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Sur mar, su arquitectura o el estilo de vida son algunos de los atractivos que han llevado a cientos de estudiantes de distintos países a escoger A Coruña como su destino Erasmus o para otros programas de intercambio. El año pasado fueron cerca de 500 y este cuatrimestre en la Universidade da Coruña hay 315 erasmus en todos sus campus.

Procedentes de Italia, Francia, Polonia, Alemania, Japón, Brasil y otros muchos países, son parte de la comunidad educativa internacional que ha elegido la ciudad herculina como su nuevo hogar, al menos, durante unos meses.

Clarisse Fernandes es de París y durante los próximos seis meses estudiará Ingeniería Civil en la Escuela Técnica Superior de Caminos, Canales y Puertos. Lleva algo menos de un mes en la ciudad, de la que, en contraposición con Francia, destaca que sus calles están "muy limpias" y la tranquilidad.

Pero, sobre todo, pone en valor el carácter de las personas.

"La gente aquí es mejor. Son muy amables y están dispuestos a ayudarte más", asegura.

Clarisse escogió A Coruña porque ya hablaba español y conocía Galicia, ya que en una ocasión estuvo en Santiago de vacaciones.

"Esta es mi primera vez aquí y vine porque quería descubrir nuevos sitios", asegura al teléfono, al tiempo que admite que "el mayor reto es hablar con la gente. Aunque hablo el idioma, siempre es difícil porque no se si me entienden".

También se plantea ir a clases de gallego porque ya habla algo de portugués, aunque esto le está resultando más fácil a Cora Lima.

Como brasileña, reconoce que el gallego es más parecido a su idioma, incluso, que al que se habla en Portugal. "Me gusto mucho darme cuenta de eso", comenta.

También sabe español, aunque recuerda que aprenderlo es muy distinto a usarlo en el día a día. "Aún me estoy acostumbrando a lo rápido que ustedes hablan. Si me hablan despacio entiendo, pero algunas personas hablan muy rápido", señala.

Ella es de Rio de Janeiro y, antes de venir con un acuerdo bilateral, una de las cosas que más le llamaron la atención fueron las playas. "He estado yendo esta semana porque hacía mucho calor, pero antes de venir lo que más me dijeron era el clima que tiene la ciudad, por las lluvias", reconoce.

También su ciudad es muy diferente a la gallega, de la que destaca que todo esté "limpio y organizado" y, en contraposición con las quejas de muchos coruñeses, pone en valor el escaso tráfico o el funcionamiento y rapidez de los buses para ir a la universidad, donde estudia Comunicación Audiovisual, además de la posibilidad de ir caminando a todos lados.

Para Elena Terzi, natural de Milán, esta es su primera vez en A Coruña, así que sus primeros días en la ciudad, hace tan solo unas semanas, fueron para ver algunos de sus símbolos como la Marina, la Ciudad Vieja o el Obelisco, además de las playas. "Hay muchas cosas bonitas que ver. Es una ciudad bonita", recalca.

Aquí estudia Ingeniería Informática y, aunque en Italia cursa el grado, por las convalidaciones aquí cursa el máster en Bioinformática.

"Es a lo que me gustaría dedicarme", explica, lo que le motivó a escoger la ciudad para este curso. Pese a la diferencia de nivel, resalta que el idioma es la mayor dificultad, ya que todas sus clases son en español y ella todavía no habla el idioma.

También hay diferencias en las evaluaciones. Mientras que allí sus exámenes son de pregunta y respuesta, aquí indica que hay más trabajo en el día a día y en grupos con otros estudiantes.

Dónde vivir y por dónde salir

Más allá del idioma, la vivienda es otro reto para los estudiantes.

"Es difícil encontrar dónde vivir", admite Clarisse, que finalmente ha encontrado una habitación en una residencia. La estudiante de intercambio explica que "así era más fácil y también puedo conocer a más gente". Aquí ya ha cuadrado con alumnos de Alemania, Polonia o Japón.

Elena, sin embargo, comparte piso con otras tres personas. Para ella también fue difícil dar con un lugar en el que vivir, especialmente porque la mayor parte de contratos de alquiler son para temporadas más largas y ella estará solamente seis meses en la ciudad.

También Cora comparte piso, ella con otras dos brasileñas. Esta es la primera vez que vive fuera de la casa familiar, así que indica que "esto es muy diferente. Tengo más responsabilidades y más independencia".

Todas ellas explican que desde la Universidade se facilita información sobre dónde vivir en A Coruña, con datos sobre las residencias disponibles o webs en las que buscar pisos compartidos.

Y cuando acaban las clases, muchas de ellas salen a cenar o a tomar algo.

Para los estudiantes de intercambio, los martes son las Tapas Night, una de las actividades que organiza la Erasmus Student Network (ESN), una organización internacional que tiene presencia también en A Coruña. "Es muy divertido para conocer a otras personas y hablar otros idiomas", apunta Cora.

El resto de días suelen moverse por el Orzán, por lugares como el Twin Fin, Solano 17 o el Holandés.

Clarisse sin embargo reconoce que no es mucho de salir de fiesta.

Esta estudiante francesa prefiere pasear maravillándose con la arquitectura ecléctica de la ciudad —de la que destaca los diferentes estilos que se pueden ver en las fachadas de una misma calle— o ir a museos. Todavía no ha tenido oportunidad de visitar ninguno, aunque la Casa Picasso es la primera en su lista.

Los viajes también forman parte de sus planes, con la Costa da Morte o Santiago, además de Madrid, Barcelona, Granada, incluso París o Londres como los sitios a los que las tres tienen más ganas de ir.

De todas formas, de lo que disfrutarán seguro es de su experiencia en A Coruña.

En los próximos meses, Cora espera "mejorar mi español y la pronunciación y, en la universidad, aprender a usar todos los equipos como las cámaras de cine o los programas de edición y montaje. Quise hacer el intercambio por eso y para conocer a personas nuevas y otras culturas".

"Me encanta vivir junto al océano porque, cuando quiera, puedo ir a la playa, y me gusta que sea una ciudad pequeña porque Milán es todo caos", resume por su parte Elena.