Es una soleada tarde de verano. Un Alfa Romeo permanece aparcado en la base de la Agrupación de Tráfico de A Coruña, en el ayuntamiento de Oleiros, mientras Héctor Teixeira junto a un compañero revisa, casi de memoria, todo lo necesario para comenzar el servicio. Comprueba el etilómetro, prepara los dispositivos para las pruebas de drogas, revisa la documentación y confirma que cada elemento ocupa el lugar que le corresponde dentro del vehículo.
Es una rutina repetida cientos de veces, ejecutada con la naturalidad de quien lleva desde 1993 vistiendo el uniforme de la Guardia Civil. Antes incluso de arrancar el vehículo, siempre preparado para atender al ciudadano por encima de cualquier premisa, la emisora comienza a sonar. Es casi como un grupo de WhatsApp, esos que dificultan la tarea policial. Porque lo que puede ser un aviso inocente de "lagarto" en una carretera, puede comprometer un operativo por un robo en una vivienda.
Una patrulla solicita una comprobación de matrícula. Es rutina incluso. Otra comunica una incidencia en otro punto de la provincia. Desde la Central Operativa de Tráfico (COTA) llegan las primeras instrucciones del turno. Héctor sonríe mientras su compañero gira la llave del contacto y el juego de pedales, el mismo que cualquier conductor ejecutamos, hace el resto. "Nunca sabes qué te vas a encontrar". Quincemil les acompaña durante una jornada de trabajo.
La provincia de A Coruña se divide en cuatro sectores (A Coruña, Ferrol, Santiago y Corcubión). Héctor forma parte de una patrulla integrada, un servicio preparado para afrontar prácticamente cualquier incidencia relacionada con la circulación. En una misma tarde pueden realizar controles de velocidad, alcohol o drogas, inspeccionar el tacógrafo de un camión, auxiliar a un conductor averiado o intervenir en un accidente. "La carretera marca el trabajo. Nosotros no salimos pensando en poner multas. Salimos a patrullar", explica mientras abandona la base. Apenas termina la frase, la emisora vuelve a irrumpir con una nueva comunicación. Será una constante durante toda la jornada.
La Nacional 550, de palmo a palmo
El destino hoy es la N-550, una carretera que Héctor conoce prácticamente de memoria. La recorre desde hace años y no necesita mirar un mapa para anticipar dónde suelen producirse las retenciones, qué incorporaciones requieren mayor atención o en qué puntos son más habituales los accidentes. "Es una de las carreteras con mayor siniestralidad de Galicia porque atraviesa muchos núcleos urbanos y soporta muchísimo tráfico", reconoce. De ahí la importancia de su acción.
Mientras habla, sus ojos apenas permanecen unos segundos fijos al frente. Observa un peatón que cruza fuera del paso habilitado, un turismo que circula demasiado cerca del vehículo que le precede y otro que cambia de carril sin señalizar la maniobra. Todo ocurre mientras mantiene la conversación con absoluta normalidad. Da la sensación de que habla conmigo y con la carretera al mismo tiempo.
"Nunca sabes qué te vas a encontrar"
Héctor Teixeira, Guardia Civil de Tráfico
"Con los años aprendes a leer la circulación de otra manera", comenta sin dejar de observar cuanto sucede a ambos lados del coche. No habla de intuición, sino de experiencia. Muchos años recorriendo carreteras le han enseñado que muchas veces una intervención comienza por un detalle que para cualquier otro conductor pasaría desapercibido. "No buscas una infracción concreta. Buscas comportamientos que no encajan".
Esa forma de trabajar explica también una de las frases que repetirá varias veces durante la tarde. "Somos Guardia Civil con el apellido de Tráfico. No somos la DGT". Hace una breve pausa antes de completar la idea. "No somos cazadores ni los conductores son nuestras presas. Si nuestra presencia hace que alguien levante el pie del acelerador o decida no conducir después de beber, ya hemos conseguido nuestro objetivo".
Un positivo en drogas
No tarda en aparecer una situación que pone a prueba esa filosofía. Un turismo circula a una velocidad anormalmente reducida respecto al resto del tráfico. No invade carriles ni realiza maniobras peligrosas, pero hay algo en su forma de conducir que llama la atención de Héctor. Activa las luces prioritarias y el vehículo se detiene en el arcén. Antes de bajar del Alfa Romeo echa un vistazo al tráfico que sigue pasando a pocos metros y espera el momento adecuado para acercarse a la ventanilla. Su compañero aporta seguridad a la situación. La conversación transcurre con absoluta tranquilidad. Solicita la documentación, informa del motivo de la parada y realiza una prueba de alcoholemia que resulta negativa. Después llega el turno del test de drogas.
