Se cumple una semana desde que una avería en la red de abastecimiento dejó sin agua al municipio de Oza-Cesuras y, aunque el suministro ya ha regresado a prácticamente todas las viviendas, la normalidad todavía está lejos. El agua sigue llegando turbia en algunos puntos, con un intenso olor a cloro y, sobre todo, continúa sin autorización para el consumo humano, lo que mantiene la incertidumbre entre los vecinos.
El problema comenzó el pasado jueves por la noche. Lo que inicialmente parecía una incidencia que se resolvería en pocas horas terminó prolongándose durante varios días y obligó a cientos de vecinos y negocios a buscar soluciones alternativas para cubrir sus necesidades básicas.
Uno de los establecimientos afectados fue el restaurante Casa Che, que permaneció cerrado durante todo el fin de semana al no disponer de agua. Su responsable, Marga, explica que, al principio, contaban con que fuera "una tubería rota y que se arreglaría en 24 horas", pero no fue así. "El servicio se restableció el domingo por la noche", asegura.
Al recuperar el suministro, la situación tampoco era la esperada. Según relata, "el agua salía muy turbia y con olor a purín", aunque con el paso de los días el aspecto ha mejorado. "Ahora ya es más transparente y huele a cloro. Creo que la van a analizar y que esta tarde nos dirán si ya es potable o no", comenta.
Pozo como alternativa
Ante la imposibilidad de utilizar el agua de la red, Casa Che ha optado por una solución de emergencia. "Por suerte tenemos un pozo que se había secado y llamamos a una empresa que lo reactivó, así que este fin de semana abriremos y tiraremos del pozo mientras tanto. Espero que se solucione todo pronto", señala Marga.
La situación es similar en muchos hogares del municipio. Verónica, una de las vecinas afectadas, asegura que el agua ya ha vuelto a la mayoría de las viviendas, pero insiste en que todavía no puede utilizarse con tranquilidad.
“A día de hoy tenemos agua en prácticamente todas las casas, pero aún sale un poco revuelta, con un olor muy fuerte a cloro y, en algunos casos, blanquecina con burbujas. Consecuencia: es como si todavía no tuviéramos agua, porque no han dado la aprobación para que podamos utilizarla", lamenta.
Aunque el suministro ya permite usos básicos como llenar las cisternas, muchos vecinos prefieren seguir extremando las precauciones. "Yo, por ejemplo, que tengo niñas, no me atrevo a bañarlas con esta agua", afirma Verónica.
A la espera de novedades
La principal preocupación de los afectados sigue siendo la falta de una confirmación oficial sobre la potabilidad del agua. Según explica Verónica, la empresa concesionaria les comunicó que avisaría en cuanto el agua fuera apta para el consumo, pero ese anuncio todavía no se ha producido.
"Estamos esperando el informe que confirme que el agua es totalmente segura, pero ni la empresa, ni el Concello, ni nadie nos dice nada ni nos da una previsión de cuándo estará solucionado", critica.
Así, una semana después del inicio de la avería, la incertidumbre sigue marcando el día a día de los vecinos de Oza-Cesuras, que reclaman información clara y una solución definitiva.
