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La cuenta atrás para la apertura de la nueva estación intermodal de A Coruña ha entrado en su recta final y, con ella, vuelve una pregunta que lleva años sobre la mesa y que todavía no tiene respuesta: ¿qué pasará con la actual estación de autobuses de la calle Caballeros cuando los autocares se trasladen definitivamente a San Cristóbal?

La nueva terminal permitirá concentrar en el entorno de la estación ferroviaria buena parte de los servicios de transporte interurbano que actualmente parten y llegan a la vieja estación. Su puesta en funcionamiento supondrá, por tanto, el final de la actividad de la terminal tal y como se conoce actualmente, pero no el final de la historia de un espacio que ocupa una posición estratégica dentro de la ciudad.

Ahí comienza el problema. El futuro de los terrenos y de las instalaciones continúa sin concretarse, mientras Xunta de Galicia y Ayuntamiento de A Coruña mantienen una discrepancia fundamental: quién es el titular de la estación.

La situación contrasta con la de otras ciudades gallegas. En Vigo, casi cinco años después de la entrada en funcionamiento de su estación intermodal, la Xunta ha iniciado los trámites para ceder gratuitamente al Ayuntamiento la antigua terminal de autobuses, con sus terrenos y accesos, para que el espacio pueda transformarse y acoger zonas verdes y nuevos viales. En A Coruña, sin embargo, no existe por ahora un acuerdo semejante.

Una estación que perderá su función, pero no su importancia

La actual estación de autobuses coruñesa se encuentra en la calle Caballeros, en un punto con una importante conexión con barrios como Cuatro Caminos, Os Mallos, Elviña o Monelos y con vías principales de entrada y salida de la ciudad.

Durante décadas ha sido una de las principales puertas de entrada y salida de A Coruña para miles de viajeros. Cuando la Intermodal abra sus puertas, los autobuses dejarán de tener aquí su principal centro de operaciones, pero el solar seguirá siendo uno de los espacios públicos con mayor potencial de la zona. La cuestión es qué uso tendrá. Por el momento, ninguna de las dos administraciones ofrece una respuesta concreta.

Consultada sobre la situación actual, la Xunta de Galicia asegura que "sobre este asunto no hay novedades" y mantiene que la titularidad de la estación le corresponde a la Administración autonómica, tanto en lo referido a los terrenos como a las instalaciones.

El Gobierno gallego fundamenta su posición en el Real Decreto 88/1996, mediante el que se produjo la ampliación de los medios patrimoniales traspasados a Galicia en materia de transportes terrestres. En ese proceso se incluyeron distintas estaciones de autobuses gallegas. Por tanto, desde San Caetano se mantiene que la estación coruñesa forma parte del patrimonio cuya titularidad fue transferida a la Xunta.

El Ayuntamiento, mientras tanto, evita entrar ahora en una batalla pública sobre la propiedad, aunque tampoco renuncia a su posición. Fuentes municipales consultadas por Quincemil resumen la postura del Gobierno local en una frase: "Nosotros siempre defenderemos el interés municipal". Una respuesta breve que deja abierta una cuestión fundamental: qué entiende cada administración por ese interés y hasta dónde está dispuesta a llegar para defenderlo.

Una disputa que viene de años atrás

La discusión no es nueva ni ha aparecido ahora con la apertura de la Intermodal. Lleva años sobre la mesa y ha condicionado cualquier planificación sobre el futuro de la parcela. Uno de los argumentos esgrimidos desde el ámbito municipal se remonta a los años setenta. El Ayuntamiento sostiene que los terrenos fueron adquiridos por la Administración local y posteriormente entregados al Estado para que se construyese la estación de autobuses. La Xunta, en cambio, considera que la transferencia de 1996 incluyó tanto la infraestructura como los terrenos.

En 2019, la Administración autonómica llegó a abrir un procedimiento relacionado con la reclamación de la titularidad. Dos años después, en 2021, ambas administraciones se comprometieron, en el marco del convenio para el desarrollo de la Intermodal, a avanzar en un acuerdo que permitiera abordar el futuro de la zona. Ese convenio, sin embargo, no ha terminado de materializarse. Mientras la nueva estación avanza hacia su puesta en servicio, la vieja continúa esperando una decisión.

¿Qué dice el planeamiento sobre esos terrenos?

La incógnita es especialmente relevante porque el espacio ya cuenta con una planificación urbanística que permite imaginar una transformación de gran alcance. El Plan General de Ordenación Municipal vigente, aprobado en 2013, contempla para este ámbito un polígono de alrededor de 74.000 metros cuadrados, con diferentes usos previstos, entre ellos zonas verdes, equipamientos y edificaciones.

