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Pocas personas pueden presumir, como Isolina Iglesias, su marido, Christopher, y sus dos hijos, Lucas y Adam, de haber participado en las trece ediciones de la Carrera Enki, en A Coruña. La familia al completo volverá a participar este sábado, 17 de octubre, en la carrera más divertida del año. "Es una fiesta, animo a todo el mundo a probarla alguna vez. Se necesitan actividades que pueda hacer la familia entera y esta carrera lo es", dice.

Este año la organización ha ampliado el aforo hasta los 17.000 participantes, después de superar los 15.000 inscritos en la edición de 2025. "No se va a ganar sino a participar.

Cualquier niño o adulto, aunque tenga problemas de movilidad, puede participar y es una gran fiesta de la diversidad y de la unión", apunta la coruñesa, que también colabora como voluntaria de la carrera desde hace diez años.

A través de sus ojos Isolina ha visto la evolución de la carrera hasta convertirse en el evento multitudinario que es hoy para la ciudad. "En el primer año éramos muy poquitos dorsales, unos mil. Mis hijos tenían como cinco años y ahora tienen 17", recuerda.

Cuenta a Quincemil que conoció la existencia de la carrera por los carteles colgados en la calle: "Mis hijos eran pequeños y cuando vi de que iba pensé 'Uy que divertido'. El primer año fuimos los cuatro, al siguiente se unieron otras familias amigas y desde ahí mi madre, mis hermanos y mis sobrinos. Mi hermano hace camisetas con las fotos de cada año de recuerdo".

De hecho, este año su madre, por problemas de movilidad hará la carrera en silla de ruedas: "Aún estamos en proceso de negociación -entre risas- pero tenemos la silla tuneada para la ocasión". Porque ir disfrazado a la Carrera Enki, ya es toda una tradición en la ciudad. "Hubo un año que llovió mucho y nosotros íbamos de nadadores con los gorros puestos", añade Isolina.

Y es que mientras llegaba a su adolescencia, la carrera fue ganando seguidores no solo por la originalidad de sus pruebas, sino que también por todas las actividades complementarias que formaban parte del evento, como los pintacaras, la música y el baile: "Me acuerdo de bajar a las 11 de la mañana y a lo mejor no salíamos a correr hasta tres o cuatro horas más tarde, pero la calle era una fiesta. A los niños les encantaba. Ahora con 1.700 inscritos es imposible seguir haciendo pintacaras para tanta gente".

No hay duda de que la Carrera Enki suma cada año más personas que se animan a participar en ella. Además, muchas de ellas repiten año tras año y eso, a ojos de Isolina, hace que haya que ser muy rápido a la hora de realizar la inscripción. "El año pasado cuando entré a mirar solo quedaban 500 dorsales. Tuve que llamar a todo el mundo para preguntar cuántos dorsales queríamos antes de que se acabasen", recuerda.

Una cita con 23 obstáculos inclusivos

El próximo sábado bajo el lema "Mucho por correr", la Fundación ENKI celebrará su jornada estrella que volverá a reunir a miles de personas en la explanada de O Parrote, con el objetivo de promover la inclusión y la diversidad a través del deporte y la diversión.

La prueba contará con 23 obstáculos diseñados para que puedan participar personas de todas las edades y capacidades, con la colaboración de diferentes empresas y entidades. Cada uno de ellos, dispondrá de un recorrido alternativo para quienes no quieran o no puedan superarlo, de modo que todos los participantes completarán la prueba a su propio ritmo.

Además, se habilitará una carpa de accesibilidad que funcionará como punto de información y de apoyo. Se ofrecerá, entre otros, préstamo gratuito de cascos de protección frente al ruido y asistencia para personas que utilicen sillas de ruedas, bicicletas de mano, triciclos u otros materiales deportivos adaptados.

También se podrá solicitar la participación en la salida "A tu ritmo", una alternativa pensada para quienes prefieran realizar el recorrido sin aglomeraciones, necesiten más tiempo o requieran algún tipo de apoyo.