con internet, saber convivir con un teléfono y desconectar cuando es necesario, pues yo creo que es importante que todos tengamos un conocimiento mínimo de cómo se convive con esa tecnología, porque eso también nos ayuda a nosotros a decir qué nos gusta o qué no, qué nos parece ético y qué no porque al final las opiniones de cada uno son distintas.
Has trabajado en distintos sectores y también como consultora independiente. ¿Qué aprendiste de esa etapa y cómo te ha ayudado a llegar hasta donde estás ahora?
Pues aprendí muchas cosas de la parte administrativa, que a mí nadie me enseñó eso ni en la universidad ni en el bachillerato. Es algo que al final nos toca a todos: la parte del papeleo del trabajo.
Para mí fue una oportunidad muy buena porque aprendí muchas cosas muy rápido. Es decir, a la vez estaba trabajando en un proyecto para un bufete de abogados, en otro proyecto para una empresa de animación, en una formación para un equipo técnico, como por ejemplo el que hicimos en el Dépor. Entonces estaba viendo de forma muy holística cómo empresas de industrias y tamaños súper diferentes estaban percibiendo una misma tecnología. Y eso a mí luego me ha ayudado un montón en mi trabajo, porque te permite plantear proyectos que sean realistas y también asesorar mejor a las empresas en función de sus características.
O sea, más que conocimiento de IA como tal —que sí que es verdad que hoy en día en cualquier trabajo tienes que formarte siempre y nunca dejas de aprender—, me acerco mucho a cuál era la realidad de esta tecnología. Yo recién salía de la universidad y vi cuál era la realidad de esta tecnología en las empresas, y para mí eso fue algo súper valioso.
¿Qué habilidades son clave hoy para trabajar en IA dentro de una gran corporación?
Es un proceso muy de autoaprendizaje. Es decir, las empresas cada vez más -y me parece algo súper responsable y súper necesario- están dando formaciones y están definiendo qué herramientas quieren que se usen para que todos trabajen con un mismo stack de herramientas de inteligencia artificial, de acuerdo con sus políticas.
Toda esa parte que proporciona la empresa o la institución me parece muy positiva y es súper necesaria, y además tampoco es fácil para las empresas hacer esto. Pero sí que es verdad que requiere de ese pequeño componente de autoaprendizaje, sobre todo para lo que vemos siempre: que a mí la IA me ayuda con las pequeñas cosas del día a día.
Si yo quiero implementar un asistente o un agente que me ayude a planificar el día por la mañana, es posible que la formación que me ofrezcan me lo explique, sí, pero en muchos casos va a requerir que yo me meta en YouTube, que busque un tutorial -porque alguien ya lo ha hecho todo en esta vida- y que yo lo implemente.
Entonces creo que hay dos partes: por un lado, esa de autoaprendizaje, y por otro, una parte que también me parece un ejercicio importante, que es decidir hasta qué punto quiero que la IA entre en mi proceso de trabajo. Es decir, por ejemplo, yo he decidido que en mi día a día la uso para brainstorming, para lluvias de ideas cuando tengo que hacer una presentación. Y tengo compañeros que dicen: “El brainstorming prefiero hacerlo yo y quiero que el sistema me ayude, por ejemplo, a contestar un email formal, porque yo soy una persona muy informal y no me gusta redactar de una forma súper compleja”.
Entonces también es importante saber qué partes idealmente te gustaría mantener y dónde aportas tú realmente más valor. Yo creo que esas dos partes son importantes para cualquier profesional, independientemente del ámbito en el que quiera usar la IA.
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¿Qué tareas ya están cambiando de forma irreversible gracias a la IA?
A ver, hay muchas. A mí una que me llamó especialmente la atención, por un estudio que además leí hace un par de días mientras preparaba un documento, es -y esto también es un arma de doble filo, como todo en esta vida- que estamos empezando a utilizar estos sistemas como buscadores de información.Y aquí hay un peligro, porque, al final, como yo siempre digo, los sistemas de IA no mienten, ya que mentir es dar deliberadamente información incorrecta. Los sistemas de IA responden en base a lo que es más probable. Entonces, no mienten, pero sí que es verdad que muchas veces devuelven información que no está actualizada o que directamente no es real.
