El Sindicato Labrego Galego-Comisións Labregas continúa demostrando su rechazo al acuerdo UE-Mercosur. Después de la concentración que tuvo lugar este lunes ante la Delegación del Gobierno en A Coruña, han exigido a la Unión Europea, al Gobierno central y a la Xunta de Galicia que se opongan a este acuerdo e instan al Parlamento Europeo a formar una minoría de bloqueo.
Brais Álvarez, responsable de la Secretaría de Acción Sindical del SLG, afirma que "nós non queremos nin imos negociar ningún tipo de cláusulas, non aceptamos ningún tipo de tratado en canto ao Mercosur". La organización gallega estará presente en las conversaciones que tendrán lugar en Bruselas con la Comisión Europea con sus aliadas en la Coordinadora Europea Vía Campesina.
Los agricultores y ganaderos gallegos consieran el acuerdo comercial como "competencia desleal fronte ao gran agronegocio exportador" y que este tendrá un "enorme impacto para o agro galego e a nosa soberanía alimentaria, así como no incremento de tóxicos na alimentación, no aumento da contaminación e das emisións de gases de efecto invernadoiro".
La firma del acuerdo está prevista para este viernes en la ciudad paraguaya de Asunción. El agro gallego considera que la firma es "totalmente antidemocrática" después del resultado de la votación del 9 de enero en el Consejo de la UE, donde votaron en contra Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría. Desde el sindicato indican que todavía está pendiente la aprobación del Parlamento Europeo para su entrada en vigor.
En un comunicado, SLG denuncia que "este tratado arruina o futuro da agricultura familiar e a soberanía alimentaria de ambos os continentes, ademais de supoñer a entrega da produción de alimentos aos intereses do agronegocio e das grandes corporacións, condenando ao peche a miles de granxas en Europa pola competencia desleal e expulsando ás labregas do Mercosur das súas terras. Coa sinatura do acordo, os alimentos converteranse nunha mercadoría en mans de multinacionais, en lugar de garantilos como un dereito da cidadanía".
Según las cifras que maneja el sindicato, el acuerdo permitirá la entrada sin aranceles de 99.000 toneladas anuales de carne de bovino, 100.0000 toneladas de carne de pollo, miles de toneladas de carne de cerdo, 45.000 toneladas de miel y la liberalización del 86% de productos agrícolas procedentes de Mercosur.
Álvarez explica que "os dereitos laborais, as normas ambientais, de benestar animal e a normativa vixente nos países do Mercosur son moito máis laxas e ofrecen menos garantías para a saúde das persoas traballadoras, consumidoras e para o medio ambiente".
El sindicato entiende que se están utilizando los alimentos como "arma de negociación" en lugar de protegerlos. Además, un impacto sobre sostenibilidad de la Comisión Europea prevé que se incrementen entre un 47,6% y un 60,2% las exportaciones de productos farmacéuticos y químicos de la UE a Mercosur, muchos de ellos "hoxe prohibidos en Europa pero volverán ás nosas mesas co aumento das importacións".
"Este tratado vai facer imposible que controlemos o que comemos. En pouco tempo, non saberemos de forma fidedigna a procedencia ou como foi producido o que comemos, e chegado o caso controlarán o prezo de todo o que comemos ou mesmo o que comemos, utilizando a alimentación como un mecanismo de control das sociedades", añade Álvarez.
En los países latinoamericanos, el sindicato advierte que este tratado también desplazará a los pequeños productores al favorecer las grandes explotaciones. En este sentido, denuncia además que el acuerdo incrementará las emisiones y la deforestación derivadas de este sector, en contradicción con el compromiso de la UE de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 55% para 2030.
Por todo ello, exigen a las administraciones la oposición total al acuerdo y la ruptura con el mismo. El Sindicato Labrego Galego afirma que se seguirá movilizando en contra del tratado hasta conseguir su paralización.