Mientras el conductor recoge la muestra de saliva con el bastoncillo, la carretera sigue su ritmo. Los camiones pasan a escasos metros del control, el viento golpea el chaleco reflectante de los agentes y la emisora continúa enlazando avisos de otras patrullas desplegadas por la provincia. Héctor apenas aparta la vista del conductor. No hay prisas ni tensión. Explica con calma cada paso del procedimiento y espera el resultado del análisis. Unos diez minutos después, el dispositivo confirma un positivo en cocaína. El conductor reconoce que había consumido antes de ponerse al volante. Los agentes realizan una segunda toma de muestra para su envío al laboratorio, inmovilizan el vehículo y comunican la actuación a la COTA. Si lo mueve, se enfrenta a consecuencias. Es advertido de ello.
"La carretera marca el trabajo. Nosotros no salimos pensando en poner multas. Salimos a patrullar"
Héctor Teixeira, Guardia Civil de Tráfico
La intervención concluye sin sobresaltos. Héctor regresa al coche patrulla, guarda el material y, antes de arrancar, resume en pocas palabras el sentido de todo el servicio. "No se trata de pillar a nadie. Se trata de evitar que una persona en estas condiciones siga circulando". Lo dice con la serenidad de quien ha repetido ese procedimiento decenas de veces, pero también con la convicción de alguien que conoce las consecuencias de llegar demasiado tarde.
Ingresó en la Guardia Civil en 1993 y reconoce que hay accidentes imposibles de olvidar. Por desgracia, conserva en su memoria muchos de los siniestros que ha tenido que atender. Caras, recuerdos, momentos y vivencias que van más allá del uniforme, ese que luce con orgullo benemérito. La respuesta explica mejor que cualquier estadística por qué insiste tanto en la prevención. Detrás de cada denuncia, de cada control de alcoholemia o de cada prueba de drogas hay demasiadas historias que comenzaron con una imprudencia aparentemente pequeña.
Una carga que se pierde por el camino
La conversación vuelve a quedar interrumpida por el servicio. Esta vez observan directamente un camión parado. Podía ser una avería, pero es una pérdida paulatina de la carga. Hay pequeñas piezas de poliestireno aparecen esparcidas sobre la calzada. El vehículo transporta dos grandes contenedores, uno encima del otro, y el superior no está correctamente asegurado. Los agentes asisten al camión y comprueban que parte del material se ha ido desprendiendo durante el trayecto. "Puede parecer una tontería, pero basta con que otro conductor haga una maniobra brusca para esquivarlo y el resultado puede ser muy distinto", comenta Héctor mientras inspecciona la estiba. Antes han avanzado a una zona segura. Lo primero es la seguridad, propia, del conductor del camión y del resto de usuarios de la vía.
"No se trata de pillar a nadie. Se trata de evitar que una persona en estas condiciones siga circulando"
Héctor Teixeira, Guardia Civil de Tráfico
La actuación sirve también para realizar un control completo del transporte. El conductor da negativo en la prueba de alcoholemia y entrega la tarjeta del tacógrafo. Los agentes descargan la información y revisan tiempos de conducción y descanso, permisos, documentación y posibles incidencias administrativas. Todo está en regla. Todo, salvo la forma en la que viajaba la carga. Faltaba una pequeña anécdota. La falta de la experiencia del conductor hacía que desconocía como se introducía el papel en el tacógrafo. Ayudar al ciudadano es otra de sus funciones y Héctor, no solo se lo coloca, sino que le explica el como.
La carretera obliga a mantener la atención hasta para localizar pirómanos
Mientras devuelve la documentación, el agente explica la infracción y desea buen viaje al conductor. Apenas cierra la puerta del Alfa Romeo cuando la emisora vuelve a sonar. Una patrulla del Seprona comunica el modelo y parte de la matrícula de un vehículo detectado en la zona de Malpica. No hay que salir a buscarlo ni montar un dispositivo específico. Basta con permanecer atentos por si aparece durante el servicio. Si alguna patrulla se cruza con él, deberá comunicar inmediatamente su localización a la Central Operativa de Tráfico. Héctor escucha el aviso, responde por radio y continúa conduciendo con la misma tranquilidad que ha mantenido desde el inicio de la tarde. Presuntamente, ha participado en un incendio forestal. Esos que por desgracia queman el monte gallego cada verano.
