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El Barrio das Flores se creó a finales de los años 60 como un gran núcleo residencial para la clase obrera. Hoy, más de medio siglo después, continúa manteniendo una fuerte identidad vecinal que lo ha convertido en una de las zonas de A Coruña conocidas por su particular celebración de San Juan, con una hoguera gigante, y por el festival Flores Rock, que este año se celebra del 4 al 6 de septiembre.

Cristina Coppa lleva viviendo en este barrio desde que nació. Su madre se mudó hace poco más de 45 años. "Se vino embarazada de mí, así que nací y crecí aquí, en la calle Violetas. Cuando era pequeña nos juntábamos todos los niños en las plazas para jugar, ahora muchos seguimos viviendo aquí y vamos por las segundas generaciones, que también viven en el barrio. Por ejemplo, mi hijo y mi nieta", cuenta a Quincemil.

El Barrio das Flores ha sabido adaptarse al paso del tiempo tras superar alguna que otra mala racha. Una de ellas, recuerda la coruñesa, estuvo marcada por la droga: "Fue más por gente que venía de fuera que de dentro del barrio, pero es un problema que hubo en toda la ciudad".

La vecina explica que vivir aquí es una experiencia muy tranquila y familiar llena de espacios verdes: "Hay familias que se mudan con niños, personas mayores que juegan a la llave y señoras mayores que se juntan en las plazas para hablar toda la tarde y, como no hay bancos, bajan las sillas de casa".

"El Flores Rock van a ser tres días de puro rock. Creo que con los años se convertirá en un festival nacional"

Cristina, vecina del Barrio das Flores

Aunque, Cristina denuncia el abandono de la zona en cuanto a conexiones de autobuses urbanos y por parte de las administraciones en sus calles: "Hace falta mucho ascensor y más accesibilidad. Hay mucha gente que ahora es mayor —los que me tuvieron en brazos y que jugaban conmigo— y es una tristeza porque podría estar todo mucho mejor arreglado y adaptado para ellos".

Ella vive en la calle Petunias, en uno de los edificios que forman parte de la conocida como Unidad Vecinal número 3, y señala que llevan años haciendo frente a toda una odisea para arreglar el edificio. "Fueron diseñados por el arquitecto José Antonio Corrales y tienen un Premio Nacional de Arquitectura, por ello desde hace años hay que pedir permiso a Patrimonio", dice. Un trámite burocrático que, indica, complica solicitar la instalación de ascensores e impermeabilizar las fachadas de las viviendas.

Un "pueblo" en la ciudad

Para Cristina la tranquilidad que se respira en el Barrio das Flores es comparable con la paz que se siente al vivir en un pueblo: "Para criar a un hijo es una zona maravillosa. Los coches pasan para aparcar, pero como las calles son cortadas no es muy peligroso".

Como su abuela vivía en la Sagrada Familia, señala que pudo ver de primera mano cómo sería vivir en otras áreas de la ciudad. "Son calles con carreteras estrechas y si quieres salir a andar tienes pocos sitios por los que ir como parques. Nosotros tenemos muchas zonas con verde, la verdad es que somos un barrio muy privilegiado", dice.

"Hay familias que se mudan con niños, personas mayores que juegan a la llave y señoras mayores que se juntan en las plazas para hablar toda la tarde"

Cristina, vecina del Barrio das Flores

Una vida de barrio que también se traslada a las celebraciones y actividades que cada año reúnen a cientos de vecinos en sus calles.

Si por algo es conocido el Barrio das Flores es por haberse convertido en los últimos años en uno de los puntos clave de celebración de San Juan en la ciudad lejos de las playas del Orzán, Riazor y Matadero. "Este año los jóvenes del barrio hicieron una Torre de Hércules enorme que ardió a medianoche. Los vecinos bajan a la calle y hacen churrascadas y sardiñadas, también cada vez viene más gente de fuera y se quedan encantados y vuelven a repetir", dice Cristina.

El primer fin de semana de septiembre el barrio vivirá una de sus citas más señaladas en el calendario: el Flores Rock. Un festival de rock alternativo que celebra este año su décima edición reuniendo a más de veinte grupos musicales, actividades familiares y eventos gastronómicos.

"Van a ser tres días de puro rock. Creo que con los años se convertirá en un festival nacional", afirma Cristina. Un evento cultural que le dará vida a los cuatro bares que hay en el barrio, así como a sus calles. "Vendrá gente de A Coruña y de fuera, está muy consolidado", concluye.