Hay muchas fuentes muy fiables de información que tienen bloqueado el acceso a los bots de las herramientas asistentes conversacionales, como puede ser ChatGPT o Gemini. Por ejemplo, el New York Times, que tenía abierto un procedimiento legal relacionado con este tema.
Por eso digo que es un arma de doble filo: cada vez lo usamos más como buscador, pero a la vez presenta unas limitaciones que hacen que dejemos de acceder a mucha información que necesitamos, que necesitamos comprender y de la que necesitar saber podemos fiarnos.
Se habla mucho de si la IA será un destructor de empleo. ¿Cuál es tu visión al respecto?
Hay trabajos que, de aquí a unos años, seguramente van a desaparecer, pero eso es algo que ya ha pasado muchas veces en la historia. Por ejemplo, la imprenta: antes, si ibas a un restaurante, ese restaurante tenía que encargar el diseño de los menús, que se imprimían, se enviaban o se importaban. Ahora, simplemente se usa un QR. Entonces, ¿si la persona que hacía esos menús ya no tiene ese trabajo?, seguramente estará desempeñando otras funciones.
Creo que hoy en día ya no hay puestos tan completamente automáticos como para que sean reemplazados al 100 %, pero sí habrá un reciclaje importante. Las habilidades que se requieren en distintos campos van a cambiar. Por ejemplo, un desarrollador de software: es muy valioso que tenga el conocimiento para saber cuándo un código va a ser eficiente, más rápido o más lento, pero luego puede apoyarse en un sistema para programar.
Entonces, más que una eliminación de puestos de trabajo, creo que habrá un reciclaje importante y una migración de talento. Personas que antes trabajaban en un área pueden ahora adaptarse a nuevos roles, donde se requiere conocimiento en su campo -por ejemplo, finanzas- pero que también puedan aplicar IA. Esa persona puede reciclarse, aprovechando todo el conocimiento que ya tiene y sumando la IA a esa ecuación.
¿Qué trabajos crees que cambiarán más en los próximos cinco años?
Era más fácil decirte los que no van a cambiar (risas) Mi percepción es que oficios como fontanero, electricista o trabajos más manuales seguramente tendrán sus herramientas internas, pero no creo que sufran una transformación tan radical. Puede que cambie la forma en que peritan un siniestro, pero siguen haciendo su trabajo: siguen arreglando coches en persona o la electricidad de una casa en persona.
En cambio, los trabajos más “online” -me refiero a los que se pueden hacer desde una oficina o desde casa-, incluso algunos de inspección visual, sí van a ver una entrada importante de la IA. Creo que nos va a afectar a todos. No creo que haya una persona cuya rutina diaria no se vea en absoluto afectada, salvo estos oficios que mencioné como excepción. Si alguien realmente no la usa ni le afecta, me sorprendería mucho.
Entonces, desde un CRM hasta la atención al cliente, yo creo que la IA va a impactar a muchísima gente y va a cambiar la forma en que trabajamos en muchos ámbitos.
¿Qué habilidades humanas van a ganar más valor frente a la IA?
A mí me da mucho miedo que el pensamiento crítico pierda peso, valor o espacio en nuestro trabajo. Eso sería algo que me daría mucha pena. Ojalá se potencie el pensamiento crítico y la capacidad de procesar lo que vemos, leemos o escuchamos, y de aterrizar esas ideas.
Luego, en cuanto a habilidades, creo que será muy importante la resiliencia. Sobre todo porque hoy en día, como está el mundo, todos los sectores cambian en un abrir y cerrar de ojos. Cosas muy humanas como la resiliencia y la comunicación van a ser esenciales.
Yo creo que comunicar es uno de los puntos más importantes en los próximos años. De hecho, cada vez más en institutos y universidades se fomentan debates y asignaturas de comunicación. Yo tuve una asignatura de ese tipo y, al menos en mi experiencia, siempre estás presentando algo a alguien: una idea a tu jefe, explicándole a un compañero nuevo cómo funciona la empresa… Eso es comunicar.
