16 enero, 2022 03:14

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El tiempo que ha transcurrido desde aquella madrugada del 15 de abril de 1912, en que el RMS Titanic desapareció en las frías aguas del Atlántico norte, provocando más de 1.500 muertes por ahogamiento y congelación; la filmografía que se ha hecho sobre la tragedia, los testimonios de las investigaciones que se hicieron en Gran Bretaña y EEUU e incluso el hecho de que entre su pasaje se encontrasen algunas de las personas más ricas del mundo, han convertido el recuerdo del hundimiento en un suceso casi romántico. Y, desde luego, en el más mediático de la historia.

A las 12:00h del día 10 de abril de 1912, el Royal Mail Steamer Titanic, buque insignia de la naviera White Star Line, zarpó del puerto de Southampton, Inglaterra, en lo que sería su viaje inaugural hasta Nueva York, haciendo escala en Chesburgo, Francia y Queenstown (ahora Cobh), Irlanda, para recoger pasajeros y desembarcar a aquellos que solo cruzaban el canal.

Transportaba a 2.208 personas, entre pasajeros y tripulantes, de las 3.500 que podía alojar, en una mezcla ecléctica de la sociedad, donde la primera clase era lo más selecto de la sociedad eduardiana, mientras que la tercera clase fue ocupada en su mayor parte por inmigrantes.

Los tres primeros días de viaje sucedieron con mucha calma: buen tiempo, y tranquilidad. El día 13, comenzaron a llegar los primeros avisos de hielo, y el día 14, a las 22:40, el Titanic, que viajaba a 22,5 nudos, chocó contra un iceberg en la costa de Terranova, Canadá, a 500 km de su destino. A las 02:18h -cuatro días, diecisiete horas y treinta minutos después de zarpar-, las luces del barco se apagaron para siempre. Dos minutos después, el Titanic se partió en dos y se hundió.

Decenas de personas vieron partir al Titanic desde Southampton.

Decenas de personas vieron partir al Titanic desde Southampton.

Sobre los pasajeros famosos y ricos se ha hablado mucho: el multimillonario John Jacob Astor, que había embarcado con su esposa; Isidor Strauss, propietario de los almacenes Macy’s, que también embarcó con su mujer; o Benjamin Guggenheim, conocido como el rey del cobre y que viajaba con su amante. Ellos, los famosos millonarios, y sus biografías, aún acaparan la prensa cuando se habla del hundimiento del Titanic. Sin embargo, hay más, mucho más, entre los pasajeros que se cruzaban en las cubiertas del fastuoso trasatlántico.

Entre los pasajeros famosos destacan el propietario de los almacenes Macy's o Benjamin Guggenheim, el 'rey del cobre'

La falta de control en la seguridad de la época, y la ausencia de documentación para la identificación personal, hizo que muchas personas viajasen con nombres falsos, incluso que no se investigara si tenían antecedentes. Normas y carencia de requisitos, que no excluían a los miembros de la tripulación.

Obviamente, la carencia de documentación provocó que se colaran en el buque todo tipo de oportunistas, espías, bígamos, estafadores, ladrones, y asesinos. Criminales en ese momento o que lo serían en el futuro; incluso personas consideradas malhechores en aquel momento, que en la sociedad actual no serían vistas como tales. 

EL ESPAÑOL | Porfolio ha accedido a las fichas laborales de algunos de los más representativos, en concreto, de los que formaban parte de la tripulación. Son documentos del Registro de la Marina Mercante de Reino Unido; son hombres y mujeres que seguro que hoy no llegarían a formar parte ni del pasaje ni mucho menos de la tripulación. O al menos eso sería lo esperable. 

La información del resto de los criminales citados viene de distintas fuentes, como la lista de tripulantes del barco, la Encyclopedia Titanica y el Titanic Inquiry Project

Fotograma de la película Titanic, de James Cameron.

Fotograma de la película Titanic, de James Cameron.

George Francis Mcgough: Irlandés. 36 años. Marinero de Primera. Embarcó el 6 de abril en Southampton y fue rescatado en el bote número 9. En 1900 mató a un compañero durante una pelea. Fue acusado de asesinato y declarado culpable de homicidio involuntario, condenado a quince meses de prisión y trabajos forzados. En 1910 fue declarado culpable de agresión sexual y condenado a tres meses de trabajos forzados. Falleció el 6 de mayo de 1940, en Essex, Inglaterra.

William Mintram: Inglés. 46 años. Fogonero. Embarcó en Southampton. En 1882, apuñaló e hirió a un hombre siendo condenado a un mes de trabajos forzados. Entre 1893 y 1901, fue condenado por diferentes motivos, entre los que figuran embriaguez y agresiones a un oficial de policía. En 1902 mató a su esposa apuñalándola por la espalda. Fue condenado por el juez John Charles Bigham (el mismo que investigó el hundimiento), por homicidio, a doce años de prisión en HMP Winchester. Murió en el hundimiento, y su cuerpo nunca fue recuperado.

George Brereton: Estadounidense. 37 años. Pasajero de primera clase. Un estafador y tahúr profesional. Se paseaba por la sala de fumadores acechando a una víctima fácil a la que sacarle el dinero con las cartas. Sobrevivió al hundimiento y en el Carpathia, el vapor que rescató a los supervivientes, estafó a un pasajero, con una falsa carrera de caballos. En 1915, fue multado y sentenciado a dos años de prisión por haber estafado a dos granjeros. Se quitó la vida en 1942, disparándose en la cabeza.

William Thomas Abrams: Inglés. 34 años. Fogonero. Embarcó en Southampton. En 1911, fue condenado por bigamia y cumplió condena en la prisión HMP Winchester. Murió en el hundimiento y su cuerpo nunca fue recuperado.

