La tendencia del verano ha llegado hasta los colegios e institutos. Si en agosto cientos de jóvenes se citaron en los jardines de Méndez Núñez de A Coruña para farmear aura, con el regreso a las aulas las batallas cambiaron de escenario a los patios. Sin embargo, en el IES Adormideras el alumnado ya no puede organizar estos duelos. La dirección lo ha prohibido debido a "incidentes" que tuvieron lugar en los últimos días.
Antonio Rial Boubeta, profesor de Psicología de la Universidade de Santiago de Compostela y coautor del informe Infancia, adolescencia y bienestar digital de UNICEF España, la USC, el Consejo General de Colegios de Ingeniería en Informática (CCII) y Red.es, defiende la medida.
"Más vale limitar y pecar por exceso. Esto no debe interpretarse como coartar la libertad de los adolescentes", subraya.
El experto alerta de que este tipo de retos virales conlleva riesgos, vinculados a conductas de riesgo, ciberacoso y vulneración de la privacidad de los menores.
"Las modas y las extravagancias son un clásico desde los albores de la humanidad. Sobre todo en la adolescencia, llamar la atención tiene premio porque tiene un refuerzo social. Es inherente al desarrollo del ser humano en cualquier edad", reconoce Rial, que puntualiza que vivimos en "la era de la viralización, donde todo se propaga por redes sociales en cuatro segundos y el refuerzo social es infinito".
Ahí es donde sitúa la cuestión.
El psicólogo aclara que "que se lleguen a prohibir es un signo de que algo en la sociedad no funciona bien. Los centros educativos están para educar y proteger a nuestros hijos e hijas, y cuando la dirección de un centro toma esta decisión es porque es meditada y porque realmente creen que atenta contra la seguridad de los menores".
Según los datos que aporta, entre el 10 y el 15% de menores participa en retos virales todas las semanas y, entre estos retos, el 20% se consideran de riesgo.
Por eso, ante quienes ponen en duda esta prohibición, Rial valora esta respuesta como "una actitud estúpida".
"Si lo que se quiere es no coartar la creatividad y el ingenio de los chavales, como padre, profesor y como psicólogo, me gustaría que se promoviese a través de la música, el teatro, la literatura, el deporte o la pintura, y que nos dejemos de tonterías", incide el experto.
De broma a un riesgo para la seguridad y la convivencia escolar
Pese a lo anecdótico que pueden tener los bailes y gestos de una batalla de farmear aura, el psicólogo advierte que con las redes sociales de por medio, "tiene un sentido ingenioso, pero también un punto de peligroso y de humillante. Esto es un vaso comunicante con los retos virales y puede derivar en conductas que pueden ser perjudiciales para la propia salud o seguridad del chaval desde un punto de vista físico".
A esto se añade otra capa, que es la consecuencia que tiene en el entorno escolar.
Esto es un vaso comunicante con los retos virales y puede derivar en conductas que pueden ser perjudiciales para la propia salud o seguridad del chaval desde un punto de vista físico
Antonio Rial Boubeta, psicólogo experto en infancia y bienestar digital
"En muchas ocasiones puede dañar la principal convivencia. Cuando se pregunta a un acosador por qué lo hace, un alto porcentaje de chavales no es consciente de lo que está haciendo y argumenta que 'sólo era una broma'", subraya el también miembro del Alto Comisionado de la UNESCO para la lucha contra el bullying y ciberbullying.
Toda esta situación se sobredimensiona debido a las grabaciones con los móviles y la posterior difusión de estos vídeos en redes sociales.
"Preocupa el uso de la imagen, la privacidad y el respeto al otro. Esto es lo que realmente me parece más preocupante. Necesariamente tiene que ser grabado, porque si no, no tiene premio", señala.
El experto explica que "si hacemos cualquier tontería en el patio de un colegio, se queda en el colegio o como mucho se enteran los del de al lado. Pero eso no se viraliza. La viralización, lo que lleva implícito, es una falta de consciencia de estar usando la imagen y la vida de los demás".
Rial recuerda que hay varias normativas a nivel autonómico, español y europeo que están abordando precisamente esta cuestión, algo en lo que debe colaborar la propia comunidad educativa, desde los centros hasta las familias.
Por eso, pese a que "el origen de las batallas de aura es ver quién hace algo más ingenioso y divertido, algo inocuo", cuando entra el factor de viralización, "un elemento potencialmente maravilloso de socialización y creatividad" puede sobrepasar unos límites que, hasta ahora, nadie ha impuesto.
"Tenemos problemas de empatía y de asertividad en los jóvenes que expresan a través del entorno digital", añade. Un entorno en el que, además, se desdibujan los límites entre lo íntimo, lo privado y lo público.
Como ha sucedido siempre con otro tipo de comportamientos, como hacer un caballito en una bicicleta, un cerebro adolescente no valora los límites y consecuencias.
Tenemos problemas de empatía y de asertividad en los jóvenes que expresan a través del entorno digital
Antonio Rial Boubeta, psicólogo experto en infancia y bienestar digital
Y en este caso, "¿cuál es el fin último? Que la gente te reconozca. Es algo incontrolable, pero abre la puerta al modelo aspiracional de grabarse y publicarlo en redes sociales para ganar popularidad o incluso generar dinero. No podemos pedirle a un chaval de 14 años que entra en esa espiral que tenga la capacidad para anticipar cuáles pueden ser las consecuencias".
Consejos para las familias y el profesorado
Para trasladar la importancia de poner límites a este tipo de tendencias, Rial tiene un consejo claro para las familias y el profesorado.
"Hay que explicárselo con sencillez. Con claridad, valentía y con constancia. No hay otra. Sin paños calientes. Hay que hablarlo sin ningún tipo de rodeos", insiste.
El experto regresa al ejemplo del caballito en la bici o en la moto para exponer su razonamiento: "De la misma manera en la que nuestros padres nos decían que si hacías un caballito en la bicicleta podías acabar en urgencias o podías atropellar a alguien, tenemos que enseñarles a ser responsables".
"La sociedad tiene que tomar medidas para equilibrar la balanza sobre el entorno digital. Tenemos que establecer mecanismos de control del uso que hacen los chavales y al peso que puede tener en su desarrollo personal. La industria tecnológica nos convenció de que con el móvil en la mano se sería más inteligente y se tendrían más oportunidades laborales y se sería más feliz. No es así. Ponle una flauta y no un móvil. Es así de sencillo", concluye.
