A Coruña se prepara para recuperar en septiembre uno de sus paisajes más reconocibles: las retenciones en las principales entradas y salidas de la ciudad. El verano ha dado una tregua al tráfico, pero la vuelta al trabajo, el regreso de los colegios y el final de las vacaciones volverán a llenar las carreteras de vehículos prácticamente de un día para otro.
El regreso a la rutina llegará, además, en un momento especialmente delicado para la movilidad coruñesa. Varias de las grandes actuaciones que condicionan actualmente la circulación todavía estarán presentes durante los primeros días del curso, aunque algunas tienen precisamente septiembre como horizonte para quedar terminadas.
El resultado será una combinación conocida: más coches, más desplazamientos concentrados a primera hora y determinadas vías funcionando cerca de su límite de capacidad. Y cuando eso ocurre en A Coruña, un pequeño incidente puede ser suficiente para convertir una circulación lenta en un atasco de grandes dimensiones.
Alfonso Molina, el punto caliente
El principal protagonista volverá a ser Alfonso Molina. La avenida es la gran puerta de entrada a A Coruña para miles de vehículos procedentes del área metropolitana y una de las vías que más rápidamente acusa el incremento de circulación después del verano.
La vuelta al colegio será especialmente determinante. A primera hora coincidirán los desplazamientos hacia los centros de trabajo con los padres que llevan a sus hijos a clase y con el tráfico procedente de Culleredo, Cambre, Oleiros y otros municipios del entorno.
El año pasado, septiembre ya dejó jornadas especialmente complicadas en Alfonso Molina, con retenciones kilométricas provocadas por la combinación de tráfico intenso e incidencias puntuales. En una de ellas, una avería y varios accidentes terminaron agravando una situación que ya era complicada por la vuelta al colegio.
Este año, además, hay otro elemento que seguirá formando parte del paisaje: las obras de remodelación de la propia avenida. La actuación, impulsada por el Ministerio de Transportes, supone una transformación de uno de los principales accesos de la ciudad y contempla, entre otras mejoras, el aumento de capacidad de la avenida, nuevos accesos y pasarelas peatonales. El proyecto acumula afecciones derivadas de la complejidad de las canalizaciones y servicios subterráneos, y el Ministerio prevé dar un nuevo impulso a los trabajos a partir de septiembre.
El Ayuntamiento y el Estado han constituido precisamente una comisión de seguimiento para controlar la evolución del proyecto. El Gobierno local confía en que la segunda fase pueda adjudicarse antes de que termine 2026 y mantiene como horizonte que el conjunto de la actuación esté finalizado en el primer trimestre de 2028.
La buena noticia para los peatones es que una de las afecciones más visibles ya ha quedado atrás. La pasarela sobre Alfonso Molina entre Os Mallos, Cuatro Caminos y las estaciones de tren y autobús reabrió completamente hace unos días, aunque todavía quedan trabajos menores de jardinería y acondicionamiento.
Matogrande, otro embudo habitual
A pocos metros, el entorno de Matogrande volverá a ser otro de los puntos donde más se note la vuelta a la normalidad. Las incorporaciones y salidas de Alfonso Molina concentran buena parte del tráfico que se dirige hacia esta zona residencial y empresarial. A primera hora se mezclan los desplazamientos laborales con los movimientos relacionados con los colegios, lo que hace que la glorieta y sus accesos sean especialmente sensibles al aumento de vehículos.
Cuando Alfonso Molina empieza a acumular tráfico, el problema tampoco termina en la propia avenida. Las retenciones se pueden trasladar hacia Matogrande, A Zapateira y los diferentes accesos que distribuyen los vehículos hacia el entorno metropolitano.
A Zapateira y el campus: el atasco que llega con el colegio
La subida hacia A Zapateira es otro de los clásicos de septiembre. El regreso a las aulas tiene un peso especialmente importante por la concentración de centros educativos y por el tráfico hacia el campus universitario. El problema se repite cada curso: muchos vehículos realizan prácticamente el mismo recorrido y a la misma hora, generando un embudo difícil de absorber.
Ya el pasado septiembre se registraron importantes retenciones desde primera hora en la zona, con caravanas tanto en la carretera intercentros como en las incorporaciones desde la Tercera Ronda.
Por eso, para muchos conductores que llegan desde Culleredo o Arteixo, septiembre significa volver a asumir que un trayecto que en verano se realiza en pocos minutos puede multiplicarse durante las horas punta.
