Poco más de un año y medio después de la reapertura de la calle San Andrés, todo sigue igual. O casi todo. Los comercios locales se mantienen y los hosteleros también. La nueva vida de la vía les brindó una nueva oportunidad y es raro el momento del día en el que no veamos a gente paseando por esa calle.
Locales de prácticamente toda la vida como Purriños Zapateros, Cándida, Casa Claudio o La Crisálida siguen ahí. Otros más nuevos, pero con opciones gastronómicas que se salen de lo habitual, como Nana Pancha, Koh Lanta, Gazteka o Vibra Acai, también cuentan con un espacio privilegiado en el centro de la ciudad.
Pero hay una parte de la calle San Andrés que ha cambiado especialmente desde que concebimos la nueva imagen de la vía. A partir del cruce con Rúa Nova, entramos en una especie de mundo destinado al cuidado personal.
Empezamos con Icaria, el primer centro de estética y depilación que llegó a la vía, pero es que si seguimos, en apenas unos 200 metros de distancia encontramos hasta tres centros de manicura.
El primero que vemos es el de Valma Nails. Más adelante, frente a la Iglesia Castrense, el de Glow Today, especializado en uñas, cejas y pestañas. Y, ya en la estrecha de San Andrés, otro de uñas llamado Mely Nails.
Centros de manicura en la calle San Andrés
En medio de todos ellos, en diciembre de 2025, La Camelia, aquel rincón de la calle San Andrés que durante años fue la tienda de referencia para las bailarinas, se convirtió en un centro especializado en el cuidado de las cejas.
Vivian así lo transformó. "Cuando le dijimos a la inmobiliaria que queríamos montar algo de belleza nos dijo que sí, que le encantaba la idea", cuenta. No quiso que la fachada perdiera el nombre de La Camelia, ni tampoco su placa conmemorativa de sus 70 años de historia.
La Camelia
Hoy este rincón está destinado a la reconstrucción de cejas, laminado o lifting de pestañas. Nada de uñas. Ni siquiera pestañas postizas. Aquí están destinadas al cuidado y a reparar aquellos pelitos que con el tiempo se han ido cayendo.
La otra cara de la moneda
Justo enfrente, una peluquería, Roto. Ellos fueron de los que llegaron antes de que si quiera hubiera un plan de obras. En cuanto a peluquerías, a Javier Mangana, uno de los socios, le parece algo habitual. “Si te vas a cualquier barrio hay varias peluquerías en una sola calle”, explica.
Pero en su opinión, lo curioso que tiene esa zona de la calle San Andrés, es que tiene locales “muy pequeños”. Es decir, a pesar de que las obras aumentaron el precio de los locales, estos no son amplios por dentro. Y en ese sentido tiene razón, en el centro de cejas de Vivian entra tan solo una camilla. Y, a ella, le llega.
Justo al lado, está Enredos. Que también llevan aquí desde mucho antes de las obras. Eso sí, ellos, que han visto el antes y el después, aseguran que no todo es tan bonito como parece.
Peluquería Enredos en San Andrés
A pesar de que esta zona es la que más cambios en sus locales ha vivido en este tiempo, lo cierto es que, según Loli, la propietaria de esta peluquería, "es la más olvidada".
"En Santa Catalina han puesto una marquesina preciosa y aquí seguimos con una que no tiene ni techo", se queja. Y eso, sumado, dice, a los autobuses que pasan a cada rato por delante y que más de una vez se quedan atascados en esa misma esquina con la calle Sol, así como "el olor a pis" en la zona de los contenedores que hay al lado de su local.
Éxito con obras y sin obras
Su ubicación es más complicada. Otra peluquería que no cuenta con tan mala suerte es la de Roto, bajo un soportal justo al lado de la calle. Incluso cuentan con su pequeño espacio con silla y mesa para tomarse un café mientras esperas turno. Y, además de ellos, hacia el otro lado, de nuevo, otra peluquería: The Boss.
Con ello, en apenas 200 metros de distancia encontramos tres peluquerías, tres locales de uñas y uno de cejas. Eso, sin contar la barbería y el otro local de manicura que hay en el callejón que va desde San Andrés a la plaza de Galera.
En definitiva, sin quererlo, en cuestión de año y medio, este pequeño tramo de la calle San Andrés se convirtió en el rincón de belleza de la zona.
Eso, sin contar todos los demás locales de manicura que abrieron en los últimos meses en la calle del Orzán. Pero eso, ya es otro tema.
