Desde hace unos meses, varios carteles con rebajas de 50% anuncian el cierre de Confecciones Sánchez por la jubilación de su dueño, Daniel Suárez. Esta emblemática tienda se despide del número 9 de la rúa da Algalia de Arriba tras casi 80 años de historia, una historia que comenzó un poco más arriba, en el número 30.
Así lo explica Daniel quien rememora cuando su madre, Manuela, abrió la tienda hace 60 años, "alí foi onde comezou a fundadora". Daniel trabajó tanto en la tienda de su madre como en esta del número 9, abierta desde hace más de 30 años, en la que vende ropa de marca y de calidad tanto para hombre como para mujer.
Tras toda una vida detrás de un mostrador, ha visto como las modas cambian, "antes vendíanse unhas cousas e agora vendes outras distintas" y menciona como antes los pantalones acampanados eran los que más se llevaban, "e agora levanse os pitillo". "Vendíase de todo, camisas, xerséis, chaquetas, abrigos... As gabardinas clásicas de muller era o que funcionaba, non había os plumíferos que hai ahora, as cousas cambian moito".
Las modas cambiaron, y los clientes también. De ser una de las pocas tiendas textiles del centro histórico, Daniel vio cómo a Confecciones Sánchez lo devoraron las compras por internet o la aparición de grandes superficies. "Nunca se recuperou as ventas que había como cando apareceu El Corte Inglés", relata el dueño, quien vio cómo su negocio perdió diez millones de pesetas el año que se inauguró la gran área comercial.
Exterior de Confecciones Sánchez con descuentos por jubilación
"Houbo que adaptarse" explica Daniel sobre cómo solventó la situación y, a pesar de los nuevos competidores, aclara que la tienda "sempre estuvo moi surtida". Un tipo de comercio que está cada día desapareciendo, sobre todo en esta zona Compostela, "deste tipo de comercio só quedamos tres, un nas Huérfanas e outro que hai no Hórreo, cando desaparezamos só quedarán os Zaras, pero este tipo non", lamenta el dueño.
Con la mente puesta en acabar el año detrás del mostrador, después pondrá un cartel para alquilar el comercio, "a ver se hai quen o quere, porque agora hai moitos locais vacíos, e este tipo de comercio apunta ao contrario, cada día hai menos".
Cada vez queda menos para comenzar su nueva vida de jubilado y dejar la rutina con la que lleva toda su vida, algo que confiesa que es "o que máis medo lle teño". "Terei que buscar unha actividade para pasar o rato, estou a costumbrado a vir todo o tempo aquí, a estar coa xente... Tomei a decisión porque non teño quen quede con esto", señala.
A sus clientes también les costará acostumbrarse a no ir a comprar a Confecciones Sánchez después de casi 90 años, unos clientes que, según Daniel, siempre le animaron y lo continúan haciendo, "si é por eles non me xubilo nunca".
