A Coruña se prepara para vivir un día histórico. Este miércoles 12 de agosto coincidirán en la ciudad dos acontecimientos que harán que todas las miradas estén puestas en ella: el Trofeo Teresa Herrera, que enfrentará al Deportivo contra el Real Madrid en Riazor, y el eclipse total de sol que se podrá ver desde la ciudad herculina.
Y no solo eso. Los Satélites también tocarán en María Pita esa misma tarde, coincidiendo además con la llegada de seis cruceros a la ciudad, lo que se traduce en cerca de 18.000 cruceristas en las calles coruñesas.
Pero aquí viene el problema. Aunque el Teresa Herrera empiece a las 21:00 horas, el eclipse no acabará hasta las 21:21 horas. Es decir, que cuando los deportivistas accedan al estadio todavía estará teniendo lugar el eclipse.
A esa hora ya no entrará ningún rayo de luz directa en el estadio. Aun así, eso no quita que los aficionados puedan disfrutar de gran parte del eclipse antes de entrar al campo.
Y es que cabe recordar que el fenómeno comenzará sobre las 19:30 horas y alcanzará la totalidad a las 20:28 horas. El momento en el que la luna oculte por completo el sol durará tan solo 1 minuto y 16 segundos, por lo que habrá tiempo de sobra para que los deportivistas puedan verlo antes de entrar al estadio. De hecho, desde el propio paseo marítimo podrán disfrutarlo sin ningún tipo de obstáculo visual. Lo que no podrán hacer es verlo hasta el final.
Eso sí, quienes se lo perderán serán los jugadores. A esa hora, tanto los futbolistas del Dépor como los del Real Madrid ya deberían estar preparando el encuentro y realizando el calentamiento sobre el césped. Por el momento no se sabe cuál será la alineación de ninguno de los dos equipos, pero sí que el conjunto blanco viajará a A Coruña en un día de máxima expectación, con la ciudad hasta los topes de gente que llegará, en buena parte, para disfrutar del eclipse.
Algo que los futbolistas tendrán que perderse. Entre ellos estará previsiblemente Aubameyang, uno de los grandes atractivos del nuevo Dépor, que tendrá además la oportunidad de enfrentarse a varios futbolistas que ya conoce de su pasado en el fútbol europeo.
Así que mientras unos tendrán que decidir si mirar al cielo o entrar en Riazor, otros no tendrán elección: los jugadores tendrán que quedarse con el fútbol.
