El partido disputado entre el Deportivo y el Real Madrid correspondiente al Teresa Herrera de 2026 pasará a la historia por la triste imagen que se dio en Marathon Inferior. El boicot de las peñas dejó la grada bastante vacía y generó una sensación de tristeza y ambiente enrarecido en Riazor.
Sin apenas voces autorizadas dentro del vestuario para hablar de esta situación a lo largo de la pretemporada, fue Miguel Loureiro el que asumió la responsabilidad al término del encuentro de este miércoles. El defensa fue claro y reconoció que "nos gustaría que se solucione la situación porque nosotros queremos tener a todo el mundo conectado con el equipo porque pienso que eso fue lo que nos llevó a conseguir los éxitos la temporada pasada y es un sentimiento muy especial.
El equipo logró conectar con todo el mundo y fue una sensación y un sentimiento muy importante y nos gustaría que eso se mantuviese encendido. Para nosotros es muy importante porque cuando Riazor aprieta los rivales lo notan y reitero que nosotros queremos disfrutar de ese ambiente y ojalá puedan estar cuanto antes”.
Sin embargo la situación sigue enquistada y, salvo sorpresa estos días, se mantendrá la huelga de animación en el primer partido liguero ante el Elche. Ayer sin ir más lejos, parte de la afición expresó su malestar silbando el himno nuevo del club y la cifra de asistencia que se ofreció por el videomarcador.
Y es que la sensación que había en la grada es que encuentros de la temporada pasada en los que el campo estaba prácticamente lleno no se superaban los 25.000 aficionados y ayer con una grada prácticamente vacía se acercaba a los 30.000 espectadores.
La única reunión que tuvo lugar hasta la fecha entre peñas y club acabó sin solución alguna. Los aficionados se comprometieron a erradicar los cánticos que han generado sanciones al club a cambio de rebajar algunas de las medidas impuestas a la grada de Marathon. La respuesta del Deportivo según el comunicado de las peñas fue un no rotundo.
Resulta complicado de entender que una afición que ha estado con su equipo en Primera RFEF y Segunda División en los peores momentos, vea ahora como el regreso a la élite queda empañado por unas medidas que señalan a una grada entera.