"Trabajamos muy coordinados con el resto de especialidades. Muchas veces nosotros somos los ojos de otros compañeros porque pasamos todo el día en la carretera", comenta mientras introduce varias matrículas en el Sistema Integral de Gestión Operativa (SIGO), una herramienta que permite consultar en cuestión de segundos datos del vehículo, permisos, incidencias o posibles señalamientos. "La tecnología ayuda mucho, pero primero hay que observar. Si no te fijas en lo que ocurre delante de ti, el ordenador no sirve de nada".
El auxilio al ciudadano, una de las funciones principales
La siguiente parada no tiene nada que ver con una infracción. Un turismo permanece averiado junto al arcén en un ramal y espera la llegada de una grúa. Héctor y su compañero estacionan el coche patrulla protegiendo la zona antes de acercarse al conductor, que observa con cierta preocupación su propio vehículo detenido.
"Trabajamos muy coordinados con el resto de especialidades. Muchas veces nosotros somos los ojos de otros compañeros porque pasamos todo el día en la carretera"
Héctor Teixeira, Guardia Civil de Tráfico
Tras comprobar que se encuentra correctamente situado detrás del quitamiedos, siendo desplazado por lo propios agentes mediante el uso de sus propios brazos, el hombre saca una baliza V-16. La sostiene unos segundos entre las manos y reconoce que nunca la ha utilizado. Héctor la activa, le explica cómo funciona y dónde debe colocarla para garantizar que sea visible desde la distancia. Después comprueba que todo queda correctamente señalizado y espera junto al conductor la llegada del servicio de mantenimiento de la autopista. "Todavía hay mucha gente que no sabe utilizarla, y para eso también estamos nosotros", comenta antes de regresar al coche patrulla. La grúa no daba servicio sin la presencia de Mantenimiento o Guardia Civil, dado que ha habido incidencias en los últimos días. En este caso, las averías apuntan a falta de mantenimiento, pero las apariencias a veces engañan. Solo el mecánico lo podrá confirmar.
Cuando los indicios señalan
La carretera vuelve a exigir toda su atención pocos kilómetros después. Un turismo hace sonar el claxon a modo de saludo con otro conductor, una conducta prohibida aunque esté socialmente aceptada, circula demasiado cerca del vehículo que le precede y uno de los ocupantes, su conductor, lleva el brazo completamente apoyado fuera de la ventanilla. No existe una infracción grave que justifique por sí sola una intervención inmediata, pero el conjunto de pequeños detalles llama la atención del compañero de Héctor. Activa las luces prioritarias y el conductor detiene el coche en el arcén. "No es intuición. Es experiencia. Hay comportamientos que, cuando los ves juntos, te hacen pensar que merece la pena comprobar que todo está en orden", explica mientras solicita la documentación.
Mientras habla con el conductor, Héctor mantiene activo un control preventivo de alcoholemia. Uno tras otro, los conductores soplan en el etilómetro y continúan su camino tras obtener un resultado negativo. Solo uno de ellos se queda muy cerca del límite permitido al marcar 0,21 miligramos por litro de aire espirado. Perfil de familia, con niños en el vehículo. Apenas unas centésimas más habrían supuesto una denuncia. El agente le recuerda la importancia de no apurar nunca esos márgenes y el conductor continúa su viaje. La escena resume buena parte del trabajo que desarrolla la Agrupación de Tráfico: detectar situaciones de riesgo antes de que lleguen a convertirse en un problema.
"Hay comportamientos que, cuando los ves juntos, te hacen pensar que merece la pena comprobar que todo está en orden"
Héctor Teixeira, Guardia Civil de Tráfico
La consulta de la documentación del turismo detenido previamente deja otro dato llamativo. El conductor había perdido la vigencia del permiso de conducir en dos ocasiones y había recuperado el carné el pasado mes de mayo después de superar el curso obligatorio de sensibilización y reeducación vial. Esta vez "ha aprendido", reconoce. Sin embargo, toda la documentación está en regla y puede continuar la marcha. Le devuelven los papeles con la misma educación con la que se los pidió. Durante toda la tarde, Héctor y su compañero no levantan la voz, ni siquiera cuando denuncian a un conductor o inmovilizan un vehículo. La autoridad la ejercen desde la tranquilidad, sin necesidad de añadir una sola palabra de más.
