Mark Zuckerberg con el diseño de Instagram de fondo

Mark Zuckerberg con el diseño de Instagram de fondo Reuters-Omicrono-ChatGPT Omicrono

Tecnología

La metamorfosis de las redes sociales: los cambios contra la adicción que llegarían si Meta pierde en los tribunales

Los 'likes', el scroll infinito o los vídeos automáticos son los principales acusados de generar adicción en menores en este juicio histórico contra Meta.

Más información: Las redes sociales, ante su 'momento tabaco': así son las funciones que pueden enganchar "como tragaperras"

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Meta, matriz de WhatsApp, Instagram y Facebook, se enfrenta a partir de esta semana a un nuevo juicio en Estados Unidos por el impacto negativo de sus redes sociales en los menores de edad. La multinacional fundada por Mark Zuckerberg se juega, además de una indemnización que podría llevarles a la bancarrota, tener que aplicar cambios drásticos en el funcionamiento de sus plataformas para dejar de ser adictivas.

Hasta 29 fiscales estatales en un tribunal federal de California acusan a la empresa de diseñar e implementar funciones que generan adicción en niños y adolescentes tanto en Instagram como en Facebook. Los estados buscan que la compañía pague una indemnización que podría ascender a 1,4 billones de dólares (unos 1.200 billones de euros), una cifra similar al valor bursátil de la empresa. Además, exigen cambios como la eliminación del scroll infinito o el conteo de likes.

Este juicio llega en medio de una oleada legislativa en la que diversos países que persiguen prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de diferentes edades. España lo ha planteado, así como Francia. Aunque esta última se ha encontrado con la negativa del Constitucional recientemente. Australia ya ha aplicado la ley.

La polémica sobre el diseño adictivo de las redes sociales también ha llegado a la Comisión Europea que ha decidido este año de manera preliminar que Meta ha violado el Digital Services Act (DSA), cuyas reglas obligan a las compañías tecnológicas a moderar sus contenidos y hacer los algoritmos más transparentes.

Tanto Meta como otros gigantes de internet (Google, TikTok, Snapchat) se han enfrentado en el último año a acusaciones similares. Aunque existe la posibilidad de que la jueza federal Yvonne González Rogers, que preside este nuevo juicio, no admita la indemnización reclamada para evitar que la empresa quiebre, un fallo a favor de los demandantes puede ser el impulso necesario para que Estados Unidos se sitúe a la par que la Unión Europea en cuanto a regular con mayor dureza estas plataformas y proteger a los usuarios, principalmente a los menores.

Por ello, este juicio podría ser el final de una era para las redes sociales después convertirse en el escaparate de creadores de contenido y marcas, un inmenso negocio que se sustenta en la publicidad personalizada y en retener a los usuarios el mayor tiempo posible.

El scroll infinito y los filtros

La comunidad científica aún no ha encontrado consenso en el impacto de las redes sociales en la salud mental de las personas, la mayoría de los trabajos que se han realizado hasta el momento son correlacionales. Sin embargo, algunos estudios sí que han comprobado que las personas con depresión dedican más tiempo en estas plataformas. Científicos como Bradley Zicherman, profesor clínico asociado de la Universidad de Stanford, compara las redes sociales con las máquinas tragaperras.

Los "me gusta", el aumento de seguidores y el scroll infinito, que siempre te ofrece contenido nuevo sin saber cuál va a aparecer después, desencadenan una descarga de dopamina que anima a los usuarios a pasar horas delante de la pantalla. X ( más conocido como Twitter) ya eliminó el conteo de likes, pero hasta el momento ninguna de las redes sociales más conocidas ha prescindido de ese scroll infinito que sirve como truco principal para enganchar al usuario más tiempo.

Instagram y Facebook

Instagram y Facebook Adrián Raya Omicrono

Aunque en estas plataformas los usuarios también se informan o conocen a otras personas, se les acusa de impactar de forma negativa en la salud mental de menores y adultos por adicción o fomentar imágenes inalcanzables. Así, otras peticiones de la demanda se enfocan en el contenido, como la eliminación de los filtros de imagen que alteran la apariencia en las fotos, un efecto que también se encuentra en la mayoría de las aplicaciones de fotografía de los teléfonos móviles.

