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La CIG salió a la calle este lunes en varias ciudades gallegas, entre ellas A Coruña, para defender el sistema público de pensiones y denunciar el rechazo en el Congreso del decreto que incluía su revalorización. Las concentraciones tuvieron lugar delante de las sedes del INSS.

El sindicato considera que esta decisión supone un nuevo golpe para las personas jubiladas y pensionistas, que vuelven a quedar en una situación de indefensión e incertidumbre.

Desde el Colectivo de Personas Jubiladas y Pensionistas de la CIG alertan de que los derechos de este colectivo siguen siendo utilizados como moneda de cambio y arma política, al margen de la realidad social.

En este sentido, recuerdan que llevan años advirtiendo de las consecuencias de reformas injustas y regresivas que han deteriorado el poder adquisitivo de las pensiones y han debilitado el Sistema Público, dificultando el acceso de la clase trabajadora a una pensión digna.

El sindicato subraya que hace apenas una semana se movilizó en todas las ciudades gallegas para exigir la revalorización de las pensiones conforme al IPC real interanual, una actualización garantizada por ley, la derogación inmediata de las reformas de las pensiones y una pensión mínima igual al Salario Mínimo Interprofesional, tal y como recoge la Carta Social Europea.

La CIG denuncia que no es suficiente con subidas basadas en el IPC medio, ya que mientras la revalorización no sea automática y esté blindada legalmente, las pensiones seguirán siendo objeto de negociación política entre distintas fuerzas parlamentarias.

A su juicio, la votación de la pasada semana es una prueba más de que las personas pensionistas siempre acaban perdiendo en este juego político, al tumbarse incluso una subida que ya consideraban claramente insuficiente.

Ante esta situación, el sindicato "afirma con rotundidad" que no va a callar ni a resignarse, y que no aceptará que se negocie con las pensiones ni que se utilicen como instrumento de confrontación política.

Por ello, la CIG advierte de que seguirá movilizándose las veces que sean necesarias para exigir que no se mercadee con las pensiones, que se deroguen las reformas vigentes y que se establezca por ley la revalorización automática según el IPC acumulado.

"Lo que está en juego no son cifras ni porcentajes, sino la dignidad de cientos de miles de personas que, tras toda una vida de trabajo, tienen derecho a vivir con seguridad, estabilidad y sin incertidumbre", señalan desde la organización en el manifiesto que leyeron en las concentraciones.