A Coruña ha recordado este martes una parte de su historia científica y sanitaria con el descubrimiento de una placa conmemorativa de la implantación de la Real Academia de Medicina de Galicia en la ciudad en 1833. El reconocimiento se ha instalado en el número 10 de la calle Durán Loriga y en el acto han participado representantes de diferentes instituciones gallegas.
Entre ellos se encontraban el presidente de la Real Academia de Medicina de Galicia, Francisco Martelo Villar, y la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, además de representantes de la Universidade da Coruña, colegios profesionales y otras entidades vinculadas a la institución.
Martelo destacó que se trata de un día de especial importancia para una academia cuya llegada a A Coruña se produjo hace prácticamente dos siglos. La institución llevaba dos años funcionando en Santiago cuando, por orden de la Real Junta Superior de Gobierno de Cirugía de junio de 1833, se decidió su traslado a la ciudad herculina.
La decisión, explicó, estuvo estrechamente relacionada con el contexto político y científico de la época y con la consideración de A Coruña como una ciudad más próxima a las nuevas corrientes de conocimiento surgidas de la Ilustración.
Enseñanza, investigación y lucha contra las epidemias
La Academia asumió desde A Coruña numerosas funciones que iban mucho más allá de las que desarrolla actualmente. Entre sus principales cometidos figuraban la enseñanza de disciplinas como las matemáticas, la física o la botánica, el impulso de la investigación y la publicación de trabajos científicos.
También desempeñó un importante papel en materia de salud pública y en el seguimiento de las enfermedades que amenazaban a la población. Epidemias como las de cólera, viruela, tifus o gripe formaban parte de las preocupaciones de una institución que recibía información sobre la situación sanitaria de diferentes territorios.
Martelo recordó también que la Academia tenía entonces competencias para determinar quién reunía las condiciones necesarias para ejercer determinadas profesiones sanitarias, en un momento en el que la formación y regulación de la medicina y la cirugía eran muy diferentes a las actuales.
Para extender su actividad por el territorio existían figuras como los académicos correspondientes, que trasladaban por correo información sobre la aparición de enfermedades y otros problemas sanitarios en distintos lugares.
La institución tuvo además durante buena parte de su historia un ámbito territorial más amplio que el actual. Galicia y Asturias estuvieron vinculadas a la misma Academia hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando comenzó el proceso de separación coincidiendo con el desarrollo de las estructuras académicas y sanitarias asturianas.
Una institución que ha tenido que transformarse
Con la aparición y consolidación de los colegios médicos, las universidades y el sistema público de salud, muchas de aquellas funciones fueron asumidas progresivamente por otras instituciones. La Real Academia de Medicina tuvo así que adaptar su papel a los nuevos tiempos.
Martelo defendió que actualmente una de sus principales misiones pasa por poner el conocimiento y la experiencia de sus miembros al servicio de las administraciones y de la sociedad, especialmente ante los nuevos retos.
"Qué pasa ahora con las nuevas tecnologías, qué pasa con la inteligencia artificial, qué pasa con el cambio climático", planteó el presidente como algunos de los asuntos sobre los que instituciones como la Academia pueden aportar conocimiento y asesoramiento.
En los últimos cuatro años, además, la entidad ha trabajado en la recuperación de documentación histórica conservada durante cerca de dos siglos, con el objetivo de ponerla a disposición de investigadores y facilitar el estudio de la evolución de la medicina y la salud pública en Galicia.
El Concello reivindica una Facultad de Medicina para A Coruña
Durante el acto, Gonzalo Castro destacó la estrecha relación entre la trayectoria de la Academia y la propia evolución de A Coruña. El concejal incidió en su "vocación de progreso" y en el papel que la ciencia y la medicina han desempeñado en la construcción del Estado del bienestar.
Castro recordó algunos episodios históricos en los que la ciudad y la medicina tuvieron especial protagonismo, desde las epidemias de cólera del siglo XIX hasta las primeras campañas de vacunación, y reivindicó el legado de figuras como Isabel Zendal, vinculada a la expedición que llevó la vacuna de la viruela a América.
El concejal aprovechó además su intervención para recuperar una reivindicación que periódicamente aparece en el debate académico de la ciudad: la creación de una Facultad de Medicina en A Coruña.
"No tiene sentido que no exista una Facultad de Medicina", defendió Castro, que consideró que una ciudad vinculada históricamente al conocimiento, la ciencia y el progreso reúne las características necesarias para albergar estos estudios.
