Publicada

En 1985, José Antonio Rial abría Zapatería Zafiro en las galerías del mismo nombre de la calle Frei Rosendo Salvado. Después de él, pasó a manos de Lorenzo, su segundo dueño, y tras 40 años, la zapatería - y el oficio de zapatero- sigue detrás del mostrador gracias a Rubén quien cogió el traspaso del local en enero de 2022.

Lo suyo siempre fueron los oficios, "a min sempre me gustou o rollo oficio" dice con una sonrisa Rubén. Empezó a dedicarse a la carpintería, pero un verano un primo suyo que venía de Suiza le enseñó y le adentró de lleno en el oficio de ser zapatero en un local que tenía en Ordes. "No meu caso foi por tema familia, que é o máis común", dice Rubén sobre aprender en este oficio al que dice que, en un principio, "non tiña pensado" meterse en él. Lorenzo buscaba un trabajador y por recomendación de su primo, Rubén comenzó a trabajar con él. Dos años después del COVID, pasó a ser dueño de Zapatería Zafiro que recuperó la normalidad "totalmente" ese mismo año tras el cierre en 2020 por la pandemia, "incluso subiu".

"Cada zapato é un mundo", comenta Rubén que maneja todo tipo de arreglo de zapatos y también de clientes: "Teño moita xente nova, aquí no centro hai motísima xente nova polos estudantes". Cada día le pueden entrar "entre 25 e 50 pares ao día" y un día "moi potente" puede llegar hasta los 70. También de todos los precios, desde bolsos de 20 euros, a los de 3.000 y hasta 12.000, "algún xa tiven" a los que trata con la misma precisión, pero "con máis detalle ao que lle vas facer".

Entre las grandes demandas de sus clientes, los cosidos de bolsos, suelas que se descomponen de zapatos, pisos que se degradan con facilidad, "incluso sen poñelas". De igual modo, trabaja mucho las modificaciones por problemas que puedan tener sus clientes en los pies "máis altura nos talóns, zapatos moi planos que necesitan altura".

De camino a los 20 años como zapatero comenta que el gran problema actual de los zapatos es su "caducidade" y el descenso de la calidad del calzado: "Todo se fabrica con caducidade". "A calidade baixou moitísimo. Os prezos soben e a calidade baixa" lamenta el zapatero. Para él lo más complicado ahora mismo es adaptar las suelas de zapatos que se descomponen: "Cando unha base de zapato se descompuxo, encontrar unha base que encaixe. sobre todo en zapatos de cuña de muller ou cousas así, ou uns zapatos moi específicos, é moi difícil". Sin embargo, menciona que se acaba sacando el 98% de las cosas, "hai un 2% que non se da conseguido como recambio".

"Traballo hai moitísimo" comenta el zapatero aunque también señala que "pérdese o oficio de zapateiro", "é curioso, porque hai traballo, pero estase perdendo". Rubén explica lo complicado que puede llegar a ser montar un negocio "de cero", sobre todo en el caso de zapatería, donde tener una cliente formada "vale moito": "Montar de cero e facerte un nome, que te vaian coñecendo, conseguir a confianza, que creo que é o máis complicado". Para muchos oficios existen formaciones, como la suya de carpintero en un principio, pero como dicen Rubén, para ser zapatero no existe ninguna formación: "Soamente podes aprender empezando de empregado ou tendo un familiar". Apunta que en un año puedes conseguir tener "as bases", pero hasta los cinco no alcanzas "unha experiencia total".

Empezó con 19 años y ahora con 37 años disfruta cada día de su trabajo, "é o que me gusta" aclara: "Nunca é monótono, unha chave, un zapato, un cliente hoxe trae unha cousa, mañá outra. Sempre é unha rutina cambiante". Siendo él uno de los más jóvenes, menciona el gran trato existente con todos los zapateros de la ciudad quienes se juntan y celebran una comida anual entre todos.

"O boca a boca é máis importante que o Google" dice este zapatero que formó una familia entre sus clientes. Hace poco fue padre y recibió algún que otro regalo por parte de sus clientes y muchas felicitaciones: "a xente tamén hai que tratala con cariño, teño amizade con moitos clientes". "Gústanme que se sintan cómodos, que volvan" dice Rubén detrás del mostrador de su zapatería donde cada día continúa para que el oficio de zapatero no desaparezca.