Dron sobrevolando un cultivo en España

Dron sobrevolando un cultivo en España José Antonio Jiménez Berni - IAS-CSIC Omicrono

Tecnología

El sistema español de robots y drones que aumenta la producción de olivos y pistachos con el mínimo riego

Detectar zonas encharcadas o árboles que demandan más riego, este sistema analiza cada árbol para ser más precisos y aumentar la producción.

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Los agricultores españoles llevan años lidiando con sequías cada vez más crudas. La cuestión ya no es el ahorro de agua, sino que este uso restringido afecte lo menos posible a los cultivos. Con este reto en mente, la tecnología se presenta como una herramienta clave para detectar los puntos más débiles dentro de cada plantación.

"Creo que el olivar español es un modelo por cómo se ha implantado el riego localizado en prácticamente el 99% del cultivo leñoso, cosa que en muchos países no es así”, explica en una entrevista a EL ESPAÑOL-Omicrono el científico titular del IAS-CSIC, José Antonio Jiménez Berni. "Tenemos muchas empresas punteras en cuestión de gestión de riego y tecnología agrícola, además de en investigación, a veces parece que solo hay en países como Estados Unidos o Israel los únicos con tecnología de vanguardia", añade.

Jiménez Berni lidera desde hace años un equipo de investigadores del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Córdoba, que ha desarrollado soluciones como el robot CROPTIMUS-PRIME, un laboratorio andante que recorre los cultivos en busca del próximo cereal que demuestre más resistencia al cambio climático y a las nuevas enfermedades.

Este equipo ha dado un paso más en su trabajo enfocado a la mejora agrícola presentando una nueva plataforma tecnológica que facilita la gestión de cultivos leñosos, como el olivo, la vid y los frutales. El objetivo principal es analizar el rendimiento del riego árbol tras árbol, en vez de analizar una imagen general de la finca.

De este trabajo ha nacido la spin-off Asymetree y la tecnología que ofrecen se ha desarrollado inicialmente para olivares, almendros, pistachos, viñas y cítricos, aunque puede adaptarse a cualquier cultivo de regadío.

Drones y sensores

El proceso comienza montando el escáner en un dron que el equipo hace volar por encima de toda la finca. Se trata de un escáner Láser (LIDAR), tecnología que ya se usa en coches y permite generar un mapa 3D de la finca.

Así se genera un mapa de las zonas en las que las copas de los árboles son más grandes. Cuanto más volumen de copa, mayor cantidad de riego necesita ese árbol.

Sensor temperatura

Sensor temperatura José Antonio Jiménez Berni - IAS-CSIC Omicrono

A esta información se suman sensores infrarrojos inalámbricos propios (SAQIA-IR), que detectan el estrés hídrico antes incluso de que sea perceptible a simple vista. “A veces te encuentras que tienes problemas de encharcamiento y muchas veces el agricultor no es consciente de ello”, explica José Antonio Jiménez Berni .

El sistema es capaz de localizar las zonas con marras, término que se usa para árboles muertos, identificando las zonas en las que el nivel de riego no están siendo suficiente. Gracias a la identificación de esas zonas de manejo, los investigadores ayudan al agricultor a detectar donde debe colocar los sensores de temperatura.

Estos sensores van instalados en las copas de los árboles. Miden la temperatura del árbol cada 5-10 minutos en tiempo real. Como la temperatura indica la tasa de transpiración, es decir, el agua consumida, el sistema cuenta con un "semáforo" de colores (rojo, verde y amarillo) que avisa al agricultor si se está acercando a un nivel de estrés peligroso para que pueda ajustar su riego.

Toda esta información se integra en la plataforma digital SAQIA, a la que también se incorporan datos procedentes de estaciones meteorológicas, sensores de humedad del suelo, caudalímetros y otros dispositivos instalados en la finca.

Aumentando la producción

La cuenca mediterránea ya trabaja bajo condiciones de déficit hídrico, restringiendo al mínimo el agua que pueden destinar al riego. Por eso, explica este investigador, el trabajo del CSIC no se enfoca en lograr un mayor ahorro de agua, sino en que este uso escaso sea lo más productivo posible.

El sistema ya se está probando en 15 fincas comerciales, que sirven de parcelas piloto, en Andalucía. Los investigadores afirman que el sistema ha demostrado conseguir un incremento de producción de entre un 3% y un 10% en estos campos.

Los primeros resultados muestran que la herramienta ayuda a detectar problemas en los programas de riego, optimizar el uso del agua y simplificar la gestión diaria de las explotaciones.

Mapa 3D de un cultivo en España

Mapa 3D de un cultivo en España José Antonio Jiménez Berni - IAS-CSIC Omicrono

El proyecto sigue adelante con nuevos objetivos como aplicar esta tecnología en el cultivo del pistacho, un tipo de agricultura que está en plena expansión en Castilla-La Mancha y Andalucía. “Hay algunos estudios de Castilla-La Mancha, pero pocos, la mayor parte de la experiencia que se tiene con el pistacho viene de Estados Unidos”, explica este investigador.

Además, pretenden crear sistemas de control que faciliten la gestión del riego. “Ya sabemos cuánto y cómo hay que regar. Ahora lo que toca es ayudar al agricultor a controlarlo de la forma más sencilla posible”.

Recuerda José Antonio que muchos agricultores todavía gestionan el riego de sus fincas abriendo y cerrando las llaves a mano. Además de optimizar el riego, la plataforma permite detectar incidencias en tiempo real, como válvulas que no se abren correctamente, caídas de presión o fallos en la instalación.