En el año 1118, liderados por Hugo de Payens, nueve caballeros se presentaron ante el rey Balduino II de Jerusalén con una propuesta que cambiaría la historia: crear una orden monástica y militar dedicada exclusivamente a proteger a los peregrinos que viajaban a Tierra Santa. Impresionado por su devoción y su ferocidad en combate, el rey les concedió un cuartel en el lugar más sagrado y simbólico de la cristiandad, el emplazamiento del antiguo Templo de Salomón, una estructura legendaria construida según la Biblia con las piedras más preciosas y los mármoles más puros para albergar el Arca de la Alianza. Aquellos hombres, que pasaron a llamarse la Orden del Temple, construyeron castillos inexpugnables en Siria, catedrales góticas en Francia y ermitas circulares en Londres, utilizando siempre los mejores materiales disponibles en cada región. Sin embargo, en un rincón remoto del noroeste de la Península Ibérica, en una tierra dominada por el duro granito gris y la pizarra negra, los herederos de aquellos caballeros decidieron romper todas las normas constructivas. En un valle verde y profundo de la provincia de Lugo escondieron una joya única, una anomalía arquitectónica que desafía la lógica, porque es la única iglesia románica de España construida íntegramente en mármol. Este pequeño Partenón gallego es la ermita de San Pedro Fiz de O Incio.
Balduino II y los caballeros templarios. https://es.wikipedia.org
Durante siglos, el románico gallego se escribió en granito, una roca dura, resistente y difícil de tallar, que confiere a las catedrales, monasterios y cruceiros ese aspecto severo, eterno y grisáceo que define su paisaje. El granito es la piel que recubre Santiago de Compostela y que soporta las embestidas del Atlántico en la Costa da Morte.
Fachada del Obradorio de la catedral de Santiago. https://es.wikipedia.org
Sin embargo, en el municipio de O Incio, en las montañas orientales de Lugo, la tierra guarda un secreto geológico que los romanos ya conocían y explotaban. En medio de un mar de pizarra y esquisto, aflora una veta de mármol, una piedra caliza de una calidad excepcional, de un color gris azulado con vetas blancas que, al pulirse, adquiere un brillo y una textura que nada tiene que envidiar a los mármoles de Carrara.
Los romanos utilizaron este material para construir las murallas de la cercana Lucus Augusti, sabedores de su nobleza, pero tras la caída del Imperio, el secreto de la cantera pareció perderse.
Fue a finales del siglo XII, en pleno apogeo de las peregrinaciones a Santiago, cuando la Orden del Temple, y posteriormente la Orden de San Juan de Jerusalén, con la que comparte historia en este enclave, puso sus ojos en este valle estratégico.
Balduino II cede el Templo de Salomón a Hugo de Payens y a Godofredo de Saint-Omer. https://es.wikipedia.org
Porque O Incio no era un lugar de paso como cualquier otro, sino que era un cruce de caminos vital que conectaba la meseta con el interior de Galicia, una variante del Camino Francés utilizada por aquellos peregrinos que buscaban evitar las masificaciones o que se dirigían hacia monasterios específicos como el de Samos.
Y fue allí donde los monjes templarios, encargados de la seguridad de los caminos y de la salud de los caminantes, decidieron establecer una encomienda y un hospital. Pero a la hora de levantar su iglesia, el templo que serviría de faro espiritual y físico en el valle, decidieron no utilizar la piedra común que se usaba habitualmente, querían algo que reflejara la pureza y la eternidad de su misión, así que reabrieron las viejas vetas romanas y extrajeron los grandes bloques de mármol azulado.
Pared de la ermita. https://es.wikipedia.org
El resultado fue San Pedro Fiz, una iglesia que, desde lejos, parece un espejismo, ya que es una estructura románica perfecta, con sus arcos y sus muros sólidos, pero construida con un material que le da una luminosidad y una elegancia totalmente ajena al románico rural gallego.
La construcción del templo se prolongó durante el final del siglo XII y principios del XIII, en un momento de transición artística donde el románico empezaba a dar paso al gótico, aunque en zonas rurales como esta las formas tradicionales todavía se mantenían con fuerza.
Lo que hace única a San Pedro Fiz es la ejecución técnica que permitió el mármol. Al ser una piedra más blanda y noble que el granito, permitió a los canteros medievales realizar un trabajo de tallado mucho más fino, preciso y delicado.
Pedestal en la ermita. https://es.wikipedia.org
El edificio funciona como una fortaleza espiritual, con gruesos muros y ventanas estrechas, diseñadas más para proteger el interior y crear un ambiente de recogimiento, que para iluminar, siguiendo la máxima templaria de que la iglesia era un castillo de la fe.
Destaca poderosamente su torre campanario, una estructura robusta y defensiva que no está adosada a la fachada como es habitual, sino que se levanta de forma externa, como si fuera una torre del homenaje feudal, algo lógico teniendo en cuenta el carácter militar de las órdenes que la habitaron y gestionaron. Desde allí, los monjes-soldado podían vigilar el paso del valle y alertar de la presencia de bandidos o ejércitos enemigos.