La Tercera Ronda también afronta septiembre con obras
La Tercera Ronda, una de las vías fundamentales para repartir el tráfico y evitar que todos los vehículos tengan que atravesar las arterias interiores de A Coruña, está inmersa en una actuación en el entorno de San Pedro de Visma. Los trabajos comenzaron a finales de junio y afectan a unos 340 metros entre la salida del falso túnel y la actual glorieta. La intervención está relacionada con la futura urbanización de Visma y contempla la reorganización del nudo, nuevos carriles, conexiones peatonales y un carril bici.
La actuación se ha dividido en cuatro fases precisamente para evitar el cierre completo de la vía y mantener al menos un carril por sentido durante los trabajos. Pero el calendario juega un papel importante: la previsión es que las obras se prolonguen hasta finales de septiembre. Por tanto, las primeras semanas del curso estarán marcadas por la convivencia entre el aumento habitual del tráfico y una actuación que todavía no habrá terminado.
Y su ubicación no es menor. La Tercera Ronda es una de las grandes alternativas para desplazarse por el oeste de la ciudad sin recurrir a Alfonso Molina. Cualquier reducción de su capacidad puede tener, por tanto, un efecto dominó sobre el resto de la red viaria.
La previsión es que septiembre permita cerrar esta actuación y recuperar la configuración definitiva del enlace. El nuevo diseño prepara además el acceso al futuro barrio de San Pedro de Visma, donde están previstas unas 3.600 viviendas.
La glorieta del Pavo Real, donde se cruzan varias rutas
En el otro extremo de la Tercera Ronda aparece otro punto especialmente sensible: la glorieta del Pavo Real, donde confluyen la propia ronda, Manuel Murguía y la Ronda de Outeiro. Es uno de esos lugares donde el tráfico puede atascarse rápidamente porque recibe vehículos procedentes de diferentes direcciones. A determinadas horas, la circulación que llega desde la Tercera Ronda se mezcla con la que entra desde Ronda de Outeiro y con los desplazamientos hacia Riazor y Los Rosales.
La zona ya ha protagonizado problemas de circulación en anteriores vueltas al colegio y constituye uno de los puntos habituales de congestión de la ciudad.
Ronda de Outeiro y los accesos al centro
La Ronda de Outeiro recuperará también buena parte de su tráfico habitual. Su condición de gran cinturón urbano hace que funcione como distribuidor para numerosos desplazamientos que no tienen como destino directo el centro. En septiembre, además, los trayectos hacia colegios y centros de trabajo se superponen a los desplazamientos de quienes utilizan la ronda para cruzar la ciudad, aumentando la presión sobre cruces y glorietas.
El tráfico de la Tercera Ronda y el de Ronda de Outeiro termina encontrándose en varios puntos, de manera que una retención en una de ellas puede acabar repercutiendo rápidamente en la otra.
Os Rosales, Riazor y Manuel Murguía
En el oeste de la ciudad, los accesos desde Los Rosales y Riazor también volverán a notar el cambio. La entrada y salida de los colegios, el tráfico hacia el centro y los desplazamientos relacionados con las instalaciones deportivas hacen que determinadas calles acumulen vehículos en momentos muy concretos.
No siempre son atascos kilométricos, pero sí retenciones recurrentes que pueden hacer que el conductor tenga que esperar varios ciclos semafóricos para avanzar.
Juan Flórez y Cuatro Caminos
Más hacia el centro, Juan Flórez y el entorno de Cuatro Caminos también recuperarán intensidad. La conexión entre el centro y Alfonso Molina convierte a esta zona en otro de los puntos donde se nota especialmente la vuelta al trabajo. A primera hora se suman además los movimientos vinculados a los colegios, mientras que por la tarde el tráfico vuelve a crecer con la salida laboral.
Cuatro Caminos funciona, además, como un gran distribuidor hacia diferentes barrios y hacia las estaciones de tren y autobús, por lo que cualquier problema en sus accesos puede tener consecuencias en varias calles al mismo tiempo.
El centro y las obras de Los Cantones
El tráfico no se concentrará únicamente en las grandes entradas. La vuelta de septiembre también se notará en las calles del centro, especialmente en los accesos desde Linares Rivas, la avenida del Ejército, Ramón y Cajal y las diferentes vías que conducen hacia el entorno de Cuatro Caminos.
A ello se suman las obras que continúan en el entorno de los Cantones, que mantienen determinadas afecciones sobre la circulación. El Gobierno local prevé que esta gran actuación esté terminada antes de Nochebuena, por lo que septiembre todavía encontrará a la ciudad con obras en pleno centro.
