Los buses urbanos de A Coruña que conectan distintos puntos de la ciudad con la Universidade da Coruña (UDC) continúan registrando una elevada demanda durante estos primeros días del curso. El aumento de los desplazamientos de estudiantes vuelve a poner sobre la mesa una de las principales reclamaciones de los usuarios habituales: contar con más frecuencias para poder llegar a clase sin tener que adelantar tanto la hora de salida y evitar viajar con los vehículos demasiado llenos.
Entre los estudiantes que utilizan estas líneas a diario, la sensación es que la elevada ocupación ya forma parte de la rutina. "Van siempre bastante llenos, pero nos acostumbramos", explica Iria, estudiante de la UDC, que considera que sería necesario reforzar el servicio. "Sería importante que hubiera más frecuencias para poder no estar tanto tiempo antes", señala.
La situación se hace especialmente evidente en determinadas franjas horarias, cuando numerosos estudiantes coinciden en sus desplazamientos hacia los campus. El resultado son autobuses con una alta ocupación y usuarios que, en algunos casos, tienen que realizar el trayecto con poco espacio disponible.
"Estos días se ha juntado mucha gente y a veces he ido incómodo, pero al menos llego", cuenta Manu, otro estudiante que depende del transporte público para acudir a la universidad. En su caso, además, no dispone de una alternativa sencilla para realizar el desplazamiento. "No me puedo mover en coche y no tengo otra alternativa", explica.
La preocupación entre algunos usuarios no se limita únicamente a la comodidad durante el trayecto. La posibilidad de que un autobús llegue completo y no puedan subir también condiciona la planificación de sus desplazamientos. Elena, estudiante, reconoce que en ocasiones llega a plantearse modificar su horario para tener más margen: "A veces pienso si me compensa bajar a la frecuencia anterior por si me quedo tirada".
Las quejas de los estudiantes apuntan así a una misma cuestión: la necesidad de adaptar la oferta de transporte urbano a la elevada demanda que soportan las conexiones con la universidad. Para quienes dependen del autobús para acudir a clase, disponer de más frecuencias permitiría reducir los tiempos de espera, repartir mejor a los pasajeros entre los vehículos y contar con una mayor seguridad a la hora de planificar la llegada al campus.
