Hay algo que está cambiando alrededor del Deportivo. No es solamente que el equipo haya regresado a Primera División después de ocho años. Tampoco que haya construido una plantilla capaz de mirar de frente a algunos de los clubes más importantes de la competición. Lo que está ocurriendo tiene mucho que ver con un futbolista que, a sus 37 años, parecía destinado a llegar a A Coruña para aportar experiencia, goles y jerarquía en el tramo final de su carrera. Pierre-Emerick Aubameyang ha llegado al Dépor y, en apenas unas jornadas, ha conseguido algo mucho más difícil: convertirse en el futbolista alrededor del que gira todo.
El gabonés es ahora mismo el gran protagonista del regreso del Deportivo a la élite. Marca, asiste, genera ocasiones, participa en los goles y, sobre todo, transmite la sensación de que cada vez que recibe cerca del área puede suceder algo. Su arranque ha sido tan espectacular que el debate ya ha empezado a instalarse en el fútbol español: ¿puede Aubameyang ser considerado actualmente uno de los mejores jugadores de LaLiga? Puede parecer una exageración después de tan pocas jornadas, pero hay una realidad que hace difícil apartar la conversación. El delantero está siendo determinante y lo está haciendo con una camiseta que acaba de regresar a Primera.
Su impacto no se explica únicamente por las estadísticas. Aubameyang ha conseguido convertirse rápidamente en uno de esos futbolistas que generan conversación incluso cuando no están jugando. Su llegada a A Coruña ha provocado una expectación enorme, pero también ha creado un personaje que trasciende al terreno de juego. Está el delantero que marcó goles en Alemania, Inglaterra, Francia y España; el jugador que pasó por Borussia Dortmund, Arsenal, Barcelona, Chelsea y otros grandes clubes europeos; y está el Aubameyang que aparece jugando una pachanga en La Solana, que bromea con sus compañeros o que se convierte en protagonista de las redes sociales por repetir una palabra que ya forma parte del vocabulario del vestuario después de que Adama Traoré fuese presentado y la pronunciase de forma repetida.
Porque el fenómeno Aubameyang en A Coruña también tiene una parte mucho más cercana. El vídeo en el que aparece jugando al fútbol en La Solana con aficionados y jóvenes de la ciudad ayudó a construir una imagen que difícilmente habría podido diseñarse desde un departamento de comunicación. Una estrella internacional, un jugador que ha compartido vestuario con algunas de las mayores figuras del fútbol mundial, aparece de repente jugando en una pista de A Coruña como uno más. Sin focos, sin una puesta en escena preparada y sin la distancia que normalmente acompaña a una estrella de su dimensión. La escena se convirtió en una de esas imágenes que explican mejor que cualquier campaña publicitaria por qué un futbolista puede conectar con una ciudad.
Después llegó el episodio de "básicamente". La presentación de Adama Traoré dejó una expresión que rápidamente se convirtió en una broma dentro del entorno del Deportivo. El extremo utilizó repetidamente esa palabra durante sus respuestas y las redes hicieron el resto. Aubameyang se sumó al cachondeo y convirtió la situación en otro momento viral. Puede parecer una anécdota menor, pero ayuda a entender el ambiente que se está generando alrededor del equipo. El vestuario está consiguiendo transmitir una sensación de grupo y, en el centro de esa imagen, aparece continuamente Aubameyang.
Renuncia con la selección de Gabón
El delantero tampoco ha tenido que limitar su protagonismo a lo que sucede en A Coruña. Una de las decisiones que más puede beneficiar al Deportivo durante esta temporada ha sido su renuncia a la selección de Gabón. Aubameyang decidió poner punto final a su etapa internacional después de los problemas surgidos alrededor de la selección y de su participación en la Copa Africana de Naciones. Es una decisión importante para un futbolista que durante años ha sido una de las grandes referencias del fútbol de su país, pero también tiene una consecuencia evidente para Antonio Hidalgo: el Deportivo podrá disponer de su delantero durante los parones internacionales para seguir trabajando.
En un jugador de 37 años, esa circunstancia puede ser especialmente importante. Aubameyang ya no necesita demostrar que puede disputar 50 partidos a máxima intensidad durante una temporada, pero sí necesita gestionar perfectamente los esfuerzos. Tener semanas completas para entrenar, descansar y preparar los siguientes encuentros puede permitirle mantener un nivel físico que está sorprendiendo incluso teniendo en cuenta su trayectoria. Porque si algo ha quedado claro durante este comienzo de temporada es que la edad no parece haberle quitado una de sus principales armas: la velocidad.
