El material creado en el proyecto COLD SURFACE.

El material creado en el proyecto COLD SURFACE. AIMPLAS Omicrono

Tecnología

España da una lección a Europa: crea fachadas "frías" que pueden reducir 2 ºC el calentamiento de los edificios durante el verano

El proyecto español COLD SURFACE desarrolla fachadas fotoluminiscentes sin tierras raras que mitigan el calor y ahorran en aire acondicionado.

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El sofocante calor que asfixia a gran parte del continente europeo podría tener los días contados gracias a una revolución tecnológica liderada desde España que reduce hasta 2 ºC el calentamiento de los edificios durante el verano.

Cada verano, las fachadas y el asfalto de las grandes ciudades se transforman en gigantescos radiadores que absorben la radiación solar de forma implacable. Este fenómeno, conocido como el efecto isla de calor urbano, convierte las calles en hornos y dispara exponencialmente el consumo de aire acondicionado.

Este pico de demanda energética trae consigo facturas eléctricas desorbitadas y un aumento dramático de las emisiones que agravan el cambio climático. Sin embargo, la investigación española acaba de dar un golpe en la mesa para solucionar este reto mediante la creación de edificios capaces de enfriarse por sí mismos.

La respuesta a este desafío térmico paneuropeo se llama COLD SURFACE, un proyecto pionero impulsado íntegramente por talento nacional.

La gran innovación de este consorcio, coordinado por la empresa URDECON junto al Instituto Tecnológico del Plástico (AIMPLAS) y el Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja (IETCC-CSIC), radica en el uso de materiales fotoluminiscentes integrados en cerramientos prefabricados.

Una tecnología pionera

A diferencia de las pinturas reflectantes convencionales que simplemente rebotan la luz, esta tecnología da un salto cualitativo histórico: absorbe la radiación ultravioleta del sol y la transforma en luz visible.

El investigador líder en Construcción y Energías Renovables en AIMPLAS, Arsenio Navarro, ha explicado que el proyecto "promueve una nueva generación de envolventes arquitectónicas capaces de mantenerse más frías gracias al uso de materiales fotoluminiscentes avanzados".

Unas soluciones que "están diseñadas para aprovechar parte de la radiación ultravioleta y transformarla en luz visible, reduciendo así la energía que se convierte en calor y limitando el calentamiento de las superficies expuestas al sol"

Al alterar este proceso físico en la propia fachada, se anula gran parte de la energía que terminaría convertida en calor acumulado.

La fachada de un edificio.

La fachada de un edificio. AIMPLAS Omicrono

Los datos del equipo de investigadores avalan el éxito de esta iniciativa y marcan el camino a seguir para la arquitectura del futuro. La implementación de estas fachadas inteligentes logrará rebajar hasta 2 ºC la temperatura superficial de los bloques de viviendas

Esta disminución tiene un impacto directo en la eficiencia térmica de los hogares, traduciéndose en un ahorro de entre el 5 y el 10 % en la energía necesaria para refrigerar los interiores.

Pero la verdadera lección de España a Europa reside en su formulación magistral: los científicos han logrado desarrollar estos compuestos luminiscentes eliminando por completo el uso de tierras raras.

"Además, estamos trabajando en el desarrollo de compuestos luminiscentes que eviten el uso de tierras raras, consideradas materias primas críticas para Europa, mejorando al mismo tiempo su durabilidad y compatibilidad con materiales constructivos como el hormigón", ha señalado Navarro.

Para que esta tecnología pase del laboratorio a las calles de toda Europa, el proyecto ya está sentando las bases de la construcción moderna.

Ante la falta de normativas internacionales para evaluar cerramientos fotoluminiscentes, los investigadores españoles están creando desde cero los nuevos protocolos de ensayo y simulación.

Simultáneamente, se instalarán demostradores a escala real para monitorizar el comportamiento de estas fachadas en condiciones urbanas auténticas durante todo el año.

“Uno de los principales objetivos de COLD SURFACE es validar esta tecnología en soluciones constructivas reales y disponer de datos que faciliten su futura implantación en el mercado", ha indicado Antonio Jesús Martínez, responsable de Innovación en URDECON, empresa coordinadora del proyecto.

"Queremos desarrollar cerramientos que ayuden a reducir el calentamiento de los edificios y aporten nuevas herramientas para afrontar los retos derivados del cambio climático en las ciudades", ha concluido Martínez.

Esta iniciativa, que cuenta con el respaldo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y los fondos europeos FEDER, trasciende el alivio de las olas de calor estivales.

Su meta definitiva es exportar un modelo real de descarbonización urbana, demostrando que la mejor forma de combatir el cambio climático es mediante la innovación tecnológica 100 % española.