Los coches verdes de la empresa Bolt (no todos son del mismo color) circulan desde hace meses por las calles de A Coruña. Son vehículos de transporte con conductor (VTC) que realizan un servicio similar al de los taxis para los que el Ayuntamiento trata de elaborar una regulación específica. De momento, por norma no pueden moverse por la ciudad, pero lo hacen, lo que ha originado protestas de los taxistas tradicionales, que se repitieron esta semana.
Uber o Cabify son otras firmas como Bolt que esperan por esa regulación. Mientras, ofrecen su contratación a los ciudadanos para cubrir trayectos interurbanos, que ampara la ley gallega reguladora del taxi, y también para movilizar a usuarios dentro de la ciudad, que la misma norma no permite. Ahí surgen las protestas.
Con la legalidad en entredicho, los taxistas afrontan la situación con distinta paciencia, divididos, aunque todos (tanto de A Coruña como de Santiago, Vigo y otras localidades) quieren esa regulación concreta que permita la igualdad de condiciones en el servicio.
Mientras un grupo sale a las calles y marcha de forma ruidosa ralentizando el tráfico para reclamar al Gobierno local que sancione las irregularidades ya notificadas por la Xunta, otro, representado por las asociaciones del sector en A Coruña (Tele Taxi y Radio Taxi), confía en silencio en que el Concello les transmita el texto de una futura ordenanza reguladora, que deberá pasar por el Pleno.
Taxistas avanzan a pie por la Marina reclamando al Gobierno local una solución por el servicio de VTC.
Antes, para ser redactada, habrá una consulta pública anunciada por el Gobierno local para recabar opiniones de los vecinos y los sectores afectados, a la que acompañará un estudio técnico "para saber con certeza si es preciso iniciar el proceso de autorización de servicios urbanos de VTC", según explicó este jueves la concejal de Mobilidade, Noemí Díaz.
Bolt quiere formar parte de ese "canal de comunicación abierto" para apoyar su servicio en "seguridad jurídica" sin que "el Ayuntamiento y la Xunta se pasen la pelota" respecto a quién corresponde regular la actividad.
Su director en España, Daniel Georges, apunta que existe jurisprudencia estatal y europea, así como "casos de buenas prácticas" que avalan la convivencia de VTC y taxis "en interés general de los ciudadanos".
La explicación jurídica
A la polémica operatividad de los VTC no ha ayudado la interpretación jurídica de su actividad. En octubre pasado, un auto del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) en respuesta a un recurso de Uber que solicitaba medidas cautelares respecto a la ordenanza de movilidad estableció el derecho de estos vehículos a acceder y circular por las zonas de bajas emisiones (ZBE) y calles peatonales del municipio de A Coruña en las mismas condiciones determinadas para los taxis.
Los magistrados, amparados en el fomento de la reducción de emisiones contaminantes que persigue la ordenanza municipal de movilidad, no apreciaron "perjuicio" para el Concello en que "ambos medios de transporte [taxis y VTC] puedan circular en igualdad de condiciones" por las calles de la ciudad.
Taxis aparcados en O Parrote al final de la protesta de esta semana en A Coruña.
Un mes después el TSXG aclaró, a petición del Ayuntamiento, el auto anterior, señalando que mientras no esté aprobada la ordenanza específica para los VTC no se podrán otorgar autorizaciones para la prestación de servicios urbanos. La circulación de los vehículos de Uber, Bolt y otras compañías, por tanto, solo podrá hacerse entre municipios.
Georges matiza que el tribunal va a seguir analizando el recurso en contra de la ordenanza para determinar si realmente la regulación municipal se ajusta a la jurisprudencia.
Una demanda alta
El Concello ha insistido en que trabaja en la redacción de la ordenanza para los VTC sin dejar de criticar a la Xunta de Galicia por no regular directamente el servicio y trasladar la responsabilidad a los ayuntamientos. La administración local también aborda un acuerdo con el municipio vecino de Culleredo para ordenar el servicio de taxi en el aeropuerto de Alvedro.
Un VTC de Bolt.
Ahora da el paso de convocar una consulta a ciudadanos y sectores afectados y obtener un estudio técnico para darle más solidez a su propuesta reguladora. La duda es saber si mientras tanto los taxistas más críticos van a esperar a que culminen estos pasos o seguirán movilizándose en las calles.
En medio de esta situación que incomoda al sector, los VTC se asientan en la ciudad, según el sector. "Cada mes que pasa hacemos más y más viajes, tanto taxis que trabajan con nosotros en la plataforma como VTC", explica el director de Bolt en España. El total de vehículos de los que dispone en la actualidad esta empresa es de "unos ochenta o noventa".
"No somos capaces de dar abasto con el servicio. Hay momentos en los que tenemos tiempos de espera altos porque el 50% de las peticiones que se hacen a través de la plataforma no se pueden atender al no haber vehículos suficientes", explica Georges. "Esto pone de manifiesto que hay bastante más demanda que oferta. Nuestra prioridad ahora es ir aumentando esa oferta".
