En pleno mes de octubre de 2020, el Dépor iniciaba su periplo por Segunda División B. En esos primeros días del décimo mes del año una noticia sacudió la actualidad del conjunto coruñés: Jonathan Praena, presidente del Fuenlabrada se convertía en el socio número 26634 del Deportivo. El gesto, como no podía ser de otra manera, fue tomado como una auténtica provocación por parte del club y la afición.
Y es que solo cuatro meses antes el conjunto madrileño se desplazó a la ciudad de A Coruña con un brote de coronavirus en su expedición. El Fuenlabrada lo comunicó pocas horas antes de un partido clave para los dos equipos. Era la última jornada de liga y el Dépor se jugaba el descenso a Segunda División B. La jornada se disputó tal y como estaba prevista y el Deportivo - Fuenlabrada fue suspendido.
Tras los resultados de la jornada, los coruñeses eran matemáticamente equipo de Segunda B, mientras que el Fuenlabrada dependía de sí mismo para disputar el playoff de ascenso a Primera División. Su presidente, siempre sonriente, se salió con la suya y el encuentro se jugó en pleno mes de agosto. El Dépor se vengó, venció por dos goles a cero y el Fuenlabrada no jugó el playoff.
Seis años más tarde, Praena ha vendido las acciones del club y su gestión ha sido pésima. La noticia de esa venta ha generado una gran cantidad de reacciones positivas tanto en los aficionados locales como en los deportivistas. El Dépor es uno de los equipos revelación del campeonato de Primera División mientras que el Fuenla coquetea con la zona de descenso a Regional tras comenzar el curso con un punto de seis posibles.
Durante todos estos años Praena y su equipo han coleccionado descensos a la par que crecía el descontento por una gestión económica pésima. De esta forma acaba uno de los capítulos más surrealistas vividos en el fútbol español en los últimos tiempos.
