A Coruña tiene una larga tradición deportiva, pero hay disciplinas que todavía luchan por hacerse un hueco entre las más conocidas. Una de ellas es el béisbol, un deporte que lleva más de tres décadas formando parte de la vida deportiva de la ciudad gracias al Club Druidas.
Fundado en 1991, el equipo ha conseguido construir una trayectoria competitiva con títulos autonómicos y nacionales, además de participar en torneos internacionales, mientras persigue dos objetivos que considera fundamentales para su futuro: disponer de un campo en A Coruña y contar con unas instalaciones que permitan formar a nuevas generaciones de jugadores.
Ricardo Moscoso, integrante del club, recuerda que Druidas surgió cuando el béisbol comenzaba a abrirse camino en la ciudad. Desde sus inicios, la entidad ha reunido a personas de diferentes procedencias, con una particularidad que forma parte de su historia: la convivencia entre gallegos y latinoamericanos que emigraron y posteriormente regresaron a su tierra. Ese encuentro de culturas contribuyó a impulsar una disciplina que, pese a no tener la popularidad del fútbol o el baloncesto, ha mantenido su espacio en el panorama deportivo coruñés.
"Somos un club creado en 1991 en A Coruña. Surgió como un deporte nuevo en nuestra ciudad y en el que se vinculó a gente gallega con gente latina que emigró y luego volvió", explica Moscoso. Aquella mezcla de experiencias y tradiciones deportivas sirvió para poner en marcha un proyecto que ha conseguido mantenerse durante más de 30 años, compitiendo de manera continuada en la liga gallega y consolidando una identidad propia dentro del béisbol de la comunidad.
La continuidad es uno de los principales logros de Druidas. En un deporte minoritario, en el que captar jugadores, garantizar la disponibilidad de instalaciones y mantener una estructura estable puede resultar especialmente complicado, el club ha conseguido sostener su actividad temporada tras temporada. Y lo ha hecho sin renunciar a competir por los títulos, con resultados que reflejan una trayectoria mucho más extensa de lo que podría sugerir la escasa visibilidad de esta disciplina.
Más de 30 años de competición
El recorrido deportivo de Druidas está marcado por los éxitos en Galicia, pero también por su presencia en competiciones nacionales. El club ha ganado tres ligas gallegas y tres Copas Xunta de Galicia, dos de los principales hitos de su historial. A estos trofeos se suman dos títulos de Liga Nacional de División de Plata, una categoría que ha permitido al conjunto coruñés medirse a equipos de otros puntos de España y demostrar su capacidad para competir más allá del ámbito autonómico.
La entidad también ha participado en cinco fases de ascenso a División de Honor, el escalón superior de la competición nacional. Se trata de un objetivo exigente para cualquier equipo que aspire a consolidarse entre los mejores del país, especialmente cuando sus recursos e instalaciones no siempre están a la altura de sus ambiciones deportivas. Moscoso compara esta categoría con la Primera División del fútbol, una referencia que permite entender la importancia que tendría para Druidas dar el salto a la máxima competición.
A ese historial se añaden diferentes participaciones en torneos internacionales celebrados en Portugal y Madrid, experiencias que han ampliado el recorrido competitivo de sus jugadores y les han permitido enfrentarse a rivales de otros entornos deportivos. Para una entidad que nació con la intención de introducir una disciplina poco conocida en A Coruña, mantener esa actividad durante tantos años y acumular éxitos en diferentes competiciones constituye una parte esencial de su trayectoria.
El palmarés, además, no es únicamente un recuerdo de temporadas pasadas. El club llega de encadenar dos años especialmente positivos, en los que ha conseguido proclamarse campeón de liga y sumar varios reconocimientos individuales. "Estos dos últimos años ganamos la liga, los trofeos individuales al mejor bateador, mejor lanzador y MVP de la temporada", destaca Moscoso.
Esos premios reconocen algunas de las facetas más importantes del béisbol. El bateador debe ser capaz de golpear la pelota y contribuir a que su equipo avance por las bases, mientras que el lanzador desempeña un papel decisivo al intentar impedir que el rival conecte buenos golpes y anote carreras. El MVP, por su parte, distingue al jugador considerado más valioso durante la temporada. La presencia de Druidas entre los premiados en estas categorías refleja el buen momento deportivo que atraviesa el conjunto.
Para un club que compite desde 1991, estos resultados también sirven como estímulo para seguir adelante. Las temporadas exitosas ayudan a reforzar el compromiso de los jugadores y a mantener viva la ambición de una entidad que quiere continuar sumando títulos, pero que aspira a dar un paso más en su desarrollo. Porque, más allá de los trofeos, su futuro pasa por conseguir unas condiciones que permitan ampliar la base del equipo y reducir las dificultades que afronta en su día a día.
Jugar en Culleredo
La principal reivindicación de Druidas tiene que ver con las instalaciones. Aunque el equipo lleva el nombre de A Coruña y desarrolla su actividad deportiva ligado a la ciudad, debe desplazarse a Culleredo para disputar sus encuentros. La falta de un campo propio en el municipio coruñés es uno de los obstáculos que la entidad identifica para consolidar su proyecto y acercar el béisbol a más personas.
"Una de nuestras aspiraciones es poder llegar a competir y tener un campo en nuestra ciudad, ya que tenemos que desplazarnos a Culleredo", señala Moscoso. La petición no se limita a una cuestión de comodidad para los jugadores. Disponer de un espacio estable en A Coruña supondría contar con una base desde la que desarrollar la actividad del club, facilitar la organización de entrenamientos y partidos y favorecer que quienes viven en la ciudad puedan conocer una disciplina que continúa siendo poco habitual en la oferta deportiva local.
