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Galicia perderá población de aquí a 2037: Lugo y Ourense, las provincias más afectadas

La comunidad autónoma será de las pocas que pierda habitantes en el conjunto del país, pero la tendencia es más grave en unas provincias que en otras
Gente paseando por la ciudad de A Coruña en diciembre de 2021.
Gente paseando por la ciudad de A Coruña en diciembre de 2021.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha actualizado su proyección de población para España en el periodo 2022-2037. Los datos, por desgracia, reflejan una tendencia que ya se viene apreciando desde hace tiempo: Galicia pierde habitantes. Los nacimientos no superan el número de fallecimientos en una comunidad demográficamente envejecida y el censo repite año tras año el mismo aviso.

Galicia, según las últimas cifras ofrecidas por el INE (año 2021), tiene una población de 2.695.645 personas inscritas en el padrón. De acuerdo con la versión reciente del informe de proyección de población, en 2037 esta cifra caerá hasta los 2.656.610 habitantes. Es decir, habrá una pérdida que ronda los 40.000 vecinos.

No se vaticina lo mismo para el conjunto del país; España ganará población según los cálculos estadísticos. Sin embargo, este fenómeno demográfico sacude Galicia con fuerza. ¿Los motivos? Falta de industrialización y notables cifras migratorias, que se traducen en la partida tanto hacia las provincias gallegas del Eje Atlántico como a otras zonas del territorio español. Así, gran parte de la comunidad va quedando vacía.

Pontevedra, la provincia que menor pérdida sufre

Vista aérea de Vigo.

En 2021, Galicia sumó 14.759 nuevas vidas y fallecieron 32.843 personas. Concretamente en la provincia de Pontevedra llegaron al mundo 5.433 bebés y hubo 9.853 muertes, una tasa de natalidad del 5,433 que se revela como la más baja en la serie histórico. Hace una década nacían 8 niños por cada 1.000 habitantes.

Pero los cambios demográficos no solo se entienden en base a los nacimientos o a las defunciones, sino también por los flujos migratorios. Estos últimos, de acuerdo con los expertos, son los que han determinado más el crecimiento de Galicia (y también su disminución).

La emigración de los gallegos es un fenómeno que ha "desactivado la explosión demográfica", como apunta el catedrático de Sociología de la Universidad de A Coruña, Antonio Izquierdo Escribano, en su artículo El lugar de las migraciones en la pirámide de la triste figura.

Además, señala que Galicia es, junto con Cantabria, "la región española que tiene menos capacidad de retener a su población". La marcha de los gallegos fue primero hacia América y después hacia Europa. Una tendencia casi arraigada a la condición misma de nacer en esta tierra.

Volviendo a Pontevedra, la provincia tiene una población total, según los últimos datos, de 942.848 personas. Es la segunda de Galicia con mejores datos del censo, superada por A Coruña, con más de 1,1 millones de habitantes. Con todo, la proyección del Instituto Nacional de Estadística augura que en los próximos 15 años, será Pontevedra quien menos varíe negativamente su población.

Entre 2022 y 2037, la provincia pontevedresa descenderá un 0,26%. Las estadísticas auguran que en 2037 haya alrededor de 940.430 personas viviendo allí. En el caso de A Coruña, el descenso será del 0,66%.

Cada vez más despobladas

La ciudad de Lugo.

"La pirámide de población de Galicia tiene forma de hucha. Y la hucha se está vaciando por
el déficit de oportunidades y la frustración de expectativas", sentencia en su artículo Izquierdo Escribano. La pérdida de población de la comunidad gallega no representa un problema en sí misma de acuerdo con el experto, puesto que su densidad demográfica "es de rango medio y equiparable e incluso algo superior a la española".

El principal conflicto es la desigualdad en la densidad de población según la zona de Galicia en la que reparemos. De acuerdo con el IGE, la densidad de población en la provincia de Pontevedra en 2021 fue de 209,9 habitantes por kilómetro cuadrado y en A Coruña, de 141,1. Por su parte, Ourense registró una densidad de 42 y Lugo de 33,1. La cifra del conjunto de la comunidad autónoma es de aproximadamente 91 habitantes.

Es decir, en las dos primeras provincias hay más de un cien personas por kilómetro cuadrado. Las ciudades más pobladas, Vigo y A Coruña, tienen una densidad de población que supera por mucho los mil habitantes por kilómetro cuadrado; en la urbe olívica, 2.755 habitantes por kilómetro cuadrado y en la herculina, 6.491.

Además, si bien Pontevedra y A Coruña perderán habitantes de cara al año 2037, su descenso no llega al 1%; en cambio, para las provincias de Lugo y Ourense se calculan unas cifras del 4,9 y del 2,96%, respectivamente. Los datos presentes ya muestran también ese desequilibrio: mientras Pontevedra y A Coruña rozan el millón de habitantes, en Ourense hay 304.104 vecinos y en Lugo, 324.418 (últimos datos del INE). Estas cifras continuarán disminuyendo y de forma más notable en Lugo.

¿Se puede detener el ritmo?

La guardería Galiña Azul de Eirís.

¿Hay forma de revertir la situación? ¿Puede cambiarse el rumbo demográfico de una comunidad cuya evolución histórica siempre se ha mantenido por debajo de la media estatal, discreta? El sociólogo Antonio Izquierdo Escribano plantea varias vías para aminorar la tendencia.

En primer lugar, Galicia debe "suministrar argumentos a los jóvenes para que conformen un hogar y para que no se marchen", principalmente, a través de oportunidades de empleo tras el periodo de formación. Un panorama laboral optimista otorgará "independencia para atender a los dependientes", que estimulará la conformación de nuevas familias con niños pequeños.

Para que todo este proceso funcione, el catedrático de la UDC señala la necesidad de un escudo social potente que surja desde el ámbito público. El Estado como asistente para la ayuda a la conciliación, como por ejemplo, con guarderías infantiles públicas.

Asimismo, Izquierdo Escribano subraya la importancia del reparto de "responsabilidades en los cuidados" entre hombres y mujeres: "Este es el imprescindible cabo comunitario para que esa conciliación no sea sólo social y material, sino también individual y moral, es decir, para que la familia, como el empleo, no carezca de dignidad".

Por último, el sociólogo apuesta por potenciar el atractivo de Galicia hacia personas de fuera, para reforzar la llegada nuevos habitantes y disminuir la despedida de nativos.

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