Entonces, creo y espero que las habilidades clave en el futuro sean la comunicación, la resiliencia y el pensamiento crítico.
¿Qué oportunidades ofrece la IA a las empresas gallegas? ¿Cómo se están adaptando?
En Galicia hay un tejido empresarial muy fuerte de mediana y pequeñas empresas. Hay una narrativa de que implementar la IA es solo “darle un botón” y ya está: todo funciona, ya lo tienes integrado.
Entonces muchas empresas se topan con una realidad paralela, que es la que realmente se vive con la inteligencia artificial: implementar un sistema que funcione bien es más complejo de lo que parece. Tiene que ser legal -cumpliendo con la regulación europea- y además integrarse en todo el stack de trabajo que ya tienen. Aunque solo sean tres o cuatro herramientas que usan actualmente, quieren que la nueva herramienta se integre dentro de lo que ya existe y no suponga un esfuerzo adicional. Y eso es complejo.
Por suerte, estas herramientas se están democratizando cada vez más. Hay versiones gratuitas, versiones de pago que no requieren inversiones muy grandes. Pero aquí surge el tema de los datos: hay empresas que dicen “no puedo asumir la inversión de hacerme mi propio modelo de IA, comprar servidores y tener todo aquí”, pero el caso de uso que necesitan y que ahorraría mucho tiempo a su equipo requiere usar datos que no pueden compartir con una empresa externa.
En mi experiencia, he conocido empresas de tamaños muy variados que van adoptando la IA en la medida que consideran que es responsable. Pero sigue siendo un reto, y seguirá siéndolo durante un tiempo.
Para mucha gente, hablar de IA es hablar directamente de ChatGPT. ¿Ha ayudado esta herramienta a entender mejor qué es la IA o puede convertirse en un riesgo si no se sabe usar?
A ver, yo creo que una herramienta con las características y el impacto social que tuvo ChatGPT siempre puede ser un peligro, sea IA o no, porque para que tenga ese impacto tiene que tener cosas muy buenas y también cosas malas.
¿Para qué vino muy bien ChatGPT? Pues, sobre todo, para que la gente conociera que esto existe. Por ejemplo, antes, mi trabajo de fin de grado -no me gusta decirlo así, porque fue antes de ChatGPT- era básicamente un asistente conversacional para abogados. La gente no me creía; decían que era imposible, que era terrible y que les iba a quitar el trabajo a todos. Era una reacción muy negativa.
Desde que salió ChatGPT, cambió totalmente la percepción: todo el mundo quería su propio ChatGPT, decían “esto es la leche, me ha ayudado un montón”. Entonces, creo que ha servido mucho, por un lado, para dar a conocer las oportunidades que tiene, y por otro, también los peligros. Porque al principio, cuando salió ChatGPT, te podía dar la receta para construir una bomba, o lo que quisieras.
En resumen, creo que ha sido muy útil para dos cosas: democratizar el conocimiento sobre IA y mostrar su potencial, tanto positivo como los riesgos que conlleva.
¿Qué avance en IA te parece hoy más prometedor?
A ver, es que yo soy muy fan de los avances en medicina, aunque la biología no sea lo mío- mis profes de la ESO y bachillerato pueden confirmarlo-, pero siempre me ha parecido un mundo fascinante. He tenido algunos proyectos relacionados con temas sanitarios, y me parece que hay tantísimas posibilidades.
Por ejemplo, AlphaFold, que predice la estructura de las proteínas para el desarrollo de medicamentos y el tratamiento de enfermedades raras; las prótesis inteligentes; o la creación de órganos sintéticos inteligentes que permiten probar medicamentos o productos estéticos sin necesidad de utilizar animales o personas.
O sea, la IA tiene mucho potencial en muchas áreas, pero lo que puede aportar en medicina creo que va a ser una verdadera revolución: cambiará cómo comprendemos la salud, el desarrollo de medicamentos y, básicamente, la sanidad en general.
¿Qué consecuencias puede tener el uso no responsable de la IA?