La distancia entre el lugar al que está vinculado el club y el municipio donde juega añade una dificultad a la hora de captar nuevos integrantes. Para quienes ya forman parte de Druidas, el desplazamiento es una circunstancia que deben asumir para poder competir, pero puede convertirse en una barrera para las personas que se plantean probar el béisbol por primera vez. En especial, para los más jóvenes y sus familias, que necesitan encontrar una actividad deportiva accesible y compatible con sus horarios cotidianos.
El campo también tendría un papel importante en la visibilidad de la entidad. Contar con instalaciones en A Coruña facilitaría que los vecinos pudiesen acercarse a los partidos, conocer las reglas y familiarizarse con un deporte que requiere habilidades muy diferentes a las de otras disciplinas más extendidas. El béisbol combina coordinación, velocidad, estrategia y trabajo colectivo, con posiciones especializadas y situaciones de juego que pueden resultar desconocidas para quienes nunca han seguido un encuentro.
La posibilidad de jugar en la propia ciudad permitiría, además, reforzar el vínculo entre Druidas y el entorno coruñés. El club lleva más de 30 años contribuyendo a mantener vivo este deporte, pero sigue dependiendo de una infraestructura situada fuera del municipio para desarrollar una parte esencial de su actividad. Por ello, la disponibilidad de un terreno adecuado constituye una de las aspiraciones que la entidad mantiene de cara a los próximos años.
El reto de formar base
La falta de instalaciones no solo condiciona la competición del primer equipo. También dificulta uno de los proyectos que Druidas considera fundamentales para garantizar su continuidad: la creación de categorías inferiores. Moscoso reconoce que poner en marcha equipos de base resulta complicado cuando no se dispone de los espacios necesarios para organizar entrenamientos y desarrollar una estructura formativa estable.
"Por la dificultad de las instalaciones nos es muy complicado tener categorías inferiores", resume. La frase refleja uno de los problemas habituales de los deportes minoritarios, que necesitan incorporar nuevos jugadores para asegurar su futuro, pero que a menudo encuentran dificultades para ofrecerles unas condiciones de práctica adecuadas.
Las categorías inferiores permitirían que niños y adolescentes conociesen el béisbol desde edades tempranas, aprendiesen sus fundamentos y pudiesen progresar dentro de la misma entidad. También ayudarían a que las familias descubriesen una alternativa deportiva diferente a las opciones más extendidas, en un entorno en el que el fútbol concentra buena parte de la atención y de los recursos destinados a la práctica organizada.
En el caso de Druidas, desarrollar una cantera tendría una importancia especial. El club nació hace más de tres décadas gracias a la unión de personas de distintas procedencias y ha conseguido mantenerse activo a través de la competición. Incorporar a nuevas generaciones permitiría trasladar esa experiencia a jugadores que todavía no conocen la disciplina y que podrían encontrar en ella una forma de hacer deporte, integrarse en un equipo y participar en una comunidad con una larga trayectoria.
La formación de jóvenes deportistas también contribuiría a reforzar la estructura de la entidad. Un club con categorías de base puede crear un recorrido desde la iniciación hasta los equipos sénior, facilitando que quienes empiezan a jugar tengan continuidad y encuentren objetivos a medida que mejoran. Sin esa posibilidad, el crecimiento depende en mayor medida de la llegada de nuevos jugadores adultos y de la capacidad de mantener el grupo que ya compite.
Por eso, la reivindicación de un campo propio está estrechamente relacionada con el futuro deportivo de Druidas. No se trata únicamente de trasladar los partidos a A Coruña, sino de contar con un espacio que permita ampliar la actividad, atraer a más participantes y construir una estructura que vaya más allá del equipo que compite actualmente.
Crecer sin renunciar a títulos
Pese a las dificultades, Druidas mantiene una hoja de ruta que combina el crecimiento de la entidad con la ambición deportiva. El objetivo es seguir compitiendo al máximo nivel posible, mejorar los resultados y continuar incorporando títulos a un palmarés que ya incluye campeonatos autonómicos y nacionales. Los éxitos de las últimas temporadas han reforzado esa aspiración y muestran que el equipo conserva capacidad para pelear por los primeros puestos.
"Deportivo, seguir creciendo, seguir compitiendo y ganando títulos", explica Moscoso al resumir las metas del club. La idea pasa por mantener la competitividad que ha caracterizado a Druidas desde sus primeros años y aprovechar el buen momento de la entidad para seguir avanzando. Los dos últimos campeonatos ligueros y los reconocimientos individuales conseguidos por sus jugadores son una muestra del potencial deportivo que quiere consolidar.
La aspiración de alcanzar la División de Honor también forma parte de ese horizonte. Haber disputado cinco fases de ascenso sitúa al club ante un reto que conoce, aunque alcanzar la máxima categoría exige mantener un nivel competitivo elevado y contar con una estructura capaz de sostenerlo. Para Druidas, el crecimiento deportivo y la mejora de las condiciones materiales deben avanzar de la mano.
La historia del equipo coruñés demuestra que un deporte minoritario puede mantenerse durante décadas y conseguir resultados relevantes incluso cuando no dispone de la misma atención que otras disciplinas. Desde su fundación en 1991, el club ha reunido a jugadores, ha competido de forma continuada y ha llevado su nombre a torneos de diferentes lugares, al tiempo que ha construido un palmarés que incluye tres ligas gallegas, tres Copas Xunta y dos campeonatos nacionales de División de Plata.