Otra carga que obliga a cortar un carril
La emisora vuelve a romper el silencio cuando la patrulla abandona el control. Esta vez el aviso obliga a desplazarse hasta una incorporación a la autopista, en las proximidades de Santiago, donde un vehículo ha perdido parte de la carga. Cuando llegan al lugar, Protección Civil de Ames y el personal de mantenimiento ya trabajan para retirar los objetos que permanecen esparcidos sobre la calzada. Los agentes colocan el Alfa Romeo protegiendo la zona y regulan la circulación mientras se limpia el carril afectado. Los conductores reducen la velocidad al pasar junto a la incidencia, aunque probablemente ninguno sea consciente de que un simple fallo al asegurar una carga ha obligado a movilizar a varios servicios y a cortar parcialmente el acceso a la autopista. "Muchas veces una pequeña imprudencia termina generando un problema mucho mayor", comenta Héctor antes de abandonar el lugar. Hoy son medios por un corte. Mañana pueden ser medios sanitarios, necesarios también para otro ciudadano aunque el triaje no lo entienda como prioritario.
La seguridad ciudadana no se puede desvincular de la circulación
La tarde entra en su recta final, pero el ritmo no disminuye aunque el sol se vaya poniendo. Durante un nuevo control, un conductor supera la prueba de alcoholemia sin ninguna incidencia y presenta toda la documentación en regla. Sin embargo, al consultar sus datos, el sistema informa de que sobre esa persona existe un señalamiento en vigor. No se trata de una orden de detención ni de búsqueda, por lo que puede continuar su camino con normalidad. No es necesaria una operación especial, ni efectos del cine. Tan solo, sentido común y trabajo serio.
"Era peor tener un accidente"
Héctor Teixeira, Guardia Civil de Tráfico
La patrulla simplemente comunica a través de la COTA que esa persona ha sido identificada en ese lugar y a esa hora para que la unidad responsable disponga de esa información. "Muchas veces colaboramos en investigaciones sin saber siquiera cuál es el motivo. Nuestra obligación es comunicarlo", explica Héctor mientras registra la actuación en la aplicación correspondiente.
Una ITV caducada hace 24 años
La última intervención del turno parece, en un primer momento, una comprobación rutinaria. Una excavadora llama la atención de los agentes por el evidente deterioro que presenta. El conductor supera la prueba de alcoholemia. Sin embargo, la revisión de la documentación descubre un problema mucho más serio. La máquina continúa figurando a nombre de una empresa que ya no existe, con vinculación familiar, y la ITV lleva caducada desde el año 2002, cuando el Mundial se jugó en Corea y Japón.
El conductor escucha las explicaciones con resignación y decide abonar la sanción con tarjeta en ese mismo momento. "Era peor tener un accidente", comenta el agente como respuesta a su mala suerte. El conductor incluso se lamenta de para que le vale el seguro. "Para evitar una multa, porque sin ITV no le cubre", le asesora Héctor. Esta es una de las luchas más desconocidas: si circulas bajo los efectos del alcohol, o sin la ITV en regla, los seguros obligatorios no se harán cargo de tu coste sanitario o de los costes que generes, con el problema económico que ello conlleva. Algo que no conoces hasta que lo sufres.
La máquina se queda inmovilizada. El conductor deberá regresar a casa por medios alternativos. Y el día siguiente, "al psicotécnico", porque debe solucionar situaciones documentales.
En circulación las 24 horas del día
Cuando el Alfa Romeo regresa a la base ya ha caído la noche. Héctor guarda el etilómetro, recoge el chaleco reflectante y ordena el material exactamente igual que lo hizo antes de comenzar la patrulla junto a su compañero. Durante toda la jornada, un conductor dejó de circular después de dar positivo en cocaína, un camión fue obligado a asegurar correctamente una carga que iba perdiendo, una avería pudo resolverse sin consecuencias, otra incidencia obligó a cortar parcialmente un acceso a la autopista, una persona con un señalamiento en vigor fue localizada, varias zonas fueron aseguradas y una excavadora que llevaba más de dos décadas sin pasar la ITV quedó inmovilizada.
"Todavía hay mucha gente que no sabe utilizarla (la baliza V-16), y para eso también estamos nosotros"
Héctor Teixeira, Guardia Civil de Tráfico
Justo antes de abandonar la base, la emisora vuelve a sonar. Otra patrulla responde al aviso y sale a recorrer las mismas carreteras por las que Héctor acaba de pasar. Él se marcha a casa después de una jornada más. La carretera, en cambio, continúa abierta. Y después de acompañarle durante varias horas, resulta fácil entender que aquella primera frase que pronunció antes incluso de arrancar el motor no era una simple expresión. Era la mejor definición posible de su trabajo: "Nunca sabes qué te vas a encontrar".