Funciones como las Stories (Historias en español) o contenidos efímeros que desaparecen a las 24 horas también están en la lista de funciones consideradas dañinas por los demandantes, por generar la necesidad de estar todos los días a la red social para no perderse nada. Los estados demandantes, también afirman que Meta incluso dificulta que los jóvenes reduzcan el uso de la plataforma, mediante acciones como las notificaciones frecuentes diseñadas para incitarlos a volver a usar las aplicaciones.

Algoritmos y reproducción automática

Por supuesto, el algoritmo que recomienda los contenidos es otro de los grandes acusados dentro de esta demanda, porque “manipulan la dopamina". Los algoritmos conocen los gustos de cada usuario y adaptan los vídeos e imágenes que le ofrecen para retener su atención.

Las plataformas registran cada clic, desplazamiento, lo que se comparte, incluso, el tiempo que los usuarios pasan antes de saltar a una nueva publicación. Recopilan datos contextuales como la hora del día, la ubicación, el idioma y las aplicaciones conectadas. Así, cuando detectan que un tipo de contenido gusta o interesa, ofrecen más de esa temática.

El objetivo no es que el contenido sea educativo, interesante o beneficioso para la salud, sino que le genere curiosidad y le retenga. Así, el contenido emocional, como la indignación, la belleza, el humor, la controversia y el miedo, tienden a tener mejor rendimiento que los mensajes serenos.

Hace menos de un mes, en pleno debate por el impacto de estas dinámicas en redes sociales, The New York Times se hacía eco de las alertas de profesionales de la salud mental que ven como los duelos por rupturas amorosas se alargar más de lo normal por la influencia de los algoritmos que muestran de forma constante e interminable contenidos enfocados a ese sufrimiento. Por un lado ayuda a procesar el dolor, mientras pueden atrapar en un estado de depresión.

Logo Meta

Logo Meta Dado Ruvic / Reuters Omicrono

Además, los demandantes piden la eliminación de la reproducción automática de los vídeos, una técnica que se ha extendido por todo internet y que sirve para captar inmediatamente la atención de la persona. Por último, se pide también prohibir la creación de múltiples cuentas e implementar un proceso de verificación parental para los usuarios adolescentes.

En definitiva, los cambios supondrían cambiar la esencia de la experiencia de usuario que ofrece la compañía tanto en Instagram como en Facebook. De esa mayor permanencia y la recopilación de datos personales depende el negocio de publicidad personalizada sobre el que se sustentan estas plataformas.

La respuesta de Meta

Meta ha negado sistemáticamente tales afirmaciones. "Discrepamos rotundamente con estas acusaciones y confiamos en que las pruebas demostrarán nuestro compromiso de larga data con el apoyo a los jóvenes", dijo una portavoz de la compañía en un comunicado.

Hace años que las redes sociales se encuentran en el centro de un intenso debate, lo que les ha llevado a desplegar una serie de funciones con las que dar mayor privacidad al usuario y protección para los menores. Por ejemplo, eliminando publicaciones que promueven la violencia, las autolesiones o trastornos como la anorexia.

Sin embargo, este trabajo de limpieza ha sido criticado por ser insuficiente, acusando a las redes de tener un papel clave en la polarización de la sociedad o en problemas para la salud. Incluso, Meta ha reducido el número de moderadores que gestionan sus plataformas y ha anunciado que recurrirá a la IA para esta labor.

Siempre que surge de nuevo este debate, Meta recuerda que Instagram permite marcar aquello que no se quiere volver a ver o no resulta interesante. Por su parte, TikTok cuenta desde hace años con funciones para controlar el tiempo que se dedica a su scroll.

Este mismo año Instagram anunciaba el refuerzo de los filtros para contenido en las cuentas de adolescentes. Estas se aplican en Instagram a partir de los 13 años, pero la legislación española no permite el uso de las redes sociales hasta los 14 años, por lo que estas medidas se adjudican de forma automática a los usuarios menores de 18 años.

Ciertas configuraciones quedan restringidas en manos de los tutores de ese menor, que puede a través de estas cuentas controlar los tipos de contenidos a los que puede acceder el menor o el tiempo que dedica en ellas a diario.

El resultado de este juicio podría determinar si estas medidas adoptadas por la compañía tecnológica son suficientes o si su diseño y la experiencia del usuario deben sufrir un cambio drástico. Detrás podrían ir el resto de plataformas.