El barco Atalaya, uno de los elementos más reconocibles de la entrada de A Coruña por Alfonso Molina, podría tener los días contados. Los incendios registrados en el interior de la embarcación durante los últimos meses han vuelto a poner el foco sobre su estado y su futuro, una cuestión que el Concello asegura estar estudiando.
Preguntado este miércoles por la situación del buque, el portavoz municipal, José Manuel Lage Tuñas, ha señalado que el Gobierno local todavía no ha tomado una decisión sobre qué hacer con él.
"Estamos estudiando a situación e cando teñamos algo que contar, contarémolo", ha explicado. "Somos conscientes, tomamos nota e se está estudando a mellor solución", ha añadido, sin concretar si el barco será retirado, sustituido o si se buscará alguna alternativa para mantenerlo.
El Atalaya lleva cerca de diez años en este emplazamiento, desde que se instaló en la entrada de la ciudad en 2016. Desde entonces, se ha convertido en una imagen habitual para quienes acceden a A Coruña por una de sus principales vías de entrada.
Una historia de barcos marcados por los accidentes
Antes de la llegada del Atalaya, otros dos buques ocuparon este espacio de Alfonso Molina. El primero fue el Pepé Golán, que acabó destruido en octubre de 2003 después de que un automóvil se saliese de la vía y chocase contra él.
A finales de abril de 2004 llegó el Corpiño de Muxía, que también sufrió varios accidentes. Dos vehículos impactaron contra la embarcación en enero y febrero de 2009, unos siniestros que estuvieron cerca de obligar a su desguace. Su último adecentamiento conocido se realizó en abril de 2013.
Ahora, los incendios registrados en el interior del Atalaya abren de nuevo el debate sobre la continuidad de este símbolo de bienvenida a A Coruña. Por el momento, el Concello no ha concretado cuál será la solución para una embarcación que lleva una década presidiendo la entrada a la ciudad.
