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La Asociación de Empresarios de la Ribeira Sacra y la startup gallega Aldealista pondrán en marcha el próximo lunes 12 de octubre el Bono de Impacto, una iniciativa para conectar a profesionales con empresas de la zona.

El programa cubrirá gastos de desplazamiento, alojamiento y manutención de las personas preseleccionadas para realizar una entrevista presencial en negocios del territorio, con una ayuda máxima de 200 euros. La iniciativa pretende atraer talento a la Ribeira Sacra y contribuir a la continuidad de empresas que necesitan incorporar trabajadores o afrontar el relevo generacional.

La gestión correrá a cargo de Aldealista, una startup gallega especializada en conectar a personas interesadas en vivir y trabajar en el medio rural con oportunidades profesionales. Para ello, utilizará la Llave Aldealista, una herramienta que permite explorar alternativas para iniciar una nueva etapa en el entorno rural y acceder a su programa de Transición Rural.

El Bono de Impacto no se limitará a facilitar la contratación de trabajadores, sino que también buscará poner en contacto a emprendedores y profesionales con negocios que necesitan garantizar su continuidad. El objetivo es dar respuesta tanto a las empresas que tienen dificultades para encontrar personal como a las personas que quieren cambiar de vida y buscan oportunidades fuera de las ciudades.

"No tiene sentido que haya empresas que no encuentran trabajadores, negocios sin relevo y personas que quieren cambiar de vida sin saber dónde están las oportunidades", afirma Juan Carlos Pérez, impulsor de Aldealista. "Nuestra labor es conectar esas tres realidades y facilitar que las decisiones se conviertan en proyectos de vida", añade.

La iniciativa se desarrolla en la Ribeira Sacra, un territorio de gran valor cultural, paisajístico y patrimonial que aspira al reconocimiento de la UNESCO como Patrimonio Mundial. En este contexto, sus impulsores defienden que la conservación de este entorno también pasa por garantizar la presencia de población y la continuidad de su actividad económica.

"El futuro de la Ribeira Sacra no depende solo de conservar su patrimonio, sino también de garantizar que haya personas para vivirlo, trabajarlo y darle continuidad", señala Pérez.