La pasarela por la que debía haber cruzado el hombre que murió atropellado el domingo en la AP-9 de A Coruña lleva un año cerrada. Una valla advierte de que está prohibido el paso en el puente que atraviesa Alfonso Molina a la altura de la Coca-Cola. El mismo punto donde se produjo el siniestro.
El suceso tuvo lugar el pasado domingo, alrededor de las 20:00 horas, en el kilómetro 2 de la AP-9. El hombre, de unos ochenta años, fue alcanzado por una camioneta cuando intentaba cruzar la avenida. Las circunstancias exactas que lo llevaron a hacerlo se desconocen y no se descarta que pudiera haberse desorientado, teniendo en cuenta su edad y la complejidad del entorno. "Non é fácil chegar se non coñeces", explica Mónica Díaz, presidenta de la asociación de vecinos de Eirís.
En ese punto, las alternativas peatonales son las pasarelas de Palavea o la de Elviña. Caminar hasta esta última apenas lleva unos minutos más, aunque el itinerario no presenta las mejores condiciones para el peatón: "Terías que ir por unha costa moi empinada e chea de terra ou polo borde de Alfonso Molina abaixo".
"Queixámonos varias veces pero sempre nos din que xa falta pouco. Prevían abrilo en marzo do 2025", denuncia Díaz. La pasarela quedó inutilizada con el inicio de las obras de remodelación de Alfonso Molina, hace algo más de un año, según explican. El proyecto de la avenida contempla la sustitución de la pasarela de Elviña, en el tramo de Monte Mero, mientras que la situada junto a la Coca Cola se mantendría. Aun así, fue necesario cerrarla para levantar el pavimento en la zona.
Se trata de un punto especialmente sensible, ya que por allí acceden a la avenida vehículos procedentes de la AP-9 a 120 km/h, pese a que una señal limita el máximo a 80 a la entrada de Alfonso Molina. El hombre falleció en el acto tras ser golpeado por el espejo retrovisor de una furgoneta cuyo conductor no lo vio cuando cruzaba.
Alfonso Molina a la altura de la Coca Cola
"Como tal, esa pasarela ya estaba contemplada para mejorar la movilidad y la integración de la zona", explica Álvaro Pérez, presidente de la asociación de vecinos de Palavea, Os Nosos Lares. Según indica, su uso había ido disminuyendo con los años, especialmente tras el cierre del local de hostelería que había en la mediana de Alfonso Molina: "Al desaparecer ese punto de atracción, la pasarela fue perdiendo utilidad".
Álvaro insiste en que el debate debe ir más allá de una infraestructura concreta. "Es importante integrar el trecho entre Palavea y Monte Mero. Eso debería materializarse dentro del PIA de Monte Mero, que es el que afecta a ese ámbito de actuación, para garantizar una continuidad peatonal y unas condiciones de seguridad adecuadas".
Un punto negro de accidentes solucionado
En febrero de 2024 se inauguró la pasarela que une Palavea con Pedralonga y Eirís, una vieja reivindicación vecinal. "La gente cruzaba de forma irregular", recuerda. Muchos peatones atravesaban la avenida para coger el autobús en la parada próxima al Alcampo en dirección a la periferia.
"Con los años, el volumen de tráfico fue creciendo y desde la asociación siempre vimos este tema como una preocupación", añade Álvaro. En este contexto, sigue sin conocerse qué motivó exactamente al hombre a cruzar Alfonso Molina por la calzada, una decisión que pudo estar condicionada por múltiples factores, entre ellos una posible desorientación. Aun así, este suceso ha movilizado a los vecinos, que piden que se abra el acceso de nuevo o se busquen otras alternativas.