Robert Hichens: Inglés. 29 años. Intendente en el Titanic. Hitchens estaba al timón del barco cuando el Titanic chocó contra el iceberg. Sobrevivió a bordo del bote salvavidas número 6. En 1933, intentó matar a un hombre que pensó que lo había estafado en la compra de un barco. Fue condenado a cuatro años de prisión por intento de asesinato. Falleció en 1940.

Ficha policial de Robert Hichens

Ficha policial de Robert Hichens

Solomon Bowenur: Lituano. 42 años. Comerciante. Pasajero de segunda clase. En 1900 estaba cumpliendo condena en el correccional del condado de Suffolk, en Boston. Se desconoce el crimen. Falleció en el hundimiento y su cuerpo nunca fue recuperado.

Dorothy Gibson: Estadounidense. 22 años. Pasajera de primera clase que sobrevivió al hundimiento. Actriz y cantante, protagonizó la primera película que se grabó sobre el hundimiento, Saved from the Titanic, en la que se interpreta a sí misma. En mayo de 1913, Dorothy atropelló y mató a un peatón mientras conducía su automóvil, y en 1944, fue arrestada por la Gestapo y encarcelada por espiar en Italia y Suiza.

Harry Homer: (Inscrito como E. Haven). Estadounidense. 40 años. Viajó en el Titanic como pasajero de primera clase. Sus delitos como estafador en el juego hicieron que en 1906 fuera incluido en la lista de criminales de EEUU, con el alias de Harry Dillon. En 1914, fue arrestado en Ohio y sentenciado a dos años en la penitenciaría federal de Atlanta. En 1915, fue arrestado en San Francisco y en noviembre de ese mismo año fue arrestado en Chicago. Falleció en Manhattan, Nueva York, en 1939.

John Collins: Inglés. 38 años. Fogonero. Condenado por bigamia. Sobrevivió al naufragio, y falleció de cáncer en 1950. 

Ficha policial de John Collins.

Ficha policial de John Collins.

Luigi Finoli: Italiano. 41 años. Pasajero de tercera clase que sobrevivió al hundimiento. Personaje dado a los altercados. Según los informes, la Cruz Roja estadounidense le negó asistencia adicional debido a su comportamiento agresivo.

Louis Kinsella: Inglés. 30 años. Fogonero. En 1909, bajo la influencia del alcohol, discutió con su esposa y la apuñaló, dejándola herida. Fue condenado a dos meses de prisión. Kinsella falleció en el hundimiento y su cuerpo no se recuperó.

Ernst Moraweck: Estadounidense. 54 años. Médico. Se ganaba la confianza de mujeres ancianas, solitarias, y ricas, consiguiendo que lo dejaran como beneficiario en sus testamentos después de su muerte, haciéndose con el dinero y las propiedades de las ancianas. Falleció en el hundimiento y su cuerpo no se recuperó nunca.

Michel Navartil: Francés. 31 años. Pasajero de segunda clase. Estaba separado y aprovechó un fin de semana que tenía a sus dos hijos para secuestrarlos y embarcar en el Titanic. Los niños sobrevivieron, pero Navartil falleció en el hundimiento. Su cuerpo fue recuperado por el vapor Mackay-Bennett, y enterrado en el cementerio de Halifax, Nueva Escocia, Canadá.

Alfred John Alexander Podesta: Inglés. 24 años. Fogonero. En 1915, fue acusado de negligencia en sus funciones y de obstaculizar el viaje por no llegar a tiempo -en evidente estado de embriaguez-, al muelle de Southampton desde dónde debía partir el barco en el que trabajaba. Fue condenado a doce semanas de trabajos forzados. Sobrevivió al hundimiento y falleció en Southampton en 1968.

Ficha policial de Podesta

Ficha policial de Podesta

John Thomas Poingdestre: 27 años. Marinero de Primera. Antes de 1909, había sido encarcelado en dos ocasiones por incumplir las normas. En marzo de ese mismo año, consiguió trabajo a bordo del Vivid, pero fue acusado por un chico de haberlo sodomizado en cubierta. Las pruebas presentadas en su contra provocaron su despido. Sobrevivió al naufragio, pero no consta dónde y cómo falleció.

Ficha policial de Poingdestre

Ficha policial de Poingdestre

Christopher Arthur Shulver (se hacía llamar John Dilley): Inglés. 28 años. Fogonero. En mayo de 1909 fue encarcelado por robo. En agosto del mismo año fue encarcelado tres meses por diversos hechos criminales. En  noviembre, volvió a ser condenado por robo de dinero. En 1910 fue encarcelado nueve meses por hurto y en 1911 a seis semanas de cárcel por robo. Sobrevivió al hundimiento y en su declaración ante los medios puso de manifiesto el incendio en las calderas del bunker 9 que sufrió el Titanic poco después de salir del puerto de Southampton. Su trágica experiencia en el hundimiento no le eximió de continuar delinquiendo, y en 1913 volvió a ser condenado por robo, y en 1914 fue condenado a tres meses de prisión por robar un abrigo. Falleció en 1922, a causa de una explosión accidental en el transatlántico Adriatic.

Cabe preguntarse qué hubiera pasado si algunos de los que se salvaron y continuaron delinquiendo no hubieran sobrevivido: ¿cuántas vidas y cuántas familias hubiesen evitado el sufrimiento

El malogrado viaje del trasatlántico no ha dejado huellas de cuantas fechorías se pudieron cometer en los cuatro días de travesía. Por supuesto, tampoco se puede saber cuántas se hubiesen cometido en el transatlántico si el Titanic hubiera llegado a su destino.