La ermita y su torre campanario. https://es.wikipedia.org
Al acercarte, te das cuenta de que no estás ante una iglesia normal, ya que el tacto de la pared es frío y liso, muy diferente a la rugosidad del granito gallego habitual. El mármol, con el paso de los siglos y la acción de la lluvia y los líquenes, ha adquirido una combinación de colores que van desde el gris perla hasta el azul oscuro, creando un juego cromático que cambia según la hora del día y la humedad del ambiente.
El interior de la iglesia es un espacio de una acústica sobrecogedora, pensado para el canto gregoriano y la oración silenciosa de unos hombres que vivían con la muerte siempre presente. Alberga un retablo renacentista posterior, pero la estructura desnuda de mármol sigue siendo la protagonista absoluta del espacio.
Interior de la ermita. https://es.wikipedia.org
Se dice que los Templarios, obsesionados con la geometría sagrada y las proporciones matemáticas que aprendieron en Oriente, diseñaron la nave para que resonara con ciertas frecuencias, convirtiendo la misa en una experiencia física y espiritual.
La historia de San Pedro Fiz está íntimamente ligada al Hospital de O Incio, una institución sanitaria anexa que daba cobijo y cura a los peregrinos enfermos y que dependía de la Encomienda de Portomarín, uno de los centros templarios, y luego sanjuanistas, más importantes de Galicia.
Interior de la ermita. https://es.wikipedia.org
La presencia de estos monjes en la zona no era testimonial. Eran los señores feudales, los administradores de justicia y los protectores del territorio, gestionando molinos, herrerías y cultivos. La iglesia de mármol era el símbolo de su poder terrenal y de su aspiración celestial, una demostración de fuerza y riqueza.
Sin embargo, el sueño templario tenía fecha de caducidad, ya que, en 1312, tras un infame proceso orquestado por el rey Felipe IV de Francia y el papa Clemente V, la Orden del Temple fue disuelta, sus líderes quemados en la hoguera y sus bienes confiscados en toda Europa.
En Galicia, como en el resto de los reinos hispánicos, la persecución fue menos sanguinaria que en Francia, y la mayoría de las posesiones templarias, incluida la iglesia de San Pedro Fiz y el Hospital, pasaron a manos de la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, la actual Orden de Malta.
Exterior de la ermita. https://es.wikipedia.org
Bajo la cruz de ocho puntas de los Hospitalarios, la iglesia de mármol continuó con su función durante siglos, manteniendo su estatus de joya arquitectónica y centro de peregrinación local. Estos caballeros respetaron la obra de sus predecesores y rivales, conscientes del valor incalculable de aquel edificio construido con la piedra de los emperadores, y se limitaron a realizar labores de mantenimiento y pequeñas reformas que no alteraron la esencia románica del conjunto. Gracias a esta continuidad, San Pedro Fiz se salvó de la ruina y del expolio que sufrieron muchas otras construcciones medievales tras las desamortizaciones del siglo XIX.
Escudo de armas de la ermita. https://es.wikipedia.org
Uno de los aspectos más curiosos de esta iglesia es su vinculación con la herrería y la minería. Existe una teoría que vincula la elección del lugar, además de a la cantera de mármol, a las corrientes telúricas y a la presencia de minerales magnéticos en el subsuelo, algo que los zahoríes y constructores medievales supuestamente sabían detectar.
Además, las tradiciones populares de la zona están llenas de leyendas sobre túneles secretos que conectarían la iglesia con antiguas fortalezas o cuevas donde los Templarios habrían escondido parte de sus tesoros antes de ser disueltos. Nunca se ha encontrado oro ni el Santo Grial, pero el verdadero tesoro es el edificio en sí mismo, un superviviente de piedra que ha resistido guerras, incendios y el olvido administrativo.
En el interior se conserva una talla de un Cristo crucificado de gran valor expresivo, una pieza que ha visto pasar ante sus ojos a generaciones de campesinos, nobles y peregrinos que acudían a la "iglesia blanca" buscando consuelo.
Entrada a la ermita. https://es.wikipedia.org
Hoy en día, la iglesia de San Pedro Fiz del Hospital, como se conoce a la parroquia, ostenta la categoría de Bien de Interés Cultural y Monumento Nacional, un reconocimiento justo a su singularidad, ya que es la única iglesia románica de mármol de España. Pero a pesar de su importancia, sigue siendo una gran desconocida para el gran público, eclipsada por la fama de la Catedral de Santiago o las murallas de Lugo, manteniéndose en ese discreto segundo plano que tanto gustaba a los monjes guerreros.
Capiteles de la ermita. https://es.wikipedia.org
San Pedro Fiz es un extraordinario testimonio de que se puede crear belleza en los lugares más inesperados. Esta maravilla nos habla de un tiempo en el que la fe movía montañas y en el que una orden militar podía construir un "Partenón" en una aldea de Lugo, con canteros gallegos capaces de dominar la piedra más noble con la misma maestría que los escultores de las grandes capitales europeas.
Exterior de la ermita. https://es.wikipedia.org
Iván Fernández Amil escribe cada semana Historias de la Historia en Quincemil. Consigue sus libros en https://www.ivanfernandezamil.com/libros
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Referencias:
es.wikipedia.org
elespanol.com/quincemil
concellodeoincio.es
galiciamaxica.eu
turismo.gal
emigracion.xunta.gal
elprogreso.es
patrimoniogalego.net
miniontour.es
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lavozdegalicia.es
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