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La vuelta a la rutina ya es una realidad. Miles de personas han emprendido este fin de semana el regreso a sus hogares, mientras que otros apurarán hasta el último minuto de este lunes para disfrutar de sus vacaciones.

La Operación Retorno concluirá esta medianoche con 6,9 millones de desplazamientos previstos en total y con la DGT poniendo el foco en un gesto habitual que muchos conductores realizan y que puede acabar en multa.

La cuantía de la multa puede ser de hasta 200 euros

El agobio por pasar muchas horas encerrado en un viaje es una sensación real. Bajar la ventanilla unos segundos para buscar aire fresco es una vía de escape perfecta. Ahí está todo bien, el problema viene cuando también apoyamos el codo, un gesto que puede acabar en multa.

Lo cierto es que no existe ninguna norma concreta en el Reglamento General de Circulación (RGC) que prohíba apoyar el codo o sacar la mano fuera del vehículo. Sin embargo, este gesto, a priori inocente, puede acarrear una sanción económica de hasta 200 euros.

"El artículo 18.1 obliga al conductor a mantener su libertad de movimientos, el campo de visión y la atención permanente. También indica que debe cuidar especialmente su posición para garantizar su propia seguridad y la de los demás usuarios", recuerda el Real Automóvil Club de España (RACE).

Además, la Ley de Tráfico establece en su artículo 13 lo siguiente: "El conductor debe estar en todo momento en condiciones de controlar su vehículo".

Para prevenir un incidente innecesario, la DGT recuerda la importancia de mantener una postura correcta al volante.

En este sentido, llevar el codo apoyado en la ventanilla puede dificultar el giro del volante, impedir una reacción rápida para corregir la trayectoria y, además, dejar el brazo más expuesto en caso de accidente.

Los agentes analizarán el caso

La cuantía de la multa puede ser de hasta 200 euros, cuando genera un riesgo para la seguridad vial. No obstante, "cuando la postura afecta al control del vehículo o impide mantener una posición adecuada al volante", explica RACE, es de 100 euros.

"Los agentes deben valorar las circunstancias concretas y comprobar si esa postura te impedía reaccionar correctamente ante un imprevisto. La propia DGT aclara que estas conductas solo son sancionables cuando interfieren en el control del vehículo o generan peligro", concluye.