A partir de este viernes, 23 de octubre, la Fundación Barrié acoge una exposición gratuita con grabados dedicados a la obra del Bosco y de Pieter Bruegel, dos grandes maestros de los siglos XV y XVI. La muestra, con 85 grabados, aguafuertes y xilografías cedidas por el Museo Boijmans Van Beuningen de los Países Bajos, se podrá visitar hasta el 24 de enero.
Antes de su inauguración, este jueves el dr. Peter van der Coelen, conservador de Grabados y Dibujos del museo neerlandés y también comisario de esta exposición, fue el encargado de explicar los detalles de la muestra.
Van der Coelen ha destacado que la exposición está dedicada a "dos de los grandes nombres en la historia del arte europea", conocidos por su trabajo como pintores pero que inspiraron piezas distribuidas por todo el continente en el siglo XVI gracias a la imprenta.
En ello tuvo un papel fundamental el matrimonio formado por Hieronymus Cock y Volcxken Diercx, que como impresores dieron impulso a la creación y difusión de estos grabados.
El comisario ha explicado que las piezas que se pueden ver no reproducen exactamente obras de estos artistas, sino que están vinculadas a su trabajo, inicialmente al de El Bosco, que vivió una suerte de "revival" cinco décadas después de su fallecimiento a principios del siglo XVI, y también en Pieter Bruegel el Viejo, conocido entre otros apodos como el "segundo Bosco".
"Estos grabados muestran lo que la gente pensaba que pintaba El Bosco, porque entonces no lo sabían. Fue el primer artista de la historia en ser redescubierto años después de su muerte", ha destacado.
Estos grabados "redefinieron la forma en la que la gente pensaba en su obra". Para ello, Bruegel jugó un papel fundamental, imitando el estilo de Bosch hasta hacerse un nombre propio.
De todas formas, más allá de inspirarse en sus obras y sus temáticas, Bruegel también dibujó escenas de la vida cotidiana, algo inusual en su época, dando un paso más allá de los monstruos y seres mitológicos y retratando lo que veía a su alrededor en Amberes.
"Viajó por muchas ciudades en las que quería conocer la vida de la gente local", ha señalado Van der Coelen desde la Fundación Barrié, indicando que Bruegel tenía otro apodo más, "el pueblerino".
Uno de sus viajes fue a Italia, donde dibujó las montañas de los Alpes, unas piezas que se pueden ver en los grabados recopilados para esta muestra.
Debido a su amplio repertorio, Bruegel es considerado como un "pintor enciclopédico".
En el espacio expositivo, donde las paredes en tonos burdeos hacen resaltar más los grabados, se puede observar uno de los más reconocidos de aquella época, que representa al "hombre árbol" reflejado en el El jardín de las delicias.
Esta pieza, de finales del siglo XVI, es de un artista desconocido pero que se inspiró directamente en el trabajo de El Bosco.
Exposición 'El Bosco y Bruegel. Un viaje a mundos fantásticos' en la Fundación Barrié.
Estas obras, que no son reproducciones, sino más bien herederas del estilo característico de Bosch, son las que componen toda la muestra que serpentea por el espacio expositivo.
La exposición incluye también dos series de un total de 14 grabados cada una realizados en distintos momentos pero que dialogan entre sí. Los siete primeros reflejan los pecados, entre los cuales la soberbia aparece representada con el reflejo de un espejo, y los siete segundos reflejan las virtudes como la fe, el amor o la esperanza.
La primera de estas series es obra de Pieter van der Heyden y la segunda de Philips Galle, ambos según las obras originales de Pieter Bruegel el Viejo que, inspirado en El Bosco, dibujaba demonios y monstruos pero a los que daba más relevancia que el propio Bosch.
En este sentido, en palabras del comisario, "Bruegel era más Bosco que él mismo".
Sus distintos autores dejan entrever también algunas diferencias, como los trazos, que hacen de la segunda serie imágenes más tridimensionales.
Al final, un grabado más recoge ambas series reflejando el juicio final como reflexión de las diferencias entre una vida pecaminosa y otra virtuosa, pero en todo caso vinculando el mundo real con el sobrenatural.
Otra de las piezas destacadas en la Barrié es El pez grande se come al chico de Van der Heyden según Bruegel. En él el tema principal refleja un dicho que todavía resuena en nuestros días pese a reflejarse en una pieza de hace 500 años.
En el dibujo original, que se puede ver en Viena, Bruegel vincula la imagen a Bosch, algo desmentido posteriormente.
Entre los motivos, comentó el comisario, podían estar tanto el buscar más repercusión al vincularse al nombre de El Bosco o, siendo entonces un pintor joven y ambicioso, "lo que quería era demostrar que era tan bueno como Bosch".
De hecho, junto a esta pieza, se puede observar un escrito en el que por primera vez se habla de Bruegel como "el segundo Bosco".
Todos estos grabados son pruebas del boom que vivió entonces la imprenta, facilitando la difusión de estas imágenes por toda Europa. Pese a ser más baratas que las pinturas, Van der Coelen recalcó que solamente las clases más pudientes eran quienes accedían a ellos y quienes disponían del tiempo de disfrute para indagar en ellas y reírse con los detalles que esconden.
De oficio medieval a producción a gran escala
Carmen Arias, directora de la Fundación Barrié, también ha intervenido en la presentación, destacando por su parte que "para la Fundación Barrié es un auténtico honor presentar esta exposición inédita en España".
Según la directora, esta muestra busca poner en valor la innovación que supuso la transformación "de un oficio medieval a una producción de imágenes a gran escala", en referencia a estos grabados.
Asimismo, Arias explicó que los artistas de entonces "no se limitaban a reproducir imágenes de obras ya existentes, sino que fomentaban la creación artística" colaborando y concibiendo diseños pensados directamente para su impresión.
Durante el transcurso de la exposición, la Fundación Barrié organizará talleres didácticos dirigidos a centros educativos, colectivos de diversidad funcional y familias.
Este viernes, a las 20:00 horas, tendrá lugar una conferencia inaugural a cargo de Peter van der Coelen, comisario de la muestra.