El planeamiento dibuja incluso dos edificios de 16 y ocho alturas. Eso no significa que esas construcciones vayan a levantarse ni que exista actualmente un proyecto concreto para hacerlo. Pero sí demuestra que el futuro de la estación no es una cuestión menor: está en juego una enorme superficie en una zona plenamente integrada en la trama urbana de A Coruña.

A lo largo de los últimos años se han planteado distintas posibilidades para este espacio. Se ha hablado de equipamientos de usos múltiples e incluso de otras instalaciones públicas, como un cuartel de la Policía Local. Ninguna de esas propuestas ha cristalizado.

La estación ha seguido funcionando mientras la nueva Intermodal se construía a pocos metros y, ahora que su sustituta está prácticamente lista, la falta de una decisión resulta todavía más evidente.

El precedente de Vigo

El caso de Vigo añade presión a la comparación. La ciudad olívica inauguró su estación intermodal en 2021 y, desde entonces, la antigua estación de autobuses dejó de desempeñar el papel que había tenido durante décadas. Ahora, la Xunta ha dado un paso para que ese espacio pase al Ayuntamiento de Vigo mediante una cesión gratuita, incluyendo la parcela y los accesos.

El objetivo planteado para los terrenos es su transformación para crear zonas verdes y nuevos viales, integrando el espacio en la ciudad una vez desaparecida la función de terminal de autobuses. El movimiento de Vigo coloca inevitablemente el foco sobre A Coruña. El escenario es muy parecido en una cuestión fundamental: una nueva estación sustituirá a la antigua y dejará disponible un espacio urbano de enorme valor.

La Intermodal ya está obligando a reorganizar la ciudad

Mientras el futuro de la antigua terminal continúa sin resolverse, la apertura de la nueva estación sí está provocando cambios concretos en el funcionamiento del transporte público coruñés. La Xunta ultima los preparativos para la entrada en servicio de la Intermodal y ha trabajado con el Ayuntamiento en la reorganización de los itinerarios de los autobuses interurbanos.

Ambas administraciones han mantenido cinco reuniones técnicas para definir cómo accederán y saldrán los autocares de la ciudad y qué paradas tendrán una vez que la nueva terminal entre en funcionamiento. El objetivo es evitar que trasladar la estación hasta San Cristóbal suponga un perjuicio para los viajeros que viven lejos de la nueva terminal.

En este contexto aparece una de las principales novedades: la propuesta de crear una nueva parada de autobús metropolitano en la Ronda de Outeiro, a la altura del número 95, frente al CEIP San Francisco Javier y junto al parque de Oza. El punto se encuentra a unos 300 metros de la actual estación y permitiría mantener una parada próxima para los vecinos de zonas como Elviña y Monelos.

La parada daría servicio a líneas que actualmente circulan por la Avenida da Pasaxe y conectan A Coruña con municipios como Culleredo, Oleiros, Cambre y Sada, además de determinados servicios hacia Betanzos y Ferrol. La Xunta ha dado al Ayuntamiento un plazo de diez días para presentar alternativas antes de resolver sobre su ubicación definitiva. Es decir, la Administración autonómica y el Gobierno local ya están diseñando cómo funcionará la ciudad después de la estación de autobuses.

El gran espacio pendiente de decidir

A Coruña está a punto de inaugurar una infraestructura que cambiará por completo su mapa de movilidad, pero todavía no sabe qué hará con uno de los espacios urbanos que quedará liberado por ese cambio.

La vieja estación puede convertirse en un nuevo equipamiento público, una gran zona verde, un espacio para servicios municipales o cualquier otra fórmula que decidan las administraciones. También podría acabar siendo objeto de una operación urbanística de mayor alcance. Pero antes de decidir qué construir, qué derribar o qué transformar hay una pregunta previa que lleva años sin resolverse: ¿de quién es la estación?

La Xunta mantiene que es suya en virtud de las transferencias del Estado. El Ayuntamiento mantiene su defensa del interés municipal y los antecedentes sobre la propiedad de los terrenos. Mientras tanto, la Intermodal avanza y la antigua estación se acerca a su último capítulo como terminal de autobuses.

El momento de decidir qué viene después ya no parece lejano. Cuando los primeros autocares abandonen definitivamente la calle Caballeros rumbo a San Cristóbal, A Coruña tendrá delante un enorme espacio urbano con un futuro todavía en blanco.