Hay dos conceptos que me parecen que peligran y que me dan muchísimo miedo: la privacidad y la verdad. La privacidad, porque ya solo con las redes sociales y todo lo que es Internet estamos muy expuestos. Pero ahora, con la inteligencia artificial, se pueden analizar datos de manera todavía más profunda. Yo creo que incluso podrían saber el color de los calcetines que llevo puestos hoy, si se lo he comentado a Alexa, lo sabrán.
Luego está la verdad. Hoy en día es muy fácil generar contenido falso: noticias, imágenes, vídeos, incluso voces, estafando a personas haciéndose pasar por familiares. Creo que llegará un punto en el que, si no se hace un uso responsable, será muy difícil distinguir dónde termina la verdad y empieza todo este contenido falso.
Y al final, las redes -porque son lo que más usamos todos-, pero también otras plataformas o foros, corren el mismo riesgo. Una gran parte del contenido va a ser generado por IA: si tienes que publicar todos los días para llegar a tu audiencia y el algoritmo te exprime, no te da la vida, empiezas a usar IA para generar contenido.
Por eso creo que la privacidad y la verdad son dos líneas que se están volviendo difusas. Aquí entran temas de uso responsable, como las marcas de agua para contenidos generados o modificados con inteligencia artificial, o el papel de los medios de comunicación como referentes que cuentan las historias tal como han sucedido.
Son conceptos generales, pero nos afectan en todo. Para mí, estos dos puntos corren peligro si no se hace un uso responsable. También es verdad que estamos en Europa, y muchas cosas vendrán reguladas por leyes como el AI Act, lo cual es positivo. Pero en otras regiones del mundo no sabemos qué pasará, y al final consumimos contenido de todo el mundo. Todo está muy globalizado.
¿Qué consejo le darías a alguien que quiere dedicarse a la IA?
A ver, yo lo que suelo decir, sobre todo porque hago muchos talleres y actividades con chicos y chicas de instituto y bachillerato, es lo siguiente: si la IA son matemáticas, y a ti no te gustan las matemáticas, yo no te recomendaría meterte a estudiar, por lo menos, la carrera de inteligencia artificial. ¿Qué pasa? Que sí puedes dedicarte a la IA sin centrarte en el ámbito puramente técnico. Hace falta gente que sepa de negocio y tenga nociones de IA para poder implantar soluciones. Hacen falta abogados que conozcan la tecnología para poder legislar o desempeñar su trabajo.
O sea, los perfiles más técnicos son importantes, y a quien se anime, adelante, cuantos más mejor; pero sí es verdad que la IA es una carrera de ciencias: incluye matemáticas, física y programación. Mi consejo sería: si no quieres ir por esa rama técnica, no te desanimes, porque todavía tienes todo un mundo de posibilidades.
¿Te gusta la moda? Pues puedes aplicar la inteligencia artificial en la moda sin necesidad de tener todos los conocimientos técnicos de un desarrollador, porque luego trabajarías con ellos. Entonces, creo que lo importante es saber, o al menos intentar saber, en qué área uno estaría más feliz o más cómodo, teniendo en cuenta lo que se le da bien.
¿Cuál será el futuro de la IA de aquí a cinco años? Al ritmo que avanza, nada tendrá que ver con lo que hablamos hoy
Yo creo que en un futuro cercano la generación de vídeo alcanzará un crecimiento exponencial. También estoy un poco sesgada porque vengo del mundo audiovisual, y sí se está trabajando mucho en la generación de elementos 3D. Primero generábamos texto, luego imágenes, ahora se trabaja en mejorar vídeo y también en elementos 3D.
A nivel de industria, creo que veremos muchas más alianzas estratégicas como las que estamos viendo ahora. Por ejemplo, Disney con OpenAI, y Lionsgate con Runway. Son compañías del audiovisual, pero marcan un patrón: en vez de competir por el talento, colaboran. Tienen miles de horas de películas para entrenar sus modelos.
Espero que esas alianzas empiecen a hacerse también en Europa, con centros de investigación y universidades. Eso ya no lo sé, es más un deseo a futuro, pero creo que poco a poco iremos viendo cosas como una película originalmente grabada en inglés y que, en el cine, vemos con los labios moviéndose como si estuviera en español: pequeñas cosas que se irán colando en nuestra vida y que cada vez estarán más normalizadas.
