Las obras para transformar los accesos al futuro barrio de San Pedro de Visma ya son una realidad en la Tercera Ronda. Desde junio, los conductores que circulan por uno de los principales accesos a A Coruña se encuentran con la primera gran afección al tráfico de una intervención que se prolongará hasta finales de septiembre y que supondrá una profunda remodelación del entorno de la rotonda del Pavo Real.
El estreno de las restricciones ha dejado una imagen muy distinta a la que muchos temían. Aunque a veces se registran pequeñas retenciones puntuales, la circulación está siendo mucho más fluida de lo esperado. El final del curso escolar y el inicio del periodo vacacional han reducido notablemente la intensidad del tráfico, permitiendo que los primeros días de obras se desarrollen sin grandes incidencias en una vía por la que habitualmente circulan miles de vehículos cada jornada.
En esta primera fase, los trabajos se han concentrado en el tramo comprendido entre la salida del falso túnel y la glorieta del Pavo Real. La actuación obliga a modificar la circulación para permitir la demolición de la mediana central de hormigón, que fue el primer paso de una intervención que cambia por completo la configuración de este acceso a la ciudad.
Durante estos trabajos, el tráfico queda canalizado por un único carril en el punto de actuación, una circunstancia que provoca reducciones de velocidad y algunas colas, especialmente en determinados momentos del día.
Pese a ello, la situación dista mucho de los escenarios de congestión que se habían planteado antes del inicio de la obra. La menor presencia de vehículos en las carreteras durante el verano está actuando como un aliado inesperado para minimizar el impacto de unas restricciones que, previsiblemente, serán más exigentes cuando regrese la actividad habitual tras las vacaciones.
La actuación forma parte de las obras de urbanización del núcleo de San Pedro de Visma, donde en los próximos años se levantará un nuevo desarrollo residencial con más de 3.600 viviendas, lo que obliga a adaptar una infraestructura viaria diseñada para un volumen de tráfico muy inferior al que soportará cuando el barrio esté completamente desarrollado.
El proyecto contempla una transformación integral del enlace entre Visma y la Tercera Ronda. La actual glorieta será reconfigurada para mejorar la capacidad de la vía y facilitar tanto las entradas como las salidas de la ciudad. El objetivo es que este acceso disponga de dos carriles de circulación por sentido, una mejora con la que el Gobierno local espera absorber el incremento de movilidad que generará el crecimiento urbanístico de la zona.
La intervención no se limita a la carretera. Aprovechando las obras, el Ayuntamiento está renovando buena parte de las infraestructuras subterráneas, sustituyendo las redes de saneamiento de aguas pluviales y residuales, el abastecimiento de agua, las canalizaciones eléctricas, la red de gas y el alumbrado público. También se pueden ver ya las nuevas aceras, recorridos peatonales accesibles y un nuevo tramo de carril bici que enlazará con el futuro desarrollo urbanístico de Visma, además de habilitar nuevas zonas de aparcamiento.
Mientras avanzan las obras, los vecinos ya empiezan a convivir con los cambios en la movilidad. En Os Rosales reconocen que las restricciones han generado algunas molestias, aunque las consideran asumibles. "Alguna queja hemos tenido, pero nos tenemos que buscar la vida los vecinos", resumen desde el barrio, donde muchos conductores han optado por modificar sus recorridos habituales para evitar la zona afectada.
La percepción es diferente en Riazor, donde las incidencias apenas se han dejado notar durante las primeras semanas de obra y no se han registrado quejas significativas entre los residentes.
En cambio, en el entorno de Peruleiro y Mariñeiros sí reconocen que las afecciones empiezan a ser visibles, aunque destacan que la señalización está facilitando la circulación. Los paneles informativos instalados recomiendan itinerarios alternativos por la avenida de Fisterra o la avenida de Arteixo para quienes no necesiten atravesar el punto de actuación, una medida que está contribuyendo a repartir el tráfico y evitar mayores problemas de circulación.
Desde el Ayuntamiento insisten en que las afecciones irán variando conforme avance la obra y recuerdan que la configuración actual es provisional. Fuentes municipales confirman a Quincemil que, una vez finalicen los trabajos previstos en este punto, la Tercera Ronda recuperará varios carriles de circulación, adaptados ya al nuevo diseño de los accesos a Visma.
La evolución del tráfico durante las próximas semanas estará muy condicionada por el calendario. Agosto suele ser uno de los meses con menor intensidad circulatoria en A Coruña, una circunstancia que permitirá ejecutar buena parte de los trabajos con un impacto menor sobre la movilidad. El verdadero examen llegará a partir de septiembre, cuando la vuelta al trabajo y el inicio del curso escolar devuelvan a la Tercera Ronda el volumen habitual de vehículos. No obstante, días como el del Eclipse de Sol del 12 de agosto, o incluso el trofeo Teresa Herrera que ese día recibirá al Real Madrid puede comprometer la circulación en la zona.
