Todos los días se despierta a las cinco de la mañana y comienza a trabajar a las seis. Azucena Torreiro arregla bolsos, muchos de lujo, una ocupación, un negocio, al que "muy pocos se dedican". Y todos los días "se aprende algo nuevo".
Curtidos Orzán, en la plaza Juan Naya, es un taller conocido en A Coruña, en España y en otros países con una amplia cartera de clientes (sobre todo mujeres) de la ciudad, de Madrid, Barcelona, Canarias, Suiza y Estados Unidos que contactan con su propietaria, Azucena, para que les repare o restaure sus bolsos o prendas deterioradas.
Cualquiera puede llevar su bolso a Curtidos Orzán, una pieza convencional o de marca, porque el taller se ha especializado en artículos de lujo y de segunda mano con precios moderada o exageradamente caros. Torreiro los abre, los limpia, hidrata, pigmenta y impermeabiliza. "Destripas un bolso, ves cómo funciona y sabes hacer absolutamente todo".
Azucena Torreiro muestra dos bolsos de marca que ha reparado.
O utiliza bandas de pieles para confeccionar mantas, alfombras, bolsos. Arregla broches, cremalleras, cinturones, maletas. Cada artículo tiene su misterio, "cada uno necesita un trabajo especial".
"Todo se puede reparar", asegura Azucena, "pero hay cosas que no compensa arreglar". Entran las horas de trabajo: "Si me traes un bolso de 50 euros que necesita ocho horas de mano de obra, luego el precio va a ser superior a 50 euros. Pero si es uno de 1.000 o 2.000 euros...".
En muchos casos a través de un vídeo por redes sociales se muestra el bolso o el objeto para hacer un presupuesto; si se acepta, se envía (a veces con más de dos países en el recorrido), se repara y vuelve a su origen.
Detalle de un bolso desgastado.
Los clientes "mayores" de siempre han dejado paso a "más jóvenes, que compran más segunda mano". Con este cambio generacional, Curtidos Orzán ha crecido y se ha popularizado, con la inestimable difusión de influencers (Laura de Santiago, Yolanda Ferreiro, Armario de Silvia, My Blueberry Nights) que han compartido la satisfacción del servicio prestado por este taller.
Oficio de maestro artesano
Azucena Torreiro aprendió de su padre, Geranio Torreiro. Era empleado de Emalcsa y había trabajado en Curtidos Cedillo desde muy joven, adonde otras generaciones llevaban a arreglar sus cinturones, tirantes, carteras y bolsos. Fue su escuela artesanal: "Hacía magia desde cero. El que sabe hacer un bolso sabe reparar de todo".
Modelo de bolso diseñado por Azucena Torreiro.
En 1973 empezó Curtidos Orzán en la calle del mismo nombre, con Torreiro y su hermana. Tras dejar un trabajo de contable en una empresa, Azucena comenzó a aprender también el oficio y se incorporó al taller en 1997 como ayudante. Se convirtió en propietaria y en 2007 se mudó al bajo de la plaza Juan Naya.
Su tía se jubiló en 2004 y desde entonces Azucena Torreiro trabaja en solitario, ella en los 50 metros cuadrados de su taller rodeada de maquinaria de reparación, instrumentos, tintes, máscaras y prendas y complementos que se resisten a morir, siempre abiertas a que no se pierda su uso. Eso sí, hay lista de espera, y larga.
