La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen.

La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. Malin Wunderlich Europa Press

Tecnología

La UE cambia las reglas: impondrá normas de "control" a los servicios en la nube de Amazon y Microsoft

La UE ha decidido exigir nuevas normativas sobre Amazon y Microsoft con el objetivo de que sus servicios de nube permitan más competencia.

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El último movimiento de los reguladores antimonopolio de la Unión Europea sobre los gigantes tecnológicos afecta a dos filiales muy concretas de Amazon y Microsoft, la de los servicios en la nube.

La Comisión Europea ha determinado que estos servicios de Amazon y Microsoft deben someterse a normativas más estrictas.

Esta decisión se enmarca dentro de la Ley de Mercados Digitales, que busca limitar el poder de las grandes corporaciones. Tras una investigación de 7 meses, las autoridades han concluido que estas firmas actúan como guardianes de acceso al mercado.

Las divisiones afectadas por esta medida son específicamente Amazon Web Services y Microsoft Azure, líderes indiscutibles del sector informático mundial. La intención de los legisladores es garantizar un terreno de juego equitativo para las empresas europeas que compiten en este ámbito.

Al ser designadas bajo esta categoría, ambas compañías tendrán que cumplir con una extensa lista de obligaciones y prohibiciones específicas. El incumplimiento de estas normas podría acarrear sanciones económicas sin precedentes y cambios estructurales en su forma de operar.

La respuesta de los colosos estadounidenses no se ha hecho esperar ante este panorama normativo que consideran demasiado restrictivo. Amazon ha expresado su profunda preocupación afirmando que esta evaluación preliminar ignora por completo la variedad de servicios disponibles actualmente.

Los portavoces de la compañía de comercio electrónico argumentan que estas políticas ponen en serio riesgo la innovación tecnológica comunitaria. Además, advierten de forma contundente que la presión legal podría disuadir futuras inversiones en infraestructuras informáticas a lo largo del continente.

Por su parte, Microsoft ha decidido enfocar su estrategia de defensa apuntando directamente hacia uno de sus mayores rivales corporativos. La empresa creadora de Windows ha señalado públicamente que las autoridades están subestimando el poder creciente de Google en la actualidad.

Desde la firma de Redmond aseguran que ignorar la constante expansión de Google Cloud e inteligencia artificial inclinará el mercado. Consideran vital que el marco regulatorio sea analizado con mayor amplitud para no favorecer indirectamente a otros actores de la competencia.

El mercado del almacenamiento virtual se ha convertido en un pilar absolutamente fundamental para el desarrollo del software moderno. Tanto la seguridad de los estados como la resiliencia del sector productivo dependen cada vez más de estas impresionantes redes de datos.

Las autoridades comunitarias consideran que el control sobre estos centros de servidores concentra demasiada influencia en un puñado de corporaciones. Quieren evitar a toda costa que esta dependencia extrema comprometa la ansiada soberanía digital de los países durante las próximas décadas.

Se espera que a principios de julio se celebren diversas mesas de diálogo con todos los actores implicados en Bruselas. Estos trascendentales encuentros servirán para definir los intrincados detalles de la implementación y para escuchar las quejas de las partes perjudicadas.

Numerosos proveedores locales confían plenamente en que esta directiva les permita competir en igualdad de condiciones por los contratos gubernamentales. Hasta la fecha, los requisitos técnicos exigidos casi siempre derivaban en adjudicaciones exclusivas para las potentes filiales de los conglomerados norteamericanos.

Diferentes analistas financieros anticipan que los costes operativos de Amazon y Microsoft se incrementarán sustancialmente para poder cumplir los requerimientos. Ambas multinacionales deberán contratar a cientos de auditores para asegurar que sus operaciones rutinarias no infringen las nuevas reglas del mercado.

El impacto de este trascendental anuncio ha repercutido de manera evidente en la cotización bursátil de ambas entidades recientemente. Multitud de inversores temen justificadamente que este exceso de celo legislativo termine limitando el crecimiento de los márgenes de beneficio esperados.

La protección de la información de los ciudadanos es otro de los pilares esgrimidos por los principales defensores de la intervención. Al establecer barreras muy claras, se pretende garantizar que los datos confidenciales empresariales no sean utilizados para cimentar monopolios de nueva creación.

Este cambio de paradigma jurídico representa uno de los mayores desafíos logísticos para el actual modelo de negocio de las divisiones de ambas empresas. Todas las plataformas señaladas tendrán que demostrar una transparencia técnica total en sus opacos algoritmos de precios y retención de clientes.

Queda por comprobar si estas ambiciosas medidas correctoras logran realmente dinamizar la competencia efectiva o si terminan encareciendo la factura. Diferentes asociaciones de consumidores de tecnología mantienen una postura bastante cautelosa mientras analizan detenidamente los posibles efectos colaterales sobre las tarifas.

Este complejo proceso burocrático no culmina ni mucho menos con esta primera declaración de intenciones por parte del organismo regulador. Las corporaciones afectadas conservan siempre la opción de apelar la decisión final ante el Tribunal de Justicia europeo.