Recreación de la cápsula que potabiliza el agua.

Recreación de la cápsula que potabiliza el agua. Hecha con IA Omicrono

Tecnología

El invento contra la crisis del agua: una cápsula flotante que la potabiliza en minutos sin usar baterías ni químicos

Este purificador portátil de menos de 23 euros se activa con solo agitarlo y promete revolucionar el acceso a agua potable en situaciones de emergencia.

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La crisis mundial del agua potable podría estar más cerca de encontrar una solución revolucionaria, económica y al alcance de cualquiera. Un equipo internacional de científicos ha diseñado una cápsula flotante capaz de potabilizar el agua contaminada en cuestión de minutos, sin usar baterías ni componentes químicos.

Este innovador purificador portátil ha sido desarrollado por investigadores de la Universidad Yonsei de Seúl (Corea del Sur), en colaboración con instituciones del Reino Unido y China.

El dispositivo promete transformar la respuesta ante desastres naturales y mejorar la vida de más de dos mil millones de personas que no tienen acceso a recursos hídricos seguros.

El funcionamiento de esta tecnología destaca por una sorprendente sencillez que camufla su sofisticación interna. Para activar el sistema, el usuario solo debe agitar el recipiente durante tres segundos antes de dejarlo flotar en el agua que desea purificar.

Ese movimiento inicial activa un imán conectado a una bobina de cobre que genera la energía eléctrica necesaria para encender un sensor inteligente. Este componente analiza de forma automática una muestra del líquido para medir los sólidos disueltos totales y evaluar el nivel de riesgo.

squema que muestra una vista inferior de la cápsula FDGD.

squema que muestra una vista inferior de la cápsula FDGD. Nature Omicrono

Si el dispositivo detecta una concentración de minerales y sales inferior a los 250 miligramos por litro, determina que el agua es apta para su tratamiento físico. En caso de superar ese límite, el sistema alerta de que la fuente sufre una contaminación química severa que no puede procesar.

Una vez superado este filtro de seguridad, la cápsula se deja flotar libremente en el agua para iniciar la fase de desinfección biológica. El continuo roce del líquido contra la carcasa de plástico del cartucho genera una carga electrostática natural mediante un principio físico elemental.

La magia de este invento reside en su superficie exterior, recubierta con nanobarras de polímero microscópicas que concentran la electricidad en campos muy potentes.

Estas microestructuras destruyen los patógenos mediante electroporación, un proceso que rompe las membranas de las bacterias sin alterar las propiedades del agua.

Los resultados de los ensayos clínicos publicados en la revista Nature Water confirman que la cápsula elimina por completo bacterias como la Escherichia coli y diversos virus.

Los experimentos demostraron que un litro de agua de río queda totalmente desinfectado en un periodo de entre 20 y 30 minutos.

A diferencia de los métodos tradicionales como hervir agua, que consume combustibles, o las pastillas de cloro, que alteran el sabor, este cartucho es autónomo. A

demás, ha demostrado mantener su total eficacia durante más de 120 ciclos seguidos, purificando hasta 480 litros de agua sin degradarse.

El factor económico es el argumento definitivo para su futura expansión global. Los investigadores estiman que el coste de fabricación de cada cápsula será inferior a los 25 dólares (menos de 23 euros al cambio), una cifra que disminuirá notablemente cuando comience su producción industrial a gran escala.