El Español
Vivir
|
GastroGalicia

Basilico de A Coruña: 22 años de sabor mediterráneo frente al estadio de Riazor

Alessandro Perfini lleva desde 1999 al frente de este establecimiento donde podemos probar exquisitos platos de fusión italiana con productos gallegos ¿Te animas a saborearlos?
Alessando y Michelle, a las puertas del restaurante Basilico
Quincemil
Alessando y Michelle, a las puertas del restaurante Basilico
Ofrecido por:

Lleva 22 años siendo una referencia en gastronomía mediterránea en A Coruña. Hablamos del restaurante Basilico -albahaca en español-, ubicado en los soportales de la calle Manuel Murguía, frente al estadio de Riazor. Allí abrió sus puertas en 1999, y allí sigue atendiendo en la actualidad a los clientes que se acercan para saborear sus platos de fusión italiana con productos gallegos.

Alessandro Perfini está detrás de este restaurante desde sus comienzos. Primero, de la mano de su ex socia Mónica hasta 2014; y ahora, acompañado por su mujer, Michelle Benoit, quien ejerce como responsable de sala. Junto a este matrimonio trabaja Mory, un camarero que lleva años sirviendo a los clientes de este establecimiento.

Llegado de Londres en el año 1999, Alessandro, junto con su socia de aquella, apostó por abrir un restaurante en el que el producto fuese la "parte principal" del plato, con ingredientes sencillos y saludables, y "sin maquillajes". Y esa filosofía es la que a día de hoy sigue caracterizando a Basilico, un local que se inició en una A Coruña donde conseguir albahaca era casi misión imposible. La rúcula, por ejemplo, también era otro producto muy difícil de conseguir en una ciudad en la que, a finales de los años 90, apenas se hablaba de un tipo de gastronomía hoy más que conocida por todos.

¿Cómo se define la comida mediterránea? Alessandro lo tiene claro: "Se trata de incorporar productos frescos y saludables a un plato". Es el caso, por ejemplo, de los pimientos de piquillo, que "en lugar de rellenarlos de marisco, nosotros optamos por un combinado de verduras asadas", explica este chef de origen italiano.

Interior del Basilico

Propuestas saludables

Y precisamente, las raíces italianas de Alessandro están presentes en muchos de los platos de Basilico, en cuya carta podemos encontrarnos cierta variedad de platos. Desde carne o pescado fresco hasta arroz, pastas... En todos ellos hay un ingrediente que nunca suele faltar: los vegetales.

De la carta del Basilico destacan sus originales entrantes. "Son únicos", afirma Alessandro, quien asegura que en su carta nunca faltan, entre otros, su risotto de langostinos con chipirones fritos. La carta se completa con pastas importadas de la propia Italia.

Terraza del restaurante Basilico

Y no pueden faltar los postres, que fueron "el gran éxito" en los comienzos de este restaurante coruñés. La sencillez en sus elaboraciones también se cumplen en los platos dulces, donde destacan dos de las elaboraciones de la casa: Morirse por chocolate e Inspiración naranja- Láminas finas de galleta artesana con crema a la vainilla y coulís de naranja-. Tampoco faltan los clásicos, el Banofi o la Tarta Tatín.

En Basilico priorizan el servicio en local, aunque a raíz de la pandemia se han visto obligados a adaptarse a las nuevas circunstancias e implantaron el take away.

Alessandro nos desvela el truco para sobrevivir tantos años en el sector de la hostelería. Para él, detrás del éxito de su negocio está el hecho de que sea un restaurante familiar, gestionando y trabajado por los propios dueños: "Nosotros atendemos a los clientes, cocinamos, limpiamos... hacemos lo que haga falta".

Los clientes son el otro pilar sobre el que se sustenta este restaurante. Sin ellos, dice Alessandro, no sería posible la permanencia durante tantos años. "Parte del éxito está en la fidelidad y el cariño de nuestros clientes, a quienes agradecemos muchísimo que nos apoyaran siempre en los buenos y malos momentos a lo largo de todos estos años, especialmente en este último año", afirma.

22 años son muchos años, y eso también se ha dejado notar en la estética del restaurante que ha cambiado en esas dos décadas. "Miro las fotografías antiguas y no se me parece en nada", asegura Alessandro. A pesar del paso de los años, la esencia del Basilico se mantiene intacta.

Vivir