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Son las 09:00 horas de la mañana y el día de trabajo comienza para Sabela Rivas en la Facultade de Fisioterapia de la Universidade de A Coruña. Aquí imparte clases desde hace unos seis años y este lluvioso martes de septiembre es su particular vuelta al cole. "Os comezos son moi intensos. Chegas e está todo patas arriba", confiesa desde su despacho.

En la entrada y en los pasillos, se escucha el revuelo del que también es el primer día de universidad para muchos estudiantes o el regreso tras el verano para otros.

Con el rebumbio de fondo, Sabela reconoce que "hai nervios e ilusión por comezar" y que entre el alumnado de primero "hai un clima de ilusión mesturado con nervios. Aínda non se coñecen moito entre eles e hai expectativas do que pode acontecer. É un clima bonito do que sempre desfruto moito".

Además de impartir la asignatura de Fisioterapia General, tutoriza trabajos de final de grado y es la secretaria académica de la facultad, por lo que el trabajo se multiplica en los primeros días.

Como facultad con sello de excelencia, no son pocos los estudiantes de fuera de Galicia o de España que escogen este lugar para cursar sus estudios.

Entrada de la Facultade de Fisioterapia de la UDC. Carmen G. Mariñas

Por eso, las primeras horas de su jornada empiezan frente al ordenador respondiendo mails.

En los días anteriores, el profesorado mantuvo ya reuniones de coordinación, así que el resto de la mañana antes de su primera clase lo dedica a dar las últimas pinceladas a su asignatura. "O primeiro día quero coñecer tamén que expectativas ten o alumnado e que creen que é a fisioterapia. A veces veñen sen coñecer a que se van dedicar no futuro", añade.

Sabela conoce bien las emociones del primer curso.

Ella misma fue alumna de esta facultad entre el 2008 y el 2011, "o último ano de diplomatura", una etapa que recuerda como de "moito nerviosismo. Saes da túa zona de confort ou da túa cidade, eu son de Padrón, e coñeces a moita xente nova. Tamén a recordo con ilusión porque eu sempre quixen estudar fisioterapia".

Como profesora, algunos de esos sentimientos permanecen.

"É como os artistas de rock, que cando saen ao escenario sinten ese gusanillo e se non, non sería igual. É exactamente iso. Os nervios sempre están, da igual os anos que pasen", reconoce.

Arrancan las clases

Cuando dan las 12:00 horas, Sabela registra su clase en el portal del personal y, antes de entrar en el aula, pasa por la conserjería a recoger el material necesario.

"Volvemos á carga", bromea con las trabajadoras, que le entregan "un completo" para dar inicio a las clases en la planta -1.

El primer día lo dedica a explicar su guía docente.

Previamente, el cerca de medio centenar de estudiantes de primer curso escucha la explicación de la otra profesora de la asignatura, Alicia Martínez, sobre los grupos prácticos.

Esa parte de la materia es la favorita de Sabela.

"Son clases máis reducidas, de entre 10 e 12 alumnos, e tes máis capacidade de interactuar con eles e eles tamén se soltan máis", indica.

La profesora de Fisioterapia Sabelas Rivas en el primer día de clase. CGM

Además, también está probando un experimento con los estudiantes.

"Eu son unha fascinada do jazz, así que fago unha especie de jam session na clase e din que se atopan mellor para practicar e estar máis enfocados", presume orgullosa.

Mirando al alumnado, en el que se reparte prácticamente al 50% entre chicos y chicas, Sabela señala que esta tendencia es algo que ha cambiado en la fisioterapia. En este sentido, apunta que "cando eu estudaba había como 10 chicos, e desde fai uns tres anos cada vez vemos máis deles matriculados".

Una vez entra en materia, la profesora explica los aspectos generales de la asignatura y de la profesión.

Su cercanía con el alumnado no está solo en la forma de dirigirse a ellos. Como profesora, no da clase desde la tarima, sino que se aproxima a los estudiantes, sentados en un aula que no dista mucho de aquellas en las que estudiaron el Bachillerato.

La masoterapia, el drenaje linfático manual o la fisioterapia acuática serán algunos de los aspectos que conocerán estos meses. El último de ellos llama especialmente la atención de los estudiantes, que harán esta parte práctica o en Rialta o en la Casa del Agua.

Desde el primer día son conscientes de para qué servirá su trabajo, en el que podrán tratar desde pacientes oncológicos a deportistas o a niñas y niños con parálisis.

Pensamiento crítico en tiempos de IA

A parte de las prácticas, el otro aspecto que más preocupa a los estudiantes es la evaluación.

Por eso, cuando Sabela indica los criterios, en el aula se escucha el sonido de los bolis sobre el papel.

Alumnos de Fisioterapia de la UDC en clase. Carmen G. Mariñas

En este sentido, la profesora da mucha importancia a la participación en clase, que supone cerca de un 20% de la nota. "Quero que isto non sexa un monólogo, que haxa interacción", les recuerda.

Esto sirve también para asegurarse de que el alumnado está adquiriendo los conocimientos y su trabajo no es todo obra de la inteligencia artificial.

A esto añade una parte de redacción en sus exámenes.

"Eu fago preguntas cortas e un caso clínico a redactar. Aí se ve como pensas e como interpretas e lle das sentido ao que estás estudando. A veces me chama a atención que no propio examen preguntan, por exemplo, que significa etioloxía, cando eu falo diso nas miñas clases", apunta.

Por eso, además de impartir fisioterapia, la profesora enseña a practicar la lectura crítica y a buscar información.

La pérdida de comprensión lectora es algo que ha quedado patente en el último informe PISA, que también se ha dado a conocer este martes y que en las aulas de Fisioterapia perciben desde hace algún tiempo.

"Os mellores expedientes de Galicia están con nós. Normalmente son estudantes responsables, empáticos e comprometidos; esta é unha profesión moi vocacional", señala antes de puntualizar que "tamén percibo que hai menos control da frustración ou da presión. A veces reciben unha pregunta como un ataque e a presión fai que se poñan nerviosos ou choren".

En el primer día de clase, pocos estudiantes se atreven a participar.

Pese a esta "frustración", Sabela se niega a bajar el nivel de sus clases. "Se preguntas, os meus alumnos dirán que son moi esixente, pero estamos en estudos superiores e teñen que dar uns mínimos", subraya.

Con exigencia o no, lo cierto es que la puerta de su despacho siempre está abierta a tutorías para echar una mano a los estudiantes.

Y la primera clase de estos futuros fisioterapeutas y de Sabela ha coincidido con un día especial.

"Hoxe é o Día Mundial da Fisioterapia, así que felicidades a todos", le dice a los alumnos, terminando de darles la bienvenida al que seguro será un curso ilusionante.