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Cuando un estudiante se marcha de casa, la primera cuenta suele ser la del alquiler. Una habitación de 300 euros parece, de primeras, mucho más económica que una residencia de 700 u 800 euros. Pero la cuenta no termina ahí. Hay que sumar luz, agua, internet, comida, transporte y, en el caso del piso, también el tiempo de cocinar, hacer la compra o limpiar.

Para comprobar cuánto cuesta realmente cada opción, hemos hablado con dos estudiantes de la Universidade da Coruña que han elegido caminos diferentes: Anxo Lorenzo, estudiante de Informática que lleva cuatro años compartiendo piso, y Aroa Do Forno González, estudiante de Arquitectura que lleva dos años en la residencia Resa Siglo XXI.

Anxo paga 250 euros por su habitación y otros 30-40 euros de suministros. Es consciente de que es bastante poco, teniendo en cuenta que la media en la ciudad es de unos 300 euros por habitación, solo el alquiler. No hay más que ver la cuenta que creó Anxo en 'X' en la que comparte anuncios de pisos para ayudar a otros jóvenes a encontrar alojamiento.

En su caso, vide con otros tres estudiantes y, entre alquiler, comida, transporte y ocio, calcula que su gasto total ronda los 550-600 euros al mes.

"No era consciente de todos los gastos que uno tiene cada mes", ríe. Y es que cuando uno sale de casa y empieza a tirar de su propio bolsillo, la cosa cambia. "Con el tiempo he aprendido a ahorrar y a dejar de comprar cosas innecesarias", reconoce.

Pero lo difícil empieza incluso antes de irte a vivir fuera, cuando empieza el proceso de búsqueda. Entre la fianza que piden y las condiciones, lo cierto es que la residencia se presenta como una opción bastante tentadora.

Para él, el piso sigue siendo generalmente más económico que una residencia, aunque reconoce que estas últimas tienen una ventaja clara: la comodidad. "La residencia puede ser una buena opción para la gente que es su primer año viviendo fuera de casa y todavía no tiene gente de confianza con la que compartir piso", explica.

Aroa paga 775 euros, pero tiene casi todo incluido

Aroa escogió precisamente esa opción. Lleva dos años en Resa Siglo XXI y este curso paga 775 euros al mes por una habitación individual.

En esos 775 euros están incluidos el alojamiento, pensión completa de lunes a domingo, agua, electricidad, calefacción, wifi y transporte a los campus universitarios y al centro de A Coruña. También puede utilizar el gimnasio, la piscina, las pistas deportivas, las salas de estudio y el resto de zonas comunes.

Aroa do Forno en la habitación de su residencia Cedida

Antes de decidirse por la residencia también buscó piso con sus amigas. Encontraron habitaciones de entre 270 y 350 euros, pero al hacer las cuentas había que sumar comida, suministros y transporte.

"Al precio habría que añadir otros gastos como agua, luz, wifi, calefacción y comida", explica. A eso añade el tiempo que supone hacer la compra, cocinar y limpiar. A esa cantidad solo suma unos 100 euros de gastos personales.

Aroa llegó a A Coruña sin conocer a nadie y no quería compartir piso con desconocidos. Dos años después, asegura que ha hecho un grupo de amigos y que está muy contenta con su elección.

Dos formas de pagar por vivir fuera de casa

Las cuentas muestran que el piso sigue siendo más barato, pero también que la diferencia no es únicamente el precio de una habitación. Anxo paga unos 550-600 euros al mes y asume las tareas y gastos de una vivienda compartida. Aroa ronda los 875 euros, pero prácticamente tiene todo resuelto con un único pago mensual.

Con los precios actuales de la vivienda, la residencia ya no queda tan lejos en el presupuesto de algunas familias. La diferencia está, en buena medida, en qué se quiere pagar: una habitación o también la comodidad de tener comida, transporte, suministros y servicios incluidos.