Ese es precisamente uno de los aspectos que más llaman la atención cuando se observa al Aubameyang de ahora comparado con el futbolista que brilló en Dortmund o el Arsenal. Continúa atacando los espacios con una velocidad extraordinaria, pero ha añadido una experiencia que antes no tenía. Ya no necesita participar en todas las jugadas. Espera. Lee. Se mueve. Elige cuándo aparecer. Y cuando encuentra el momento adecuado, continúa teniendo esa capacidad que convirtió su carrera en una sucesión de goles: estar exactamente donde tiene que estar.
Por eso sus primeros partidos con el Deportivo han provocado tanto entusiasmo. No se trata simplemente de que marque goles. Es la sensación de peligro permanente que genera. Cuando el equipo consigue acercarse al área rival, Aubameyang aparece como una amenaza constante. Puede finalizar, puede asistir o puede arrastrar a los centrales para generar espacio a sus compañeros. Ante rivales que, en teoría, tienen plantillas superiores, esa capacidad puede convertirse en uno de los grandes argumentos competitivos del Dépor.
La comparación con el Superdépor
Y es aquí donde la comparación con el Superdépor empieza a resultar inevitable. A Coruña ha tenido muchos grandes futbolistas, pero existe una categoría especial de jugadores que consiguieron trascender su rendimiento individual para convertirse en símbolos de una época. Bebeto es probablemente el ejemplo más evidente. Mauro Silva, Fran, Donato, Djalminha, Makaay o Valerón forman parte de una memoria futbolística en la que el Deportivo dejó de ser un club que aspiraba a sobrevivir en Primera para convertirse en uno de los equipos que competían por todo.
Aubameyang todavía no puede entrar en esa conversación histórica. Sería demasiado pronto y, además, necesitaría mucho más que unos cuantos partidos para alcanzar el nivel de aquellas leyendas. Pero sí existe una similitud interesante: el Deportivo vuelve a tener un futbolista de dimensión internacional capaz de convertirse en la cara visible de un proyecto ambicioso. Y eso, después de los años que ha vivido el club, tiene un valor enorme.
También ayuda el contexto. Aubameyang no ha llegado a un Deportivo construido para luchar por evitar el descenso. El club ha apostado fuerte por su regreso a Primera y ha incorporado jugadores con experiencia y calidad suficientes para competir. La presencia de futbolistas como Adama Traoré y otros nombres de primer nivel ha elevado las expectativas, pero es Aubameyang quien está concentrando buena parte de los focos. La diferencia entre una plantilla con buenos jugadores y un equipo que genera ilusión suele estar precisamente en esto: tener una estrella capaz de hacer cosas que los demás no pueden hacer.
Por eso la pregunta que empieza a escucharse en el fútbol español no es tan descabellada como podría parecer. Evidentemente, hablar del mejor jugador de LaLiga después de unas pocas jornadas exige prudencia. Hay futbolistas como Lamine Yamal, Raphinha, Mbappé, Vinícius o muchos otros que parten con una dimensión competitiva diferente y que pueden dominar el campeonato durante meses. Pero el debate sobre quién está siendo más determinante en este inicio de temporada sí tiene sentido. Y Aubameyang está obligado a aparecer en esa conversación.
Lo más sorprendente es que el debate haya llegado tan rápido. Cuando el Deportivo anunció su fichaje, la pregunta principal era si un delantero de 37 años podría mantener el nivel necesario para competir en Primera. Pocas semanas después, la pregunta es prácticamente la contraria: ¿Cuánto tiempo puede mantener este nivel Aubameyang y hasta dónde puede llevar al Deportivo?
La respuesta determinará buena parte de la temporada blanquiazul. Porque el Dépor puede tener una plantilla profunda, jugadores de talento y un entrenador capaz de organizar el equipo, pero contar con un delantero capaz de decidir partidos por sí solo cambia completamente las posibilidades de un recién ascendido.
Mientras tanto, en A Coruña ya no se habla únicamente del regreso a Primera. Se habla de Aubameyang. De sus goles. De sus asistencias. De su velocidad. De sus bromas. De La Solana. Del "básicamente". De Gabón. De su pasado en algunos de los clubes más importantes de Europa. Y, sobre todo, de lo que puede hacer todavía con la camiseta blanquiazul.
El Dépor ha vuelto a Primera. Y lo ha hecho con una estrella. Una estrella de 37 años que parecía llegar a A Coruña para escribir los últimos capítulos de una carrera extraordinaria y que, por ahora, está consiguiendo que todo el mundo se pregunte si todavía le queda por escribir alguno de los